Redacción
El estudio internacional Volga ha demostrado que una nueva estrategia que combina inmunoterapia y un tratamiento dirigido contra las células tumorales, administrados antes de la cirugía, junto con inmunoterapia posterior, mejora significativamente los resultados frente a la cirugía sola en determinados pacientes con cáncer de vejiga. Los resultados muestran que, a los dos años, el 63,5% de los pacientes tratados con esta combinación permanecían vivos y sin progresión, recaída u otros acontecimientos definidos en el estudio, frente al 45,1% de quienes recibieron únicamente cirugía. Además, la supervivencia global estimada a los dos años alcanzó el 78,4% en el grupo tratado con la nueva estrategia, frente al 69,4% en el grupo de cirugía sola.
La investigación, desarrollado en 229 centros de 25 países y con la participación de 695 pacientes, ha evaluado la combinación de durvalumab, un fármaco de inmunoterapia que ayuda al sistema inmunitario a reconocer y combatir las células tumorales, y enfortumab vedotina, un medicamento que dirige un agente antitumoral hacia las células cancerosas. Por otro lado, el ensayo evaluó una segunda combinación que incorporaba tremelimumab, otro medicamento de inmunoterapia. Esta estrategia mejoró significativamente la supervivencia libre de eventos frente a la cirugía sola, aunque no demostró una mejora estadísticamente significativa de la supervivencia global en el análisis presentado.
La estrategia busca reducir la exposición al enfortumab vedotina y sus posibles efectos adversos, como las alteraciones de la glucosa y las reacciones cutáneas
Los resultados de este ensayo clínico en fase III se han publicado en la revista científica The New England Journal of Medicine y presentados en sesión plenaria durante el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2026. Asimismo, la investigación ha contado con la participación del Dr. Enrique Grande, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Ruber Internacional y director de One Oncology Madrid, del grupo Quirónsalud.
El cáncer de vejiga músculo-invasivo es una forma de la enfermedad en la que el tumor ha alcanzado la capa muscular de la pared vesical. En estos casos, la cirugía para extirpar la vejiga, denominada cistectomía radical, constituye una de las principales opciones de tratamiento, aunque existe riesgo de que la enfermedad reaparezca posteriormente. Hasta ahora, una de las estrategias habituales consistía en administrar quimioterapia basada en cisplatino antes de la intervención. Sin embargo, no todos los pacientes pueden recibirla debido a determinadas condiciones clínicas, como problemas de función renal u otras enfermedades asociadas.
En este contexto, el estudio Volga proporciona “una nueva opción para pacientes con cáncer de vejiga que infiltra la capa muscular y que no pueden recibir cisplatino o han decidido no hacerlo. Los resultados muestran que podemos mejorar el control de la enfermedad antes de la cirugía y aumentar la supervivencia incorporando tratamientos antes y después de la intervención”, explica el jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Ruber Internacional.
El tratamiento combina una intervención farmacológica antes de la cirugía con inmunoterapia posterior para mejorar el control de la enfermedad
Entre los aspectos más relevantes del estudio, destaca la posibilidad de optimizar la duración y el momento de administración de los tratamientos, buscando un equilibrio entre eficacia y calidad de vida. En este sentido, el Dr. Grande subraya que el objetivo no es únicamente prolongar la supervivencia, sino también reducir, siempre que sea posible, la carga que los tratamientos suponen para los pacientes. En esta línea, el enfortumab vedotina se administra durante tres ciclos antes de la operación, sin prolongarlo después de la cirugía. “Esto abre la posibilidad de reducir la exposición a este tratamiento y la carga que supone para los pacientes, con menos visitas para recibirlo y, sobre todo, limitando las toxicidades y complicaciones asociadas a este fármaco, como las alteraciones de la glucosa, las reacciones cutáneas o la pérdida de sensibilidad y fuerza”, señala el especialista.
Esta estrategia concentra la administración de enfortumab vedotina antes de la intervención quirúrgica, mientras que la inmunoterapia con durvalumab continúa después de la cirugía. De este modo, se plantea una alternativa que permite mejorar los resultados clínicos sin necesidad de mantener ambos medicamentos durante todo el proceso. No obstante, los investigadores destacan la importancia de valorar los posibles efectos adversos y seleccionar adecuadamente a los pacientes que pueden beneficiarse de estas combinaciones.










