F.D.R.
España ha multiplicado por más de cuatro las trombectomías mecánicas en la última década, pasando de 2.121 intervenciones en 2015 a 9.271 en 2025, lo que equivale a unas 25 al día. Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebra el 29 de octubre, la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) destaca el papel fundamental de la imagen médica en estos procedimientos. Una herramienta que permite seleccionar a los pacientes que pueden beneficiarse del tratamiento y guiar la extracción del trombo.
La Seram, junto con la Sociedad Española de Neurorradiología (SENR) y el Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (GeNI), pone en valor los avances de esta técnica para el tratamiento del ictus isquémico. Según los datos presentados por el Dr. Alejandro González, del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, en el Congreso Anual de GeNI 2026, celebrado en Bilbao, la actividad se ha multiplicado por 4,37 en diez años.
Sin embargo, tras el crecimiento de la última década, el número de procedimientos apenas varió entre 2024 y 2025, al pasar de 9.228 a 9.271, un incremento del 0,5%. Esta evolución plantea la necesidad de evaluar el acceso al tratamiento, los tiempos asistenciales y los recursos disponibles, más allá del volumen de intervenciones.
La imagen médica permite seleccionar a los pacientes que pueden beneficiarse de las trombectomías mecánicas y guiar la extracción del trombo
La imagen médica, fundamental para el tratamiento del ictus
La imagen médica desempeña un papel esencial desde el diagnóstico hasta la intervención. «La imagen médica no es solo una fotografía del cerebro. Es la información que nos ayuda a decidir a quién tratar y el mapa que nos guía hasta el trombo», afirma el Dr. Eduardo Murias, radiólogo intervencionista de la Seram, miembro de la SENR y de GeNI y especialista del Hospital Universitario Central de Asturias.
Cada prueba aporta información relevante para orientar el tratamiento. La tomografía computarizada (TC) cerebral permite detectar una hemorragia y valorar la lesión cerebral, mientras que la angio-TC muestra las arterias y ayuda a localizar la obstrucción. En determinados pacientes, los estudios de perfusión o la resonancia magnética (RM) completan la evaluación y aportan información sobre el tejido cerebral que todavía podría salvarse.
Cuando está indicada una trombectomía mecánica, el neurorradiólogo intervencionista introduce un catéter por las arterias hasta alcanzar el trombo. Mediante dispositivos de extracción o aspiración, y bajo control de imagen, intenta retirar la obstrucción y restablecer la circulación sanguínea sin necesidad de abrir el cráneo. Sin embargo, no todos los pacientes con ictus pueden beneficiarse de este procedimiento, por lo que resulta fundamental una adecuada selección.
La trombectomía reduce sus tiempos de intervención
Los datos presentados en el Congreso de GeNI también reflejan avances en la rapidez de los procedimientos. En la serie del registro Artista del nodo Sevilla-Huelva, el tiempo transcurrido desde la punción arterial hasta la recanalización pasó de 31 minutos en 2017-2018 a 21 minutos en 2024-2025. Esto supone una reducción aproximada de un tercio. No obstante, estos resultados corresponden a una serie concreta y no representan la media nacional. Además, describen únicamente una fase del tratamiento, desde la punción hasta la reapertura de la arteria.
De hecho, el mismo análisis no muestra una mejora global clara del tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y la recanalización. Por ello, la reducción de los tiempos durante la intervención debe acompañarse de una identificación precoz de los síntomas, traslados ágiles y circuitos hospitalarios coordinados.
El tiempo desde la punción arterial hasta la recanalización se redujo de 31 a 21 minutos en el registro Artista de Sevilla-Huelva
El ictus provoca más de 23.000 fallecimientos al año en España
La importancia de mejorar el acceso a estos tratamientos se refleja en el impacto del ictus en España. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año se registran unos 90.000 nuevos casos de ictus y más de 23.000 fallecimientos por esta causa. Además, más del 30% de los supervivientes presenta secuelas que provocan algún grado de discapacidad o dependencia, lo que convierte al ictus en la primera causa de dependencia en España. La SEN también estima que uno de cada cuatro españoles sufrirá un ictus a lo largo de su vida.
Pese a la gravedad de esta enfermedad, solo el 50% de la población española sabría reconocer sus síntomas. Entre ellos se encuentran la pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la dificultad repentina para hablar o entender y la pérdida súbita de visión. También puede manifestarse mediante un dolor de cabeza muy intenso y repentino, distinto al habitual.
Este desconocimiento, unido a la falta de una reacción inmediata, hace que el Código Ictus solo se active en aproximadamente el 40% de los casos atendidos en los hospitales españoles, según la SEN.
Por ello, ante la sospecha de un ictus, resulta fundamental llamar inmediatamente al 112, incluso si los síntomas son leves o desaparecen a los pocos minutos. Una respuesta rápida permite que más pacientes puedan acceder a tiempo al diagnóstico y a los tratamientos disponibles.
La SEN advierte de que solo la mitad de la población reconoce los síntomas del ictus y el Código Ictus se activa en el 40% de los casos hospitalarios
Los especialistas reclaman reforzar la atención urgente durante las 24 horas
Ante esta situación, la Seram, la SENR y GeNI reclaman reforzar las plantillas de neurorradiología intervencionista y garantizar redes de atención urgente operativas las 24 horas del día, los 365 días del año. El objetivo es facilitar el acceso al diagnóstico y al tratamiento de los pacientes que puedan beneficiarse de estas técnicas. Para ello, consideran esencial una coordinación eficaz entre los servicios de emergencias, urgencias, neurología, radiología, anestesiología y enfermería.
«No basta con disponer de la tecnología. Necesitamos que cada paciente que pueda beneficiarse encuentre a tiempo un equipo preparado para tratarlo, viva donde viva. El objetivo no es hacer más procedimientos por sí mismos, sino reducir las secuelas del ictus», señala el Dr. Murias.
De esta forma, los especialistas insisten en que los avances tecnológicos deben acompañarse de mejoras organizativas y asistenciales que permitan reducir los tiempos de atención y facilitar el acceso a la trombectomía mecánica.










