La transformación hacia una sanidad digital: “Tenemos que pasar de interoperar sistemas a interoperar organizaciones y procesos asistenciales”

La estandarización de los modelos de datos, la gobernanza y la colaboración público-privada son elementos clave para garantizar la continuidad asistencial y avanzar hacia un sistema sanitario más integrado

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Jorge Pastor Arrizabalo
Ana Fernández Agüero (fotografías)
La interoperabilidad sanitaria afronta un reto que va más allá de la conexión entre plataformas tecnológicas. Las diferentes arquitecturas, estándares y velocidades de digitalización de las organizaciones dificultan todavía el intercambio eficaz de información clínica. Ante este escenario, los participantes en la mesa de expertos Espacio de Datos y transformación de los sistemas de salud, organizada por iSanidad en colaboración con la Fundación IDIS han coincidido en que es necesario armonizar los modelos de datos, establecer una gobernanza clara y adaptar los procesos asistenciales para garantizar una atención más coordinada.

Rosa Roldán, directora de Estrategia Digital de la Fundación IDIS.

«Con la tecnología no vamos a resolver todo y vamos a necesitar una gobernanza clara», señala Rosa Roldán, directora de Estrategia Digital de la Fundación IDIS. Al respecto, destaca que las distintas velocidades y estructuras de las organizaciones sanitarias representan uno de los principales retos para alcanzar una interoperabilidad efectiva. En este sentido, pone como ejemplo la experiencia de la sanidad privada con su plataforma de interoperabilidad miHC, operativa desde 2023 y que suma más de un millón de altas y más de tres millones de interacciones.

Del intercambio de documentos a un modelo de datos común

Antonio Herreros, director de Gobierno del Dato y Big Data en Quirónsalud, subraya que el objetivo debe ser avanzar hacia un modelo de datos común que permita compartir información clínica de forma estructurada y homogénea. «Ahora ya el hecho de enviar un PDF de un hospital a otro ni se considera interoperabilidad», afirma. A su juicio, el siguiente paso pasa por «estandarizar un modelo de datos común» como OMOP (Observational Medical Outcomes Partnership).

Rosa Roldán destaca la necesidad de una gobernanza clara y adaptar los procesos asistenciales para garantizar una atención más coordinada

Este modelo permite homogeneizar la representación de los datos clínicos y facilitar su utilización entre diferentes sistemas. Sin embargo, la estandarización técnica constituye únicamente una parte del desafío. María Herreros, senior manager de Health en Accenture, señala que «estamos entrando en una segunda etapa de los espacios de datos y tenemos que demostrar que somos capaces de generar valor real».

La interoperabilidad también es organizativa y asistencial

María Herrero, senior manager de Health de Accenture

La representante de Accenture, a su vez, advierte de que la interoperabilidad no puede abordarse exclusivamente como un problema de estándares o infraestructuras informáticas. Por ello, debe plantearse desde diferentes dimensiones: técnica, semántica, organizativa y legal y de gobernanza. Estas abarcan desde la normalización de los datos hasta cuestiones relacionadas con la responsabilidad sobre la información, su trazabilidad y los derechos de los ciudadanos.

No obstante, señala la interoperabilidad de los procesos asistenciales: «Muchas veces entendemos el dato y sabemos qué significa, pero realmente no sabemos si está generando un verdadero impacto asistencial». En su opinión, el intercambio de información no resuelve el problema si el profesional recibe los datos fuera de su flujo de trabajo, demasiado tarde o a través de aplicaciones diferentes. Por ello, destaca que «tenemos que pasar de interoperar sistemas a interoperar organizaciones y procesos asistenciales». 

María Herreros ha señalado que “muchas veces entendemos el dato y sabemos qué significa, pero realmente no sabemos si está generando un verdadero impacto asistencial”

Una única trayectoria de salud para el paciente: la sanidad privada como acelerador tecnológico

La necesidad de avanzar hacia una interoperabilidad más amplia adquiere especial relevancia en la relación entre la sanidad pública y la privada. En esta línea, María Herreros señala que «la frontera público-privada es meramente organizativa para ellos». Desde esta perspectiva, la atención sanitaria debe contemplar al paciente como protagonista de una «única trayectoria de salud, independientemente de dónde reciba asistencia». La integración de la información pública y privada podría reforzar la continuidad asistencial y contribuir también a la investigación, la evaluación de resultados y una visión más completa de la realidad sanitaria.

Antonio Herrero, director de Gobierno del Dato y Big Data en Quirónsalud.

Por su parte, Antonio Herreros defiende que la sanidad privada puede desempeñar un papel relevante como espacio de prueba y consolidación de nuevos modelos de gobierno del dato y digitalización. A su vez, afirma que «debemos ver a la sanidad privada como un acelerador tecnológico de la sanidad pública». En su opinión, la capacidad del sector privado para testar soluciones y estructurar modelos bajo estándares europeos puede contribuir a acelerar la futura interoperabilidad con el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Rosa Roldán recuerda que «para el paciente no hay barreras, transitan de lo público a lo privado en función de sus necesidades. La sanidad pública no puede prescindir de los datos de la privada si se quiere lograr una atención integral». En este sentido, la Fundación IDIS mantiene contactos con el Ministerio de Sanidad y diferentes comunidades autónomas para explorar posibles proyectos piloto. Y concluye que «el objetivo final no es conectar sistemas por la mera tecnología, sino construir un modelo sanitario más integrado que ponga siempre al paciente en el centro».

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