“La incorporación de tarlatamab al tratamiento de mantenimiento será una excelente oportunidad para los pacientes con cáncer de pulmón microcítico”

Entrevista a la Dra. Pilar Garrido (Hospital Ramón y Cajal) sobre los resultados del estudio DELLphi-305 presentados en ESMO 2026

Nieves Sebastián Mongares
El abordaje del cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido sigue planteando grandes desafíos debido a su mal pronóstico y a las limitadas alternativas terapéuticas disponibles. Sin embargo, la investigación de nuevas estrategias basadas en la inmunoterapia abre nuevas posibilidades. En este contexto, los resultados del estudio de fase III DeLLphi-305, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2026), suponen un avance prometedor. La Dra. Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, analiza los principales hallazgos del ensayo y su potencial impacto clínico.

¿Qué datos se han presentado en el marco de ESMO 2026 sobre el estudio DELLphi-305 que evalúa la combinación de durvalumab y tarlatamab en cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido?
En la sesión presidencial de ESMO 2026 se presentaron los resultados del estudio de fase III DELLphi-305, que evaluó tarlatamab como tratamiento de mantenimiento en pacientes con cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido.

Los pacientes recibieron primero cuatro ciclos de quimioterapia con platino y etopósido junto con durvalumab. Si la enfermedad no había progresado al terminar esa fase, se les asignaba a continuar con durvalumab (la estrategia de mantenimiento habitual) o a recibir tarlatamab cada dos semanas junto con durvalumab.

Los datos son muy relevantes desde el punto de vista clínico. La mediana de supervivencia global desde el inicio del mantenimiento fue de 21,1 meses con la combinación, frente a 12,7 meses con durvalumab solo. Si tenemos en cuenta también los meses de tratamiento de inducción, hablamos de una supervivencia mediana cercana a los dos años desde el comienzo de la terapia.

También mejoraron otros indicadores clínicos: la mediana de supervivencia libre de progresión, la tasa de respuesta objetiva o la duración mediana de la respuesta.

“La mediana de supervivencia global desde el inicio del mantenimiento fue de 21,1 meses con la combinación, frente a 12,7 meses con durvalumab solo”

¿Cómo interpreta estos datos y qué diría que suponen en términos de supervivencia frente a otras alternativas para esta enfermedad?
Mi interpretación clínica, y la del experto que discutió los resultados durante la sesión, es que estamos ante un avance importante en el tratamiento del cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido. El beneficio en supervivencia es clínicamente muy relevante y no se tradujo en un aumento de las interrupciones del tratamiento por toxicidad.

No obstante, no podemos afirmar que la combinación sea superior a otras estrategias de mantenimiento, porque no se comparó directamente con ellas.

¿Se ha definido algún perfil de paciente que pueda beneficiarse más de esta combinación o en el que funcione menos?
Por ahora no se ha identificado un biomarcador que permita seleccionar a quienes obtendrán un beneficio mayor. En el estudio, la ventaja se observó incluso en pacientes con metástasis cerebrales o hepáticas, aunque eso no significa que podamos predecir quién responderá durante más tiempo.

Identificar a esos pacientes será una tarea muy relevante en los próximos años. En estudios de tarlatamab en pacientes previamente tratados, las curvas sugieren que un subgrupo puede mantener el beneficio durante un periodo prolongado. Sin embargo, todavía no sabemos reconocer de antemano quiénes serán esos pacientes.

¿Cuál es el mecanismo de acción de los tratamientos que conforman esta combinación y qué aportan conjuntamente?
Tarlatamab es un anticuerpo biespecífico que se une, por un lado, a DLL3, una proteína presente en muchas células de cáncer microcítico, y, por otro, a CD3 en los linfocitos T. Así aproxima el linfocito a la célula tumoral y favorece que la reconozca y la destruya.

“La combinación de tarlatamab y durvalumab busca activar la acción de los linfocitos contra el tumor y ayudar a que esa respuesta no quede inhibida”

Durvalumab bloquea PD-L1, una señal que puede frenar la respuesta inmunitaria. La combinación busca activar la acción de los linfocitos contra el tumor y ayudar a que esa respuesta no quede inhibida.

¿Cuál es la situación actual de los pacientes con cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido y qué aporta esta opción terapéutica?
El cáncer de pulmón microcítico está estrechamente asociado al tabaco. En un estudio retrospectivo que hemos realizado recientemente en España, observamos que la proporción de mujeres con cáncer de pulmón de célula pequeña ha aumentado en los últimos años.

Sabemos que sigue siendo una enfermedad de mal pronóstico y con opciones de tratamiento limitadas. A diferencia de otros tipos de cáncer de pulmón, todavía no contamos con tratamientos dirigidos a alteraciones moleculares concretas que podamos utilizar de forma habitual.

La incorporación de tarlatamab al tratamiento de mantenimiento será una excelente oportunidad para los pacientes, pero conviene precisar que la indicación actualmente autorizada en Europa es como monoterapia después de que la enfermedad haya progresado tras un tratamiento inicial basado en platino.

“A diferencia de otros tipos de cáncer de pulmón, todavía no contamos con tratamientos dirigidos a alteraciones moleculares concretas que podamos utilizar de forma habitual”

Más allá de la eficacia, ¿cuál el perfil de seguridad y la tolerabilidad de esta combinación? ¿Qué consideraciones deben conocer los profesionales para su aplicación en la práctica clínica?
El perfil de seguridad fue el esperado para ambos fármacos. Las toxicidades más específicas de tarlatamab están relacionadas con la activación del sistema inmunitario. La más frecuente es el síndrome de liberación de citocinas, que se observó en casi la mitad de los pacientes. Sin embargo, la mayoría de los casos fueron de bajo grado (1 o 2). Suele aparecer al comienzo del tratamiento, especialmente, en los días uno y ocho del primer ciclo.

El otro efecto adverso característico es el síndrome de neurotoxicidad asociado a células efectoras inmunitarias, que fue mucho menos frecuente. Aunque también puede aparecer en las primeras semanas, hay que prestar atención a cualquier cambio neurológico durante el tratamiento.

Por eso, es esencial que los equipos estén entrenados para reconocer y tratar estos efectos, sigan las medidas preventivas indicadas y mantengan la observación clínica tras las primeras administraciones. También hay que informar bien al paciente y a su entorno: fiebre, dificultad para respirar, mareo o confusión, problemas para hablar o caminar son síntomas que deben comunicar de inmediato al equipo médico. Esa preparación permite actuar pronto y administrar el tratamiento con seguridad.

A día de hoy, ¿cuáles diría que son los retos o asignaturas pendientes en el abordaje del cáncer de pulmón microcítico en estadio extendido?
Los retos empiezan antes del diagnóstico: debemos prevenir el consumo de tabaco y vapeo y, para quienes ya han empezado a fumar, facilitar opciones reales para dejarlo cuanto antes.

“Necesitamos nuevos tratamientos, pero también comprender mejor por qué algunos tumores se hacen resistentes e identificar biomarcadores que nos permitan saber qué pacientes pueden beneficiarse más de cada medicamento”

Una vez diagnosticada la enfermedad, el reto es mantenerla controlada el mayor tiempo posible y preservar la calidad de vida. Para ello necesitamos nuevos tratamientos, pero también comprender mejor por qué algunos tumores se hacen resistentes e identificar biomarcadores que nos permitan saber qué pacientes pueden beneficiarse más de cada medicamento.

También tenemos que facilitar un acceso equitativo y sin demoras a los medicamentos que aportan beneficio. Y, a medida que aparecen nuevos tratamientos, es fundamental formar a los profesionales para que reconozcan y manejen sus efectos adversos. Es un reto que va más allá del cáncer microcítico y de tarlatamab: afecta a muchas áreas de la oncología.

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