Redacción
Las condiciones en las que trabajan los profesionales sanitarios, el respaldo que reciben de sus compañeros y el estilo de liderazgo de sus responsables desempeñan un papel fundamental para prevenir el burnout. Así se desprende de una investigación realizada con 992 médicos y enfermeras de Cataluña, que analiza los factores asociados a un menor desgaste profesional. Los resultados apuntan a que el bienestar de los sanitarios no depende exclusivamente de su capacidad individual para afrontar el estrés, sino también de la calidad de las relaciones laborales y del funcionamiento de las organizaciones en las que desarrollan su actividad asistencial.
El estudio, titulado Caracterización de los profesionales sanitarios que presentan bajos niveles de burnout profesional, ha sido impulsado por el Observatorio Social de la Fundación «la Caixa» y liderado por Oriol Yuguero, investigador del eHealth Centre de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Anna Mitjans, coordinadora de proyectos de la Fundación Galatea. También han participado la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Universitat de Lleida (UdL) y el Institut Català de la Salut (ICS). La investigación se centra en identificar qué características comparten los profesionales que mantienen niveles reducidos de burnout, incluso cuando desempeñan su labor en entornos asistenciales exigentes.
El 24% de los sanitarios estudiados presentó niveles bajos de burnout
La investigación ha contado con 992 profesionales de medicina y enfermería que respondieron cuestionarios mensuales durante seis meses. Del total de participantes, 239, equivalentes al 24%, presentaron niveles bajos de burnout. Además, un grupo de 103 profesionales sin burnout persistente participó en grupos de discusión y en experiencias de realidad virtual inmersiva. Este planteamiento permitió analizar diferentes dimensiones relacionadas con el bienestar profesional, desde los hábitos de descanso y el estado de salud hasta las percepciones sobre el entorno laboral y las relaciones con los equipos.
Los resultados evidencian diferencias en la calidad del descanso. Solo el 10,8% de los profesionales sin burnout persistente dormía menos de seis horas, frente al 28,3% de quienes presentaban indicios de desgaste profesional. Asimismo, el 84,8% del primer grupo descansaba entre seis y ocho horas y refería menos dificultades para conciliar o mantener el sueño. Los participantes con menor desgaste también manifestaron menos cansancio durante la jornada laboral y una menor frecuencia de problemas físicos, como cefaleas, dolores de espalda, molestias articulares o alteraciones digestivas.
El estudio identifica tres ejes fundamentales para construir sistemas sanitarios más sostenibles: desmontar el mito de la fortaleza individual, la importancia de los factores organizativos y la necesidad de proteger a los profesionales jóvenes
En el ámbito de la salud mental, el 3,6% de los sanitarios sin burnout persistente declaró ansiedad o depresión, frente al 17,7% del grupo con indicios de burnout. También se observaron diferencias en el consumo de somníferos y en los hábitos alimentarios, más favorables entre quienes presentaban menores niveles de desgaste. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes estuvo relacionado con el ambiente de trabajo. Los profesionales con menor burnout percibían un trato más favorable por parte de sus organizaciones, superiores y compañeros, además de un mayor reconocimiento de pacientes, responsables sanitarios y de la sociedad.
Los investigadores destacan que la prevención del desgaste profesional no puede apoyarse únicamente en la resiliencia, el optimismo o la estabilidad emocional de los sanitarios. Aunque estas características pueden contribuir a afrontar situaciones complejas, su efecto protector resulta insuficiente si no existen unas condiciones laborales adecuadas. «La resistencia individual tiene un límite que las organizaciones deben respetar», sostiene el médico e investigador Oriol Yuguero. De este modo, el estudio pone de relieve la necesidad de incorporar la mejora de los entornos de trabajo a las estrategias destinadas a proteger la salud de los profesionales.
En este sentido, el reconocimiento del trabajo realizado, la cercanía de los responsables y la cohesión de los equipos figuran entre los factores organizativos más relevantes. Los resultados muestran que sentirse respaldado dentro de la organización y disponer de relaciones profesionales basadas en la confianza se asocia con menores niveles de burnout. «Un equipo cohesionado y con espacios de apoyo mutuo actúa como un escudo natural frente al estrés crónico», puntualiza la gerente de la Fundación Galatea, Coral Fernández. La claridad en la distribución de responsabilidades, la autonomía profesional y un liderazgo empático también adquieren importancia en la configuración de entornos laborales saludables.
El trabajo propone un cambio de paradigma que permita centrarse en la identificación de factores protectores del burnout y superar esa visión más clásica, basada en los factores de riesgo
Los profesionales sanitarios jóvenes presentan una mayor vulnerabilidad al burnout
Otra de las conclusiones del estudio está relacionada con la edad de los participantes. Los profesionales más jóvenes presentan una mayor prevalencia de burnout, lo que refuerza la importancia de desarrollar medidas específicas durante las primeras etapas de la trayectoria laboral. Los investigadores señalan que la transición desde la formación al ejercicio profesional constituye un periodo especialmente relevante para establecer mecanismos de prevención. Entre las actuaciones propuestas destacan las tutorías de calidad, los espacios de supervisión clínica y el acompañamiento emocional, junto con unas condiciones laborales que faciliten la adaptación progresiva a las responsabilidades asistenciales.
Estas medidas deberían contribuir a que los profesionales puedan desarrollar sus competencias en un entorno seguro, adquirir autonomía de forma gradual y compatibilizar su actividad laboral con la vida personal. La disponibilidad de recursos protectores se relaciona no solo con una menor presencia de síntomas de desgaste, sino también con indicadores más favorables de bienestar psicológico y apoyo social. «Los profesionales que disponen de más factores protectores no solo presentan menos síntomas, sino que también muestran más bienestar, optimismo, apoyo social, sentido del control, estabilidad emocional y capacidad de reparación emocional», concluye Yuguero.
Coral Fernández: «El buen trato, el reconocimiento, el liderazgo de apoyo, la autonomía profesional, la cohesión y la claridad organizativa actúan como recursos protectores»
Por su parte, Coral Fernández insiste en la importancia de las condiciones organizativas para preservar el bienestar de los equipos asistenciales. «Sin duda, la calidad del entorno laboral es determinante. El buen trato, el reconocimiento, el liderazgo de apoyo, la autonomía profesional, la cohesión y la claridad organizativa actúan como recursos protectores. Todo esto refuerza la línea de trabajo de la Fundación Galatea en el ámbito de la promoción de la salud, la prevención y la intervención en equipos sanitarios». Estas conclusiones sitúan la organización del trabajo y las relaciones profesionales como ámbitos prioritarios en las estrategias de prevención del burnout sanitario.
La realidad virtual permite analizar las respuestas ante situaciones de estrés asistencial
La investigación incorpora una metodología que combina cuestionarios longitudinales, grupos de discusión y simulaciones mediante realidad virtual inmersiva. Este enfoque permite complementar las percepciones expresadas por los participantes con la observación de sus respuestas ante escenarios clínicos de elevada exigencia. A través de estas herramientas, los investigadores pueden estudiar aspectos como la regulación emocional y la capacidad de colaboración entre profesionales cuando deben afrontar situaciones complejas, lo que aporta una perspectiva adicional al análisis de los factores protectores frente al burnout.
Entre los escenarios utilizados se encuentran una parada cardiorrespiratoria, una sepsis pediátrica y la atención domiciliaria a pacientes que precisan cuidados paliativos. Estas experiencias permiten observar cómo reaccionan los sanitarios ante circunstancias que exigen rapidez en la toma de decisiones y coordinación con otros profesionales. El estudio propone así ampliar el enfoque habitual sobre el burnout, pasando de analizar exclusivamente los factores de riesgo a identificar también las condiciones que favorecen el bienestar y la protección de los equipos sanitarios. El proyecto se enmarca en la actividad investigadora de la UOC vinculada a la salud y el bienestar planetario y contribuye al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 de Naciones Unidas.










