Facme perfila cuatro itinerarios formativos para un modelo homogéneo que facilite reconocer las competencias avanzadas de los especialistas

La propuesta, consensuada por las 46 sociedades científicas que componen la federación, abarca la recertificación periódica de la especialidad, el reconocimiento de cursos y estancias cortas, los diplomas de acreditación avanzada y las áreas de capacitación específica

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Redacción
La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) ha publicado este martes un documento, con el consenso de sus 46 sociedades y fruto de meses de trabajo con comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad, en el que define cuatro itinerarios formativos con el fin de facilitar el reconocimiento formal de las competencias avanzadas de los médicos especialistas.

Se trata de uno de los objetivos que perseguía la federación desde hace tiempo, debido a que a pesar de que existe un marco normativo para las subespecializaciones médicas (Ley 44/2003 (LOPS) y los reales decretos 639/2015 y 589/2022) hay una “falta de implementación práctica” que, advierten desde Facme, “está generando problemas organizativos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) al dificultar la oferta de plazas con perfiles de especialización avanzada”. Lo que, al final, tiene consecuencias para los pacientes y para el desarrollo profesional de los médicos especialistas.

De ahí que este documento de consenso persiga proporcionar un “marco claro para la especialización avanzada” y que las administraciones públicas puedan reconocerlo e implementarlo en el SNS. No obstante, este texto no supone una novedad por sí mismo, ya que se alinea con la consulta pública previa abierta por Sanidad el pasado 17 de julio, que modificaba los diplomas de acreditación avanzada y las áreas de capacitación específica, y para el que Facme remitió sus aportaciones a finales de ese mismo mes. El texto final integra las aportaciones posteriores de todas las sociedades integradas en la federación.

Recertificación, cursos, diplomas y áreas de capacitación

El mayor conocimiento sobre las enfermedades y el aumento de su complejidad, sumado a las innovaciones tecnológicas y los estándares cada vez más exigentes de eficacia y seguridad para los pacientes son aspectos clave en la práctica clínica diaria, que obligan a una formación continuada e hiperespecializada.

El documento de Facme propone, por un lado, la recertificación periódica de la especialidad, en ciclos de seis años, para verificar y garantizar de manera oficial que los profesionales mantienen y actualizan sus competencias.

De igual manera, la federación considera necesaria la realización de cursos específicos y estancias formativas cortas, como la que se podría dar en el caso de una formación en cirugía robótica por parte de los cirujanos generales. No se trata de una nueva titulación oficial, matizan, sino de reconocer y acreditar aprendizajes o técnicas concretas como méritos profesionales.

Facme avisa de que hay una “falta de implementación práctica” que está generando “problemas organizativos en el SNS al dificultar la oferta de plazas con perfiles de especialización avanzada”

La realización de diplomas de acreditación avanzada (DAA) se reserva cuando las funciones de mayor cualificación representen más del 50% de la actividad de la unidad asistencial (por ejemplo, los cuidados paliativos). Así se reconocen situaciones asistenciales que ya suceden y en las que algunos profesionales tienen funciones de mayor cualificación en áreas funcionales específicas.

Un paso más allá va las áreas de capacitación específica (ACE), para las que la federación plantea que se creen cuando las tareas de mayor cualificación superan el 80% de la actividad habitual. Estos programas formativos avanzados tratan de cubrir el conocimiento científico-técnico más reciente en la alta especialización. El documento recoge la propuesta de que se hagan estancias formativas de uno a dos años de duración (en los que, al menos, el 70% del tiempo se dedique a la capacitación específica) planificadas por el Gobierno central o los autonómicos, dependiendo de las necesidades asistenciales de cada sistema sanitario.

Por último, plantea que se contemple una vía extraordinaria o transitoria de acceso para aquellos especialistas que, cuando se instaure el ACE, ya acrediten experiencia suficiente en el área funcional correspondiente.

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