Dr. Antonio G. García, médico y catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Teófilo Hernando
La Fundación Teófilo Hernando se creó en 1996. Es una institución sin ánimo de lucro, inspirada en el espíritu liberal y el legado intelectual del profesor Teófilo Hernando Ortega quien, a principios del siglo XX, introdujera en la Universidad española la moderna farmacología europea, en sus vertientes científica y docente. Para mantener este legado, la labor de la Fundación se dirige al estudio integral del medicamento, la formación de jóvenes investigadores expertos en las distintas etapas de la I+D+i del medicamento, la promoción de vocaciones científicas, la creación de actividades para la divulgación de la ciencia y el decidido apoyo a la humanización de la práctica médica. La Fundación ha caminado por sus 30 años de vida y ha desempeñado numerosas actividades; parece oportuno hacer una reflexión sobre las mismas.
Una fundación nace para hacer el bien social. En el caso de la Teófilo Hernando, uno de esos beneficios se traduce en la creación de varios másteres y cursos especializados que han resultado en la formación teórica y práctica de más de 1.500 graduados y doctores, expertos en ensayos clínicos y en otras etapas de la I+D+i del medicamento. Esta actividad docente no tendría mayor relevancia si no fuera porque estas formaciones les han abierto las puertas de la empleabilidad. Todos ellos han encontrado su salida profesional en los entornos del medicamento, particularmente en la industria farmacéutica.
«Quizás su actividad más relevante haya sido ayudar a cientos de jóvenes graduados y doctorandos en su proceso formativo, clínico y preclínico, que les ha abierto las puertas de la empleabilidad en los diversos entornos del medicamento»
El mejor regalo que podemos ofrecer a un joven que ha finalizado sus estudios universitarios es un puesto de trabajo. De hecho, ya durante la realización de los 6-12 meses de prácticas en el marco de los másteres de la Fundación, los alumnos comienzan a recibir el primer salario de sus vidas. Además, esas prácticas llevan con frecuencia al primer contrato laboral de esos jóvenes. De ahí que en la Fundación Teófilo Hernando estemos orgullosos de la proyección social, harto positiva, de nuestros varios programas formativos. Sentimos que estamos asegurando el legado docente de don Teófilo; y que estamos asegurándolo con la creación continuada de nuevas formaciones. Ansiamos ayudar a cuantos más jóvenes mejor, a hacer de ellos unos reflexivos y competentes profesionales del medicamento. En los tiempos que corren de un alarmante paro juvenil, la Fundación ha dado ejemplo a seguir para mitigar esta preocupante lacra social.
También la Fundación se ha preocupado por crear programas de becas y contratos para un tipo de jóvenes distinto al anterior. Se trata de los graduados que han sido «tocados» por la vocación científica y que quieren hacer sus doctorados y posdoctorados, que les conducirán a una exitosa carrera científica. Ciertamente, la carrera científica en España es compleja, dada la débil sensibilidad social hacia la ciencia, y la aún más frágil y titubeante política científica de nuestros gobernantes. Muchos cientos de jóvenes que salen de España para formarse en buenos centros de Europa y Estados Unidos no pueden regresar. Los programas para reincorporarlos son positivos pero insuficientes. Aun así, hay muchos jóvenes que anhelan seguir una trayectoria científica; y la Fundación ha ayudado con becas y contratos a varios centenares de ellos, con la esperanza de que pudieran hacer realidad su sueño de emprender el complicado pero atractivo camino de una carrera científica. Me consta que varios de esos jóvenes sí que lo han logrado y que ocupan puestos de relevancia en universidades y centros de investigación de dentro y fuera de España.
«Pero la Fundación también ha contribuido a una mayor visibilidad de la relevancia social de la ciencia y de la cultura científica de los ciudadanos»
Quiero reseñar también un conjunto de actividades que la Fundación creó, apoyó y continúa apoyando relacionadas con la ciencia española. Entre ellas destacan dos redes de investigadores, el GENN y Farmadrid. El GENN (Grupo Español de Neurotransmisión y Neuroprotección) aglutina a un centenar de neurocientíficos que anualmente nos reunimos en distintos lugares con encanto de España; vamos camino del medio centenar de esas reuniones. Y FARMADRID es otra red de farmacólogos de la Comunidad de Madrid, ya veterana pues hemos celebrado una treintena de reuniones en distintos centros de la comunidad de Madrid, con asistencia media de unos 200 miembros de la Red. Resulta llamativo el hecho de que la Fundación tuviera la visión de crear estas redes de investigadores, años antes de que se pusieran de moda en Europa y en España.
Hay otras muchas formas de dar visibilidad a la práctica científica, creando ambientes adecuados para ello. Y la Fundación ha hecho esfuerzos notables con varias iniciativas. Una ha sido la de dar voz en la Real Academia Nacional de Medicina de España a jóvenes investigadores que hacen ciencia de impacto internacional en España. Otra ha sido la creación de la Escuela Internacional de Farmacología en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Y aún otra ha sido el Premio Internacional de la Lección Conmemorativa Teófilo Hernando, en la que una treintena de científicos de altura han recordado la figura de don Teófilo Hernando y nos han contado sus investigaciones en la misma frontera del conocimiento.
«Un compromiso firme de la Fundación ha sido apoyar con diversas actividades la recuperación del humanismo neohipocrático en la deteriorada relación médico-paciente»
Pero la belleza de la práctica científica se debe mostrar sobre todo en ambientes juveniles y sociales. Solo así podremos algún día lejano poner a España en el lugar que le corresponde en el contexto internacional de la ciencia más avanzada. La Fundación ha implementado la realización de seminarios y conferencias en colegios e institutos, en centros de salud y centros de mayores, con conferencias divulgativas dirigidas a la sociedad en general. Para ello, con el apoyo del Ayuntamiento de mi pueblo, creó la Fundación de Estudios Médicos de Molina de Segura, que ahora se coordina por la Universidad de Murcia.
Una parte relevante de los esfuerzos de la Fundación se ha relacionado y se relaciona con la promoción del humanismo médico, fundamentalmente entre los estudiantes futuros médicos. Para ello, con el apoyo de la Facultad de Medicina, creó el Grupo de Poesía de los Estudiantes de Medicina, el Concurso de Poesía que estos estudiantes promueven y la edición de 5 volúmenes del «Recetario Poético de los Estudiantes de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid», con poesías comentadas por los propios estudiantes.
«La Fundación ha obtenido sus fondos de actividades propias, particularmente los ensayos clínicos y la creación de másteres y cursos de especialista en las áreas de la I+D+i del medicamento»
Cabe preguntarse por el origen de los fondos necesarios para la realización de tantas actividades. Las fuentes son diversas, pero una de las más importante son los ensayos clínicos. En este sentido cabría preguntarse si también la Fundación es una CRO más, que tiene ánimo de lucro como empresa que es (CRO es un acrónimo del inglés, Contract Research Organization). También podríamos preguntarnos si a las CRO que operan en España (grandes empresas multinacionales con miles de empleados que gestionan los grandes ensayos clínicos con miles de pacientes y cientos de hospitales, y otras nacionales más modestas) se interesan por la promoción de la humanización del acto médico, la formación de jóvenes investigadores, la mejoría de la cultura científica de los españoles o la edición de revistas, libros de medicina y humanidades, actividades que sí practicamos en la Fundación Teófilo Hernando, que no es pues una CRO al uso, ya que sus recursos se utilizan para la práctica del bien social. Otras fuentes de financiación proceden de nuestras formaciones, de las cátedras de patrocinio y convocatorias de proyectos científicos, nacionales y europeos.
Muchas de las múltiples actividades de la Fundación se han realizado en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) pues, no en vano, nació en este rico entorno académico y científico. De ahí que tras el recorrido de estos treinta años, la Fundación y la UAM estén estudiando la creación del Centro Integral del Medicamento (Cimed), un centro mixto mutuamente beneficioso para ambas instituciones, con los siguientes objetivos: (1º) consolidar las múltiples actividades colaborativas realizadas en las últimas tres décadas; (2º) crear nuevas actividades; (3º) proporcionar mayor visibilidad a la Fundación y la UAM en los entornos internacionales de la I+D+i del Medicamento; (4º) crear un Foro de Alta Ciencia en el Campus de Cantoblanco de la UAM, en el que se den cita las mejores cabezas de la ciencia mundial, a través de conferencias y minicursos altamente especializados.
«La Fundación nació y ha vivido en el entorno académico de la Universidad Autónoma de Madrid, con la que actualmente está creando un Centro Integral del Medicamento (Cimed) para aprovechar las sinergias de la colaboración FTH-UAM en estas tres décadas de vida»
La idea de este tipo de centros mixtos en torno al medicamento, ha calado en varias universidades de los Estados Unidos y Europa. Un paradigma de ellos es el centro Charité Research Organization, que combina el rigor científico de una prestigiosa institución académica (Charité-universitätsmedicin, Berlín, Alemania) con la eficiencia de una CRO privada. Por otra parte, el Foro de Alta Ciencia se inspira en el centro Cold Spring Harbor Laboratory, ubicado en Long Island, Nueva York, por el que han pasado y pasan los más destacados científicos en investigación biomédica, incluidos varios premios Nobel.
Celebremos los 30 años de la Fundación Teófilo Hernando dando la bienvenida al proyecto Cimed y haciendo votos por que cristalice en el excelente ámbito académico de la Universidad Autónoma de Madrid, nuestra alma mater.









