Jorge Pastor Arrizabalo
Entre el 80% y el 90% de los ictus asociados a factores de riesgo modificables podrían prevenirse mediante el control de estos factores. Esta ha sido una de las cuestiones abordadas durante la jornada Encuentro Científico y Social sobre Ictus, organizada por la Fundación Freno al Ictus, que ha abordado la importancia de la prevención, la mejora de la atención sanitaria y el apoyo a las personas afectadas después de la fase aguda.
La Dra. María del Mar Freijo, neuróloga del Hospital Universitario de Cruces y coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha repasado la situación del ictus en España y Europa. El Plan de Acción para el Ictus en Europa 2018-2030 busca reducir un 10% los casos y atender al 90% de los pacientes en unidades de ictus de primer nivel. El plan también busca que todos los países cuenten con estrategias nacionales, aunque solo 20 de los 46 analizados disponen de una.
Las previsiones apuntan a que el número de supervivientes de ictus en la Unión Europea (UE) aumentará un 27% para 20247
En España, la incidencia del ictus se sitúa en 188 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 249 de media europea. La mortalidad a los 30 días alcanza el 13,2%, frente al objetivo europeo del 15%. Además, la prevalencia de la enfermedad cerebrovascular ha aumentado un 7,1% desde 2016. Aunque las tasas de incidencia ajustadas por edad muestran una tendencia descendente, las previsiones apuntan a que el número de supervivientes de ictus en la Unión Europea (UE) aumentará un 27% para 20247.
La neuróloga ha destacado que el envejecimiento de la población seguirá condicionando la evolución de la enfermedad. Aunque los avances en la atención sanitaria han reducido la mortalidad por ictus, cada vez hay más personas que sobreviven y necesitan seguimiento y atención a largo plazo. A su vez, ha apuntado la necesidad de estudiar la evolución del ictus en personas menores de 55 años, cuya incidencia parece estar aumentando, aunque las causas no están claras.
El control de los factores de riesgo es clave para prevenir el ictus
El Dr. Rafael M. Micó, médico de familia y representante de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), ha incidido en la importancia de la prevención primaria y secundaria. La hipertensión arterial constituye uno de los principales factores de riesgo, junto con la diabetes, la dislipemia, la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad física, una alimentación inadecuada y determinadas cardiopatías, como la fibrilación auricular.
El Dr. Micó ha recordado que «la educación no solo está en los centros de salud», sino también en las asociaciones de pacientes y las sociedades científicas
La prevención del ictus pasa por controlar los factores de riesgo y adoptar hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio con regularidad, reducir el sedentarismo, seguir una alimentación equilibrada y evitar el tabaco y el alcohol. También es fundamental detectar y tratar problemas como la fibrilación auricular, mantener bajo control los factores de riesgo cardiovascular y seguir adecuadamente los tratamientos prescritos para reducir el riesgo de sufrir un nuevo ictus.
Durante su intervención, el Dr. Micó ha recordado que «la educación no solo está en los centros de salud», sino también en las asociaciones de pacientes y las sociedades científicas. Además, ha destacado que el reconocimiento temprano de los síntomas y la activación de los servicios de emergencia son fundamentales para que los pacientes puedan acceder a tiempo a los tratamientos disponibles. En esta línea, la Fundación Freno al Ictus ha presentado también una campaña de sensibilización sobre la relación entre la hipertensión arterial y el ictus, con el objetivo de reforzar el conocimiento de este factor de riesgo y promover su control.
La recuperación y el apoyo social después del ictus
El programa Kiero, una iniciativa de la Fundación Freno al Ictus y el Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral (Ceadac) dirigida a adultos jóvenes que han sufrido un ictus o daño cerebral adquirido, acumula más de seis años de actividad y más de 150 participantes. Se compone de sesiones grupales con el apoyo individualizado de profesionales del coaching.
Paz, una de sus participantes, ha señalado que este programa «supuso un antes y un después», que le permitió descubrir que, tras el ictus, era capaz de hacer cosas que antes no imaginaba. Por su parte, Ángel, ha destacado el valor de compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares y que sentirse acompañado le ha permitido abordar la gestión de las emociones, la identidad personal y la adaptación a una nueva situación vital.
Paz, una de las participantes en el programa Kiero, ha señalado que este programa «supuso un antes y un después» en su vida
La Fundación Freno al Ictus ha expuesto algunas de sus iniciativas de prevención y sensibilización. Entre ellas se encuentra Espacio Cerebroprotegido, dirigido a mejorar el reconocimiento de los síntomas y la respuesta ante un posible ictus. La fundación también ha informado de la realización de 34 talleres en colegios y de acciones formativas que han llegado a 2.500 niños en el territorio nacional, con la colaboración de Daiichi Sankyo y la Fundación Sacyr.
Otra de las iniciativas presentadas ha sido Guiar en Daño Cerebral Adquirido (DCA), un servicio gratuito de información y asesoramiento para personas con daño cerebral adquirido y sus familias. Puesto en marcha en 2023, ha atendido a 964 familias y ofrece orientación sobre recursos sanitarios y sociales, trámites administrativos, apoyo emocional y acompañamiento individualizado. El proyecto ha ampliado su alcance para atender consultas procedentes de fuera de la Comunidad de Madrid.









