Juan León García (Oviedo)
Elena Moreno Sánchez, farmacéutica de atención primaria (FAP), llegó hasta la gerencia de asistencia sanitaria de Segovia (encastrada en la gerencia regional de Salud de Castilla y León) por casualidad, como cuenta: “Me ofrecieron una jefatura que estaba vacante, coordinadora de equipos médicos”, comparte ante el auditorio del Palacio de Exposiciones y Congresos (PEC) de Oviedo, que acoge hasta este viernes el 29 Congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap).
Su relato comienza en 2020, al frente de la secretaría técnica del Comité de Ética de la Investigación con medicamentos (CEIm). “Casi de un día para otro, pasé de mi entorno conocido de farmacia de atención primaria, donde me sentía segura, a ocupar un puesto cuyas funciones iban más allá de la secretaría técnica”, confiesa. No obstante, estos años le reafirman en la necesidad de que estos profesionales (farmacéuticos sin una especialidad formativa concreta dentro de la Formación Sanitaria Especializada) pueden asumir roles clave en la coordinación de equipos médicos.
Elena Moreno Sánchez (FAP y gerente de asistencia sanitaria de Segovia): “Para una buena labor de coordinación, es imprescindible conocer cómo interactúan diferentes partes del sistema”
Moreno se dio cuenta de que su experiencia como FAP “resultaba útil” con las funciones y responsabilidades que tenía en su nuevo puesto. Entre otras, el seguimiento de indicadores de la cartera de servicios de atención primaria; los programas de cronicidad o diversas estrategias de prevención y promoción de la salud.
“Mi experiencia de FAP fue demostrando que muchas de las cualidades o competencias eran las que se necesitaban para desempeñar ese puesto”, continúa, y argumenta por qué. La gerente de asistencia sanitaria de Segovia alude a la visión transversal que tienen del sistema, al trabajar con todos los profesionales sanitarios y a distintos niveles asistenciales o directivos. Algo que no se da de forma natural entre clínicos o enfermeras. “Para una buena labor de coordinación, es imprescindible conocer cómo interactúan diferentes partes del sistema”, completa.
Liderazgo basado en la confianza
“Los equipos”, señala ante sus colegas venidos de todas las regiones del país, “funcionan mejor cuando se incorporan perfiles complementarios y diferentes entre sí”. En otras palabras, el conocimiento del área sanitaria y de su organización permite identificar las fortalezas de cada equipo y tomar decisiones “que se apoyan en evidencias”.
Apuntalar la confianza con sus compañeros se convierte en fundamental, ya que como recuerda, el farmacéutico de atención primaria ha aprendido “a liderar sin tener una formación reglada”. No obstante, ser un perfil “puente para promover consensos” ha ayudado a acometer “cambios verdaderamente relevantes” que se han alcanzado “sin imposición”.
Entre las razones que llevan a Moreno a identificar espacios en los que la participación de sus colegas “podría aportar valor”, defiende que al reflexionar sobre sus características y forma de trabajar, “conocí en este perfil [como coordinadora de equipos médicos] muchas de las cualidades que nos representan”.
Su intervención, como parte de la mesa ‘El FAP en el rediseño de circuitos asistenciales: eficiencia, seguridad y accesibilidad’, durante la segunda jornada del encuentro nacional, se completó haciendo referencia a la capacidad organizativa de estos farmacéuticos, “cualidad fundamental para cualquier miembro de un equipo directivo”.
“Gran parte del trabajo del FAP consiste en poner en marcha proyectos complejos, y para que funcionen hace falta planificar, establecer prioridades, definir objetivos, realizar un seguimiento… Y convertir las estrategias en acciones concretas”, recuerda Moreno.







