Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
Más allá de las habilidades técnicas, la cercanía y la humanidad son valores esenciales para trabajar en residencias con personas mayores. Muchos de los residentes tienen condiciones crónicas o son pluripatológicos, lo que requiere un seguimiento muy estrecho; pero además, el contacto continuo y directo tanto con ellos como con sus familias, requiere que los profesionales que allí trabajan sirvan de apoyo durante toda la estancia de los pacientes.
En la residencia Amavir Alcorcón, conscientes de ello, dan mucha importancia a ambas partes. “Es un trabajo muy humanizado, que nos enriquece; desde la perspectiva de la pluripatología, este es el medio donde puedes englobar un conjunto de actuaciones en el día a día”, explica la Dra. Paula Virgili, coordinadora médica de Amavir Alcorcón.
Y es que, como explica Lourdes Domínguez, coordinadora de enfermería en Amavir Alcorcón, a efectos prácticos, las labores de enfermería pueden ser similares a las de otros lugares de trabajo, pero el día a día tiene sus especificidades. “Es un paciente crónico, en un final de vida en ocasiones, y eso en atención primaria o especializada no se ve con tanta frecuencia; por ello, hay que dar un gran apoyo emocional y acompañamiento familiar, dando un trato conjunto a residentes y familia”, explica Domínguez.
Las profesionales de Amavir Alcorcón consideran que trabajar en residencias tiene muchos aspectos positivos, como la diversidad de funciones y el trato humano
También hay muchos más piezas que conforman este equipo. Edurne Galán, trabajadora social y adjunta a la dirección en Amavir Alcorcón, precisa que los profesionales de su campo representan “un saco que incluye muchas funciones que van desde los acompañamientos a visitas médicas, dado que los familiares no pueden, hasta la gestión de leyes como la de Dependencia u otras ayudas sociales”. A este respecto, Galán señala que todo ello es fundamental, ya que muchas familias se pueden llegar a sentir muy perdidas en algunos procesos.
Por ello, las tres profesionales coinciden en que el trabajo en residencias de mayores tiene aspectos muy positivos. “En medicina, necesitamos también que desde la carrera se les motive, porque se puede ver como un sitio que no es el ideal a priori, pero es muy bonito y supone mucha entrega”, considera la Dra. Virgili. Por su parte, Edurne Galán añade que “es un trabajo que requiere mucha vocación, pero tratar con personas mayores es muy agradecido, ya que siempre tienen una sonrisa y es una parte muy bonita del trabajo”. Y, desde el prisma de Lourdes Domínguez, “aunque a las personas que acaban de terminar la carrera les diría que primero fueran a la atención especializada, una vez valoren todo el trabajo que implica la enfermería, es cuando les recomendaría el paso a la residencia, que se acerquen a la vivencia diaria y a escuchar a los residentes”.

Trabajo multidisciplinar
En el contexto de una residencia de personas mayores, existen numerosos profesionales que forman parte del engranaje, coordinados entre ellos para ofrecer la mejor asistencia a cada paciente. “El equipo multidisciplinar es la clave del trabajo del centro. Sin él no podríamos tener resultados de trabajo”, asevera la Dra. Virgili. Así, aunque señala que en ocasiones es el departamento médico el que coordine el trabajo entre especialistas, todos trabajan en interrelación, manteniendo un contacto bilateral en el que cada profesional se nutre del otro.
Lourdes Domínguez destaca que, en el caso de Amavir Alcorcón hay “muy buen ambiente y muy buena comunicación”. “Cuando, por ejemplo, hay una caída que viene del hospital, hablamos con medicina, fisioterapia, o el departamento que corresponda y el contacto a nivel profesional y personal es fácil”, resalta.
En el contexto de una residencia de mayores, diferentes perfiles forman parte del ‘engranaje’ que supone el equipo multidisciplinar
Y, para garantizar que todo el equipo está bien coordinado, como apunta Edurne Galán, “todas las mañanas se hace una reunión del equipo técnico con la dirección, se ven las incidencias del día anterior y se planifica el día a día”. “Esto hace que, de manera conjunta con lo que sucedió el día anterior, se tomen decisiones y entre todos se pueda realizar el trabajo diario de la mejor manera posible”, agrega la trabajadora social.
Oportunidades formativas y profesionales
Otro aspecto que destacan las profesionales de Amavir Alcorcón es que desde el grupo se les ofrecen recursos de formación para estar actualizadas en el ejercicio de su profesión. Para decidir en qué áreas es necesario actuar, señala la Dra. Virgili, “a través de las reuniones y el trabajo en equipo se van identificando necesidades por áreas y, una vez identificadas, se empiezan a coordinar con la dirección médica de la empresa y los departamentos afines los posibles cursos o talleres que se necesiten para irlos preparando”.

Para Lourdes Domínguez, en la profesión, “te tienes que reciclar sí o sí”. Y, en el ámbito concreto de su desempeño, “es necesaria esta actualización, pero también en la necesidad emocional, que en la especializada se pierde, llegando a automatizarse funciones”. La coordinadora de enfermería del centro resalta que “en el plano de la técnica, hay un catálogo formativo muy amplio por parte de Amavir; además, se cuenta con un convenio de formación con el Hospital de Alcorcón”. Asimismo, pone de relieve que “se dispone de una parte de cursos más desde el prisma emocional, porque a veces es inevitable crear vínculos y puedes necesitar apoyo o herramientas para gestionarlo”. “A esto se suma que entre nosotras hacemos ‘corrillo’ de apoyo, y no queda otra porque no somos de hielo”, expresa.
Desde el equipo directivo de los centros se identifican las necesidades en formación para ofrecer los recursos a los trabajadores en cada caso
Mientras, en el ámbito del trabajo social, estos programas son esenciales. “La formación que se nos ofrece está relacionada con cambios de leyes que están relacionadas con nuestro trabajo diario; es de agradecer, porque no es lo mismo aprender una ley de 200 folios por tu cuenta que recibir una formación práctica de un abogado o juez que explique cómo afectan los cambios normativos”, resalta.
Y esta formación se tiene en cuenta desde los propios centros para impulsar el desarrollo profesional de los trabajadores. Como explica la Dra. Virgili, desde Amavir “se apuesta por la continuidad y la preparación profesional”. “Todos los días hay nuevas terapias y medios diagnósticos y la medicina está en constante cambio”, reflexiona la especialista. Por ello, se ponen a disposición de los profesionales cursos, talleres, eventos, foros, congresos e investigaciones que impulsen la carrera de los trabajadores del grupo de centros. “El entorno de la empresa tiene este marco para desarrollar la trayectoria y, además, la preparación profesional es de manera diaria”, recalca la Dra. Virgili.
En primera persona, Edurne Galán cuenta como todo ello se tiene en cuenta a la hora de ofrecer oportunidades de promoción. “Empecé en 2010, como animadora sociocultural, aunque ya era trabajadora social y en 2021 me promocionaron a este puesto en la residencia de Alcorcón; ahora, sigo ejerciendo de trabajadora social pero, además, se me ofreció el puesto de subdirectora adjunta al haber llevado a cabo el curso que ofrece Amavir de dirección de centros, lo que fue una buena oportunidad y derivó en un importante reconocimiento profesional”, expresa Galán.
Las trabajadoras del centro resaltan que se tienen en cuenta sus avances formativos y experiencia de cara a tomar decisiones de promoción profesional
Lourdes Domínguez también coincide en esta percepción de apuesta por retener talento de los centros, considerando que se tienen en cuenta los estudios que van completando los trabajadores. “Cuando sale un puesto se hace promoción interna para que, si alguien del centro puede acceder, primero seamos los compañeros que ejercemos en el mismo; esto es una muy buena oportunidad y, además ya conoces a las familias del centro, lo cual es también muy positivo”, subraya la coordinadora de enfermería.

Por todo ello, las tres profesionales hacen un balance positivo. “La trayectoria en el centro ha sido valiosa porque me ha permitido crecer tanto como profesional como a nivel personal”, afirma la Dra. Paula Virgili. Se muestra de acuerdo Lourdes Domínguez aseverando que “el balance es bueno, ya que al pasar de la enfermería a la coordinación llevas todo tipo de trabajo, lo que supone una buena trayectoria”. También, porque como incide Edurne Galán, se pone en valor el esfuerzo de los trabajadores. “El balance que hago es muy positivo, ya que además en mi caso que se me ha dado esa oportunidad de seguir avanzando y los estudios se han puesto en valor”, concluye la trabajadora social.







