Investigadores diseñan una nueva técnica no invasiva para dirigirse a la fuente de la enfermedad de Parkinson

Investigadores del Imperial College de Londres y la Universidad de Newcastle (Reino Unido), creen haber encontrado una nueva forma potencial de dirigirse a las células del cerebro afectadas por la enfermedad de Parkinson.

Esta nueva técnica,  relativamente no invasiva, ya ha funcionado a la hora de mejorar los síntomas de la patología en ratas.

Alrededor de 10 millones de personas en todo el mundo tienen diagnosticada la enfermedad de Parkinson, que se caracteriza por la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas del cerebro, las cuales liberan dopamina, un neurotransmisor clave para la función motora, y que se halla en una cantidad muy deficiente en los enfermos de Parkinson.

El nuevo estudio, publicado en la revista Molecular Neurodegeneration, examinó una técnica menos invasiva y más precisa, diseñada para orientar y estimular un tipo particular de célula nerviosa llamada neurona colinérgica. Estas neuronas se encuentran dentro de una parte del cerebro llamada núcleo pedunculopontino o PPN.

Si se mira dentro del PPN, es como una selva con una enorme variedad de células nerviosas que se comportan de manera diferente y tienen diferentes puestos de trabajo que hacer”, explica Ilse Pienaar, profesora honoraria en Neurociencias en el Imperial College de Londres.

Los científicos sospechan que las células de las neuronas colinérgicas están implicadas en la enfermedad de Parkinson porque en los estudios postmortem de los cerebros de los pacientes, aproximadamente la mitad de estas células han perecido, por razones que actualmente se desconocen.

La enfermedad de Parkinson que, causa problemas progresivos con el movimiento, la postura y el equilibrio, es la segunda enfermedad neurodegenerativa en el mundo en prevalencia e incidencia después del Alzheimer.

Los investigadores trabajaron con ratas que habían sido tratadas para recrear los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Usaron un virus inofensivo para administrar un “interruptor” genético especialmente diseñado para las neuronas colinérgicas. Se dio a las ratas un fármaco diseñado para activar el interruptor y estimular las neuronas diana. Tras el tratamiento, los roedores registraron una recuperación casi completa y fueron capaces de moverse con normalidad.

Este estudio confirma que las neuronas colinérgicas son clave para los problemas de movimiento e inestabilidad postural que experimentan los pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada”, afirma Pienaar, quien también sugiere la posibilidad de “dirigir esas células que quedan para compensar las que ya no están funcionando de manera efectiva, posiblemente debido a la débil comunicación entre las células nerviosas”.

En España, en base a las estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre 120.000 y 150.000 personas padecen Parkinson, y cada año se diagnostican unos 10.000 casos nuevos. “Si somos capaces de transferir esta técnica en las personas, creemos que esto podría ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad”, subraya Piennar.

El aumento de la incidencia de esta patología está ligado a la edad, y es que el mayor número de casos se diagnostican cuando los pacientes tienen entre 60 y 70 años, con un 2% de los mayores de 65 años padeciendo Parkinson en España.

Los investigadores creen que la técnica podría aplicarse en las personas entre los próximos cinco y 10 años, y que podría tener un potencial más amplio.

Los pacientes con enfermedad de Parkinson experimentan un complejo conjunto de síntomas y esperamos usar el mismo método para entender cómo células diferentes dentro del cerebro contribuyen a la enfermedad”, concluye Piennar.
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