Nipocalimab llega al SNS con la promesa de reducir las fluctuaciones de la miastenia gravis y la incertidumbre que generan en los pacientes

El anticuerpo monoclonal ha demostrado mantener el control de la enfermedad durante más de dos años, aunque las restricciones de financiación en España limitan su acceso a entre el 7% y el 10% de los pacientes

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Gema Maldonado Cantero
Levantarse por la mañana bien y terminar el día en el hospital con una insuficiencia respiratoria que puede llevarles a la UCI es una realidad que forma parte de la vida de las personas que viven con miastenia gravis generalizada. Esta enfermedad rara de origen autoinmune es tan fluctuante que estos pacientes, a lo largo del mismo día, pueden ser incapaces de sostener un vaso de agua o tener dificultades para hablar o masticar, cuando minutos antes lo hacían sin problemas.

«Estos pacientes tienen muchos problemas para sentir seguridad con su vida y poder planificar. La enfermedad afecta de forma profunda a la calidad de vida y puede ser a veces peligrosa para la supervivencia», ha explicado este jueves el neurólogo del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, Gerardo Gutiérrez-Gutiérrez. En los últimos dos años han llegado al Sistema Nacional de Salud varios tratamientos para combatir esta enfermedad, que vive toda una revolución terapéutica. Pero el neurólogo ve en su consulta cómo, a pesar de estos avances, los pacientes siguen viviendo en la incertidumbre y sufriendo empeoramientos en cualquier momento.

Nipocalimab está disponible como complemento de la terapia estándar en pacientes con miastenia gravis generalizada a partir de 12 años con anticuerpos positivos AChR o MuSK

Ahora se suma a las alternativas terapéuticas disponibles un nuevo fármaco que ha demostrado en ensayos clínicos ser capaz de ofrecer un control sostenido de la enfermedad. Se llama nipocalimab (Imaavy, comercializado por Johnson & Johnson) y forma parte de la prestación farmacéutica desde el pasado uno de noviembre como complemento de la terapia estándar en pacientes con miastenia gravis generalizada a partir de 12 años con anticuerpos positivos frente al receptor de la acetilcolina (AChR) o frente al receptor muscular específico de la tirosina cinasa (MuSK).

Según han destacado los neurólogos, este anticuerpo monoclonal ofrece un control sostenido de la enfermedad, de forma que se reduzcan esas fluctuaciones y se alivien los síntomas. Y lo ha conseguido durante más de dos años, que es el tiempo de seguimiento de los pacientes del estudio Vivacity-MG3 tratados con este medicamento. También lo ha hecho en niños de 12 años. «Es el primero aprobado en Europa para tratar a la población adolescente mayor de 12 años, en una edad en la que esta enfermedad les altera mucho la vida», ha apuntado la Dra. Teresa Sevilla, neuróloga del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. Desde su experiencia, «es un hito», ya que en esta población «hay menos opciones» de tratamiento que en adultos.

Es el primer anticuerpo monoclonal aprobado en España para adolescentes a partir de 12 años y uno de los pocos indicados para pacientes con anticuerpos MuSK

La segunda clave de este tratamiento es que se indica también a pacientes con anticuerpos frente al receptor muscular específico de la tirosina cinasa (MuSK), que en ocasiones «presentan una clínica especial». Son pacientes que muchas veces presentan afectación de la musculatura bulbar, que interviene en funciones vitales como respirar o tragar. «Son pacientes que a veces están controlados y en unas horas están con insuficiencia respiratoria», ha explicado la experta.

Nipocalimab bloquea el FcRn (receptor neonatal de la fracción cristalizable), una proteína fundamental en el sistema inmunológico encargada de regular los niveles de anticuerpos y albúmina en el organismo. En los pacientes con miastenia gravis generalizada, la regulación de las inmunoglobulinas no funciona correctamente. «Produce anticuerpos que alteran la comunicación entre el nervio y el músculo y genera debilidad muscular y fatiga. Estos anticuerpos, que son inmunoglobulinas, se reciclan mediante los FcRn», ha explicado la Dra. Sevilla.

Los estudios demostraron cómo caían de forma rápida y sustancial los niveles de IgG implicadas en el origen de la enfermedad y cómo los pacientes pasaban a encontrarse mejor

Se produce así un exceso de estas inmunoglobulinas que atacan a la unión neuromuscular. Lo que hace nipocalimab es bloquear los FcRn, de forma que «disminuye el reciclaje de las inmunoglobulinas y quedan menos, tanto las dañinas como el resto, lo que hace que mejore la enfermedad». Los estudios demostraron cómo caían de forma rápida y sustancial los niveles de IgG implicadas en el origen de la enfermedad y cómo los pacientes pasaban a encontrarse mejor respecto a aquellos que fueron tratados con la terapia estándar más un placebo. Además, los pacientes no mostraron más efectos adversos que los del grupo que recibió el placebo.

El nuevo tratamiento llega a España once meses después de su autorización por la Comisión Europea, pero lo hace con restricciones. Mientras que en Europa está indicado para los pacientes con la enfermedad no controlada, en España solo se podrá prescribir cuando la enfermedad siga sin estar bajo control tras el tratamiento con piridostigmina y corticoides y al menos dos terapias inmunosupresoras convencionales.

«Esto hace que el fármaco solo esté disponible para pacientes que han pasado como mínimo dos años por estos tratamientos, que tienen efectos secundarios», ha lamentado el Dr. Gutiérrez-Gutiérrez. Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), a la que pertenece, están en conversaciones con la Agencia Española de Medicamentos para poder usarlo antes.

El fármaco se ha incluido en la prestación farmacéutica pero tras el fracaso de tratamiento con corticoides y al menos dos terapias inmunosupresoras

La SEN calcula que, con estas restricciones, solo podrían beneficiarse de nipocalimab entre un 7 y un 10% de los 10.000-15.000 pacientes que calculan que hay en España. Y queda fuera «un porcentaje que no está en esta situación pero no tiene la enfermedad del todo controlada y que podrían beneficiarse». «Nos gustaría que pudieran estar bien en dos o tres semanas, que es el tiempo en el que hace efecto nipocalimab», en vez de pasar años con los otros tratamientos, ha añadido el neurólogo.

Nipocalimab se administra cada dos semanas por vía intravenosa. El programa de ensayos de Johnson & Johnson incluye un estudio que está en marcha actualmente, denominado Vivacity SQ, en el que se prueba su administración por vía subcutánea. Tanto en el ensayo que permitió la autorización del medicamento como en el actual participan hospitales y pacientes españoles. La compañía también está inmersa en otro ensayo de fase III en el que compara nipocalimab con efgartigimod alfa (Vyvgart, comercializado por Argenx), otra de las innovaciones para la miastenia gravis incluida en la prestación farmacéutica en España.

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