Redacción
La enfermería española ha ampliado de forma notable sus competencias, espacios de actuación y capacidad de liderazgo en los últimos años. Sin embargo, esa evolución profesional no siempre ha ido acompañada de cambios equivalentes en las estructuras sanitarias. Esta es una de las principales conclusiones de la mesa inaugural de las Jornadas de Enfermería Emergente y Nuevos Espacios de Desarrollo Profesional organizadas por el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM). Expertos procedentes de la gestión sanitaria, la universidad, la investigación, la práctica avanzada, el emprendimiento y la divulgación han coincidido en señalar que el gran reto ya no es la formación de la enfermería, sino la capacidad del sistema para aprovechar todo su potencial.
El reto del sistema sanitario es señalar es aprovechar todo el potencial de la enfermería
Buena parte del debate ha girado en torno a la necesidad de superar inercias culturales que siguen limitando la presencia de las enfermeras en ámbitos de decisión, innovación y liderazgo. El contexto actual, marcado por el envejecimiento de la población, la cronicidad y la complejidad creciente de los cuidados, obliga a replantear el papel que desempeñan estos profesionales dentro de las organizaciones sanitarias.
Del talento individual a la transformación del sistema
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada ha sido la necesidad de identificar y canalizar el talento que ya existe dentro de las organizaciones sanitarias. Víctor Macho, enfermero de Apoyo Técnico de la Gerencia de Cuidados de la Comunidad de Madrid, ha defendido que las enfermeras generan innovación todos los días en su práctica clínica, aunque ese conocimiento raramente se incorpora de forma estructurada al sistema.
Para él, muchas de las mejoras que surgen junto al paciente terminan quedándose en el ámbito local de una unidad o un servicio. Las profesionales detectan problemas, diseñan soluciones y adaptan procedimientos para responder a necesidades concretas. Sin embargo, el sistema sigue teniendo dificultades para identificar esas iniciativas y extenderlas posteriormente al conjunto de la organización. Macho ha reclamado una mayor apuesta por la investigación enfermera, una actividad que, a su juicio, continúa dependiendo en demasiadas ocasiones del esfuerzo personal de los profesionales. La creación de perfiles específicos orientados a la innovación, la investigación y la transformación digital aparece como una de las herramientas para convertir ese conocimiento disperso en un activo estratégico para la sanidad.
Crear perfiles de innovación, investigación y transformación digital es clave para convertir el conocimiento disperso en un activo sanitario estratégico
La transformación también debe llegar a las facultades de Enfermería. Patricia Ferrera, vicedecana de la Facultad de Enfermería y Psicología de la Universidad Alfonso X el Sabio, ha defendido que las universidades no solo tienen que actualizar contenidos, sino revisar profundamente la manera de enseñar. Estamos en un entorno caracterizado por la digitalización, la inteligencia artificial, la cronicidad y los cambios demográficos. Ferrera entiende que es imprescindible preparar a los estudiantes para realidades profesionales que todavía están evolucionando. Para ello se necesita una mayor conexión entre universidad, hospitales, industria sanitaria e instituciones, de forma que los futuros profesionales comprendan desde el inicio los desafíos reales del sistema.
La responsable académica ha insistido además en la necesidad de fomentar competencias como el pensamiento crítico, la capacidad analítica y el liderazgo. Insiste en que el objetivo no debe ser formar profesionales para cubrir únicamente las necesidades actuales. Enfermeria tiene potencial para preparar a quienes deberán diseñar, gestionar y transformar la sanidad en la próxima década.
El potencial del emprendimiento en enfermería
Otro de los aspectos que centró la atención fue el emprendimiento enfermero. Blanca Fernández-Lasquetty, fundadora y directora de EnferConsultty, ha defendido que la profesión debe normalizar su presencia en ámbitos empresariales y reconocer el valor económico de su conocimiento. Lejos de plantearlo como una alternativa al sistema sanitario, Fernández-Lasquetty ha presentado el emprendimiento como una herramienta complementaria para responder a necesidades que todavía no están suficientemente cubiertas. Para ella muchas de las transformaciones que hoy demanda la sociedad requieren nuevos servicios, nuevas formas de acompañamiento y nuevos modelos organizativos capaces de aportar soluciones innovadoras.
Fernández-Lasquetty apuesta por incorporar esta visión desde las etapas formativas y por trasladar a los estudiantes que desarrollar proyectos empresariales, liderar organizaciones o crear servicios especializados es tan legítimo como trabajar en un hospital o en un centro de salud. A su juicio, la cuestión no es cuántas empresas crean las enfermeras, sino cuánto valor aportan a pacientes y sociedad.
Las transformaciones sociales actuales exigen nuevos servicios, acompañamientos innovadores y modelos organizativos capaces de aportar soluciones eficaces
La evolución de la práctica avanzada fue otro de los grandes ejes del encuentro. Patricia Rebollo, directora de la Escuela de Liderazgo de FUDEN, ha destacado que miles de enfermeras ya desarrollan funciones avanzadas en ámbitos relacionados con la cronicidad, el envejecimiento, la gestión de casos o la continuidad asistencial, aunque muchas veces sin un reconocimiento formal equivalente.
Para Rebollo, la principal asignatura pendiente es construir un modelo claro y homogéneo que permita identificar estos perfiles, acreditar competencias y facilitar su incorporación a las organizaciones sanitarias. Ha recordado que la formación y la capacidad profesional ya existen, pero que el desarrollo de estos roles continúa dependiendo en gran medida de iniciativas concretas y de la sensibilidad de cada organización.
Rebollo defiende que la práctica avanzada no debe entenderse como una amenaza para otros profesionales. Para ella es una respuesta necesaria a los cambios demográficos y epidemiológicos que afronta el sistema sanitario. En un contexto de creciente complejidad asistencial, considera imprescindible aprovechar todo el potencial clínico disponible de la enfermería.
En un momento como el actual no se puede dejar de aprovechar todo el potencial clínico que ofrece la enfermería
La transformación de la profesión también pasa por mejorar su visibilidad. Lorena Carballo, enfermera perfusionista, divulgadora digital y docente, subrayó que muchos perfiles enfermeros siguen siendo desconocidos para la población e incluso para otros profesionales sanitarios. A través de su experiencia en divulgación, defiende que comunicar forma parte del propio cuidado. Divulgar la labor enfermera y resolver dudas a pacientes mejora la experiencia asistencial y refuerza el reconocimiento profesional. Carballo sostiene que las redes sociales, los medios de comunicación, las asociaciones de pacientes y los espacios educativos ofrecen una oportunidad para mostrar una enfermería mucho más diversa, especializada e influyente de lo que tradicionalmente ha percibido la ciudadanía.
Liderar el cambio
La mesa ha dejado una idea compartida por todos los participantes, entre ellos Mar Rocha, directora adjunta a la Presidencia del CODEM: la enfermería afronta una oportunidad histórica para ampliar su influencia en la transformación del sistema sanitario.
La innovación, la investigación, la práctica avanzada, el emprendimiento, la comunicación y la formación aparecen como herramientas complementarias para lograrlo. Sin embargo, por encima de todas ellas sobrevuela un mismo desafío: impulsar un cambio cultural que permita situar los cuidados y el liderazgo enfermero en el centro de la respuesta a los nuevos retos de salud de la población. La cuestión ya no parece ser si las enfermeras están preparadas para asumir nuevas responsabilidades, sino si las organizaciones sanitarias están dispuestas a aprovechar plenamente todo ese talento.









