La robótica y la inteligencia artificial permiten mejorar la movilidad y las capacidades cognitivas años después de un ictus

El Hospital Quirónsalud Bizkaia y Gogoa Mobility Robots reúnen a especialistas y pacientes en la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica para abordar los avances en el tratamiento de las secuelas del accidente cerebrovascular y la necesidad de un seguimiento integral a largo plazo

Jornada de recuperación Ictus
Foto: Quirónsalud

Redacción
Con el mensaje central de que la recuperación no termina necesariamente al cumplirse un año del accidente cerebrovascular, la II Jornada de Salud y Neurorrehabilitación Robótica, organizado por el Hospital Quirónsalud Bizkaia y Gogoa Mobility Robots, abordó los avances que están cambiando el tratamiento de las secuelas derivadas del ictus. Durante la sesión, se puso de manifiesto que los avances en robótica, inteligencia artificial (IA), neuromodulación y realidad virtual están permitiendo seguir mejorando capacidades físicas y cognitivas incluso en pacientes considerados crónicos.

La apertura de la jornada corrió a cargo de Íñigo Uriarte, divulgador y superviviente de ictus conocido en redes sociales como @Ictuencer, quien compartió su experiencia personal y reclamó una mayor atención a las consecuencias cognitivas y emocionales que deja esta enfermedad. Uriarte denunció la falta de información que reciben muchos pacientes y familias tras el alta hospitalaria y reivindicó un acompañamiento psicológico temprano y continuado. “La vida después de un ictus es diferente y muchas de las secuelas son invisibles”, explicó.

La recuperación tras un ictus puede continuar más allá del primer año, incluso en pacientes con secuelas crónicas

La directora médica del Hospital Quirónsalud Bizkaia, Irune Cachorro, destacó durante la inauguración el compromiso del centro con el desarrollo de una atención cada vez más integral para estos pacientes, incorporando disciplinas y recursos que permitan abordar no solo la recuperación física, sino también las necesidades cognitivas, emocionales y sociales derivadas del daño neurológico.

La incorporación de exoesqueletos, sistemas de neuromodulación y otras tecnologías avanzadas está transformando la rehabilitación. Una de las principales aportaciones de estos sistemas es la capacidad de obtener datos objetivos sobre la evolución de cada paciente. “Pasamos del ‘te veo mejor’ a saber exactamente cuánta fuerza ha ganado una persona o cómo ha mejorado su patrón de marcha”, destacó Carlos Fernández, cofundador y CEO de Gogoa Mobility Robots.

Asimismo, se celebró una mesa redonda central, donde los expertos coincidieron en que la tecnología no sustituye al profesional sanitario, sino que amplía sus capacidades. La robótica permite repetir movimientos de forma intensiva y controlada; la inteligencia artificial facilita el análisis preciso de la evolución funcional; y los sistemas de monitorización ofrecen información objetiva para adaptar cada tratamiento a las necesidades reales de cada persona.

En este sentido, Aitor Gutiérrez, ingeniero e investigador en IA en Tekniker, subrayó el potencial de la inteligencia artificial para personalizar terapias y mejorar la monitorización de los pacientes, mientras que Rocío del Pino, neuropsicóloga clínica e investigadora de Ikerbasque y Biobizkaia, destacó el papel de la tecnología para extender la rehabilitación física y cognitiva más allá de la consulta, llegando incluso al propio domicilio del paciente.

Los especialistas reclaman más apoyo psicológico, coordinación asistencial y acompañamiento a las familias

En esta mesa redonda, también participaron Sara García, fisioterapeuta y responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia; Carlos Fernández, cofundador y CEO de Gogoa Mobility Robot; y Pedro Luis Merelas, paciente de la unidad y superviviente de ictus.

El testimonio de Pedro Luis Merelas sobre su experiencia después de sufrir un ictus en 2023, fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Merelas aseguró que durante mucho tiempo le hicieron creer que las mejoras solo eran posibles durante el primer año tras el ictus. Sin embargo, su experiencia reciente con el exoesqueleto de marcha HANK ha demostrado que todavía es posible seguir avanzando, y relató cómo la rehabilitación robótica le ha permitido mejorar aspectos de la marcha y recuperar confianza en sus capacidades más de dos años después del episodio.

Los participantes coincidieron asimismo en la necesidad de construir modelos asistenciales más integrales, que incluyan al paciente y su entorno familiar como parte activa del proceso terapéutico. Entre las principales demandas surgidas durante el encuentro destacaron la creación de itinerarios de seguimiento más claros, el acceso a apoyo psicológico desde las fases iniciales y una mejor coordinación entre los diferentes profesionales implicados en la recuperación.

La jornada concluyó con una reflexión sobre que el ictus no debe entenderse únicamente como un episodio agudo, sino como una condición cuyas consecuencias pueden acompañar al paciente durante años. Frente a ese desafío, la combinación de innovación tecnológica, trabajo multidisciplinar y participación activa de los propios pacientes se perfila como la mejor vía para que cada vez más personas puedan recuperar autonomía, calidad de vida y oportunidades después de un ictus.

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