Redacción
La sede del Colegio de Médicos de Madrid ha acogido la VII Jornada de Bioética ‘Ética del cuidado compartido: dignidad, confianza y corresponsabilidad en la relación asistencial’, organizadas por el Comité de Bioética Asistencial de Amavir. Su directora general, Lourdes Rivera, ha subrayado en el discurso inaugural que la relevancia de la ética del cuidado invita a reflexionar sobre algo que está en la esencia misma de la actividad de la organización: qué significa realmente cuidar bien a una persona.
“Hablar de dignidad, confianza y corresponsabilidad no es hablar de conceptos abstractos. Es hablar de situaciones que vivimos todos los días en nuestros centros, de decisiones que a veces son complejas, de relaciones humanas y de la necesidad de encontrar siempre el equilibrio entre la protección de las personas y el respeto a su voluntad”, ha comentado Rivera.
La ética del cuidado busca equilibrar la protección de las personas con el respeto a su voluntad
Durante la primera ponencia, titulada ‘La biografía como lugar moral: identidad narrativa y ética del reconocimiento en el cuidado compartido’, la Dra. Lydia Feito, profesora de Bioética y Humanidades Médicas en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, reflexionó sobre la importancia de comprender la biografía de cada paciente y reconocer a la persona más allá de su diagnóstico, ya que “las personas tienen enfermedades, no son enfermedades”.
Asimismo, destacó que el lenguaje y la escucha son esenciales para evitar que la enfermedad invisibilice su identidad. Feito defendió también que el cuidado es una cuestión de justicia y exige respetar la singularidad de cada persona. Para ello, las organizaciones deben facilitar a los profesionales tiempo, formación y apoyo, desde una responsabilidad colectiva orientada a ofrecer una atención más humana.
Por otro lado, la segunda ponencia, ‘Aceptación, presencia y compasión: los fundamentos del acompañamiento espiritual en situaciones de sufrimiento’, corrió a cargo del Dr. Enric Benito, especialista en Oncología Médica y miembro de honor de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) y coordinador del Foro Iberoamericano de Espiritualidad en Clínica (FIEC). El Dr. Benito centró su intervención en abordar el sufrimiento en sus dimensiones física, emocional, relacional y espiritual, y defendiendo una atención que comprenda a la persona en su integridad.
Presentó la espiritualidad, más allá de lo religioso, como una dimensión vinculada al sentido de la vida, la coherencia personal y las relaciones con los demás. Acompañar el sufrimiento, señaló, requiere presencia y respeto por la experiencia de cada persona. También explicó que aceptar no significa resignarse, sino afrontar aquello que no puede cambiarse. La compasión permite reconocer la vulnerabilidad y ofrecer apoyo humano, especialmente al final de la vida.
La formación en bioética, cuidados paliativos y comunicación ayuda a afrontar decisiones asistenciales complejas
Por último, la Dra. Tayra Velasco, doctora en Enfermería por la Universidad Complutense de Madrid, abordó los dilemas que surgen en los procesos de decisión dentro de la atención sociosanitaria. Su ponencia, ‘Cuando el silencio pesa: hacia una toma de decisiones compartida’, puso el foco en abrir un diálogo entre pacientes, familias y profesionales para afrontar decisiones complejas sobre la enfermedad, los tratamientos y el final de la vida.
Durante su intervención, Velasco señaló que, cuando una persona no puede expresar sus deseos, decidir puede suponer una gran carga emocional para la familia. Los profesionales deben acompañarla, explicar las opciones y ayudar a identificar los valores y preferencias del paciente. Por ello, es importante anticipar estas conversaciones y evitar que las decisiones recaigan únicamente en sus seres queridos.
La ponencia destacó también la necesidad de reforzar la formación en bioética, cuidados paliativos y comunicación para favorecer decisiones compartidas. Velasco defendió hablar con antelación sobre los deseos al final de la vida, a fin de respetar la voluntad de cada paciente y ofrecer un acompañamiento acorde con sus valores.











