Fuga de profesionales en atención primaria: “Ante una plaza fija y días sueltos… me fui al hospital”

Uno de cada seis médicos y una de cada cuatro enfermeras ya prefieren el ámbito hospitalario por la estabilidad de los contratos y las mejores condiciones laborales. El Ministerio de Sanidad presenta un informe con diez recomendaciones para el retorno y la fidelización de especialistas en medicina y enfermería familiar y comunitaria

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Redacción
La crisis histórica que denuncian los profesionales de la atención primaria en su conjunto se ve agravada por múltiples causas, pero que se podrían resumir en una frase: “ante una plaza fija y días sueltos… me fui al hospital”. Es el testimonio de una profesional que recoge un informe encargado por el Ministerio de Sanidad, que ha publicado este miércoles dicho documento en el que, además de analizar la situación del primer nivel asistencial, ofrece diez recomendaciones para el retorno de los profesionales y su fidelización.

Extrapolado a los datos, que se basan en una serie histórica desde 2013 y hasta 2023, las plantillas de los equipos de atención primaria crecen, sí, pero mucho menos que las de los hospitales y las urgencias. En el caso de los médicos, aumentó un 8,3%, es decir, dos veces menos que lo hizo el número de especialistas en medicina familiar y comunitaria en los hospitales (24,8%) o en las urgencias (25,2%).

Misma tónica que siguen las enfermeras: un 18,5% más en los centros de salud, pero casi 14 puntos porcentuales menos respecto a las de los hospitales (32,4%) y casi 40 puntos que lo que aumentaron en los servicios de urgencias y emergencias (54,1%). El informe pone especial foco sobre este colectivo, debido a que, según argumentan sus autores, una parte importante de los profesionales especialistas en enfermería y medicina familiar y comunitaria desarrolla su actividad fuera de la atención primaria, pese a haberse formado específicamente para este ámbito.

“Hay margen para optimizar el desempeño profesional de la atención primaria mediante una mayor integración funcional de enfermería especializada”, escriben los autores del informe

“Esta situación supone un desaprovechamiento de la inversión realizada en formación especializada y de las competencias profesionales necesarias para responder a las necesidades de salud de la población”, advierten los investigadores de un trabajo coordinado por Sara Calderón-Larrañaga, de la Nuffield Department of Primary Care Health Sciences de la University of Oxford y la School of Public Health del Imperial College de Londres.

Respecto a los profesionales de enfermería, el informe detecta que la limitación de sus roles influye en gran parte en esa desafección con el ámbito de primaria: “Hay margen”, observan, “para optimizar el desempeño profesional de la atención primaria mediante una mayor integración funcional, el aprovechamiento efectivo de la especialización en enfermería familiar y comunitaria y el desarrollo de modelos organizativos más orientados al trabajo en equipo, los cuidados, la promoción de salud comunitaria”. No obstante, algunos de estos puntos que se sacan a la luz ya han supuesto en el pasado ciertas fricciones entre representantes de los profesionales de medicina y enfermería.

Cuatro líneas maestras para diez recomendaciones

“Es como si te penalizaran constantemente que te hayas formado”, comparte otro de los profesionales que han participado en la parte cualitativa de este trabajo, preguntado sobre cómo se valora el periodo formativo como especialista, que no computa como experiencia profesional en todos los casos, al contrario que aquellos que se forman en un hospital.

Otro de los motivos que lleva a los profesionales a optar por otros escenarios laborales, más allá de unas mejores condiciones, es la sensación de mayor legitimidad que parece tener el especialista de hospitalaria respecto al de primaria. “Vienen los especialistas al centro de salud a enseñarnos, y es como que siempre nos tiene que enseñar desde el hospital y nunca al revés”, asegura uno de los entrevistados.

No obstante, el informe aporta una serie de recomendaciones en las que indica, además, sobre quién recae la competencia en cada situación (Sanidad o comunidades autónomas). Respecto a la escasez de profesionales, que irá en aumento debido en el caso de los médicos al perfil de edad (el 59,4% tiene 50 o más años, y el 31,1%, 60 años o más) y de los enfermeros por las condiciones laborales, entre las medidas está la creación de un registro de enfermeras especialistas ocupando plazas hospitalarias y diseñar estrategias para su retorno a primaria. En cuanto a los profesionales de medicina, se apuesta por cuantificar los médicos con títulos universitarios nacionales y homologados que ejercen sin especialidad, extinguir esos contratos y diseñar itinerarios para que realicen la formación sanitaria especializada (FSE).

Los autores apuestan por modelos organizativos integrados de medicina, enfermería y personal administrativo a semejanza de las Unidades Básicas de Atención

Respecto a la mejora de las condiciones laborales, se basan en tres ejes: estabilidad, flexibilidad y conciliación. El perfil predominantemente femenino tanto entre los médicos como entre las enfermeras de atención primaria propicia que se recomiende ofrecer contratos estables a quienes terminan la residencia, vinculados a un equipo y un cupo de referencia, “y avanzar hacia jornadas más flexibles” aprovechando, en parte, las innovaciones tecnológicas.

Para la parte organizativa, los autores apuestan por impulsar equipos integrados de medicina, enfermería y personal administrativo. En este sentido, se hace referencia a las Unidades Básicas de Atención (UBAs) como un modelo organizativo que favorece una mayor coordinación e integración del trabajo, organizado en torno a un cupo compartido por medicina y enfermería, con el apoyo de personal administrativo. Al tiempo que se toman decisiones para reducir las tareas burocráticas (de nuevo, mencionan la tecnología como herramienta) y ajustar las cargas asistenciales a las necesidades de la población y las responsabilidades profesionales.

La última de las líneas contempla ampliar las oportunidades de desarrollo profesional, docencia e investigación. También reforzar el liderazgo y la capacidad de gestión de los centros de salud y apuntalar la coordinación, seguimiento y financiación de las políticas de fidelización y retorno.

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