Nieves Sebastián Mongares
En la última edición de la World Conference on Lung Cancer (WCLC) se han presentado nuevos datos de eficacia a largo plazo del ensayo Adaura, que evalúa el uso de osimertinib en cáncer de pulmón con mutación EGFR en estadio temprano. El Dr. Manuel Domine, jefe asociado del Servicio de Oncología Médica y responsable de la Unidad de Tumores Torácicos y Ensayos Clínicos de Cáncer de Pulmón del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, explica en esta entrevista la importancia de los datos correspondientes a esta actualización.
¿Qué resultados de eficacia se han presentado durante el WCLC sobre el ensayo Adaura que evalúa osimertinib en cáncer de pulmón con mutación EGFR en estadio temprano?
Se ha presentado la actualización de los datos de supervivencia global a ocho años con unos datos espectaculares, que reflejan un aumento absoluto en supervivencia global a los ocho años del 15% (79 vs 64%) y con un Hazard Ratio (HR) de 0.52, lo que significa una disminución del riesgo de muerte del 48% para los pacientes que recibían osimertinib adyuvante comparado con los que recibían placebo.
¿Qué aspectos destacaría sobre la supervivencia a ocho años con este tratamiento?
Destacaría la estabilidad y durabilidad del beneficio que produce el osimertinib en la supervivencia. En el análisis previo de supervivencia a los cinco años el HR era de 0.49, esto demuestra que el beneficio del tratamiento se mantiene a los ocho años. Además, este beneficio se observa en todos los subgrupos de pacientes y en todos los estadios desde Ib. a IIIA.
“Destacaría la estabilidad y durabilidad del beneficio que produce el osimertinib en la supervivencia”
Hay que pensar que este ensayo se inició hace más de 10 años y los pacientes recibían tratamiento hasta tres años y este beneficio se mantiene a pesar de suspender el osimertinib. Por ejemplo, yo recluté a mi primer paciente en el año 2015 y todavía sigue viniendo a revisiones al igual que otros y están perfectamente y sin toxicidades a largo plazo.
¿Cuál es el perfil de seguridad de este tratamiento? ¿Se han presentado datos que sean novedosos respecto a la tolerabilidad y efectos adversos?
El tratamiento se tolera generalmente y la toxicidad suele ser grado 1-2, siendo los efectos adversos más frecuentes diarrea y toxicidad cutánea que aparece en los primeros meses.
¿Qué aportan estos datos respecto al posicionamiento del fármaco en el tratamiento de este grupo de pacientes con cáncer de pulmón como tratamiento adyuvante tras la resección completa del tumor? ¿Qué aporta respecto a otros tratamientos en esta mutación?
Es el único inhibidor de EGFR que ha conseguido un largo beneficio mantenido en supervivencia global (8 años) comparado con los inhibidores tirosina quinasa (TKIs) de primera y segunda generación.
¿Qué datos recoge este estudio respecto a la suspensión del tratamiento antes de los tres años y el riesgo de recurrencia?
No tenemos mucha información sobre estos aspectos. Lo que sí sabemos es que los pacientes que presentan una enfermedad mínima residual (MRD) son los que pueden recidivar antes y suele predecir la progresión en 4.7 meses, lo que lo posiciona como un biomarcador que nos puede ayudar desescalar o escalar el tratamiento manteniendo el fármaco más tiempo.
“Los pacientes que presentan MRD pueden recidivar antes; esto suele predecir la progresión en 4.7 meses, lo que lo posiciona como un biomarcador que nos puede ayudar desescalar o escalar el tratamiento manteniendo el fármaco más tiempo”
El estudio Fase II TARGET está estudiando la administración de osimertinib durante cinco años. El estudio Adaura 2 es un estudio fase III en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico en estadios IA con mutación EGFR completamente resecados que compara este tratamiento vs. placebo, Finalmente el estudio NeoAdaura ha mostrado resultados prometedores cuando se compara este tratamiento con o sin quimioterapia frente a la quimioterapia.
Todavía quedan preguntas pendientes como la durabilidad del tratamiento, la realización de validación clínica de la MRD y la secuencia del tratamiento cuando recidiva.
Con todo lo anterior, ¿qué importancia diría que tiene detectar la mutación EGFR desde el diagnóstico de cara a seleccionar el mejor abordaje en cáncer de pulmón en cada caso?
El encontrar una mutación de EGFR es una buena noticia para el paciente y para el médico, ya que esta enfermedad tiene una historia natural mejor y disponemos de fármacos muy activos como este mismo en monoterapia en estadio iniciales y las combinaciones en enfermedad avanzada, que es el nuevo estándar de tratamiento, como se plantea en el estudio Flaura 2 con quimioterapia y osimertinib en primera línea, y otros estudios como la combinación de amivantamab y lazertinib y los nuevos TKIs de cuarta generación.









