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La violencia contra el profesional sanitario nunca es la solución

..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad
En 2017 se registraron 495 agresiones contra médicos y 1.593 contra enfermeras. La cifras nos indican que se producen como mínimo cerca de seis casos de violencia al día en nuestros hospitales y centros sanitarios. La tendencia es creciente. Cada día leemos en la prensa más sucesos de este tipo, en gran medida porque las campañas de concienciación que han puesto en marcha consejos generales, colegios y sindicatos comienzan a surtir efecto y el profesional sanitario denuncia con más frecuencia este tipo de ataques.

Las estadísticas solo muestran la punta del iceberg. Todavía hay miedo a denunciar las agresiones tanto físicas como verbales. Existen multitud de motivos. Hemos sido esclavos durante mucho tiempo de la máxima “el cliente siempre tiene la razón”. Y no es cierto. Salvando las distancias entre el cliente y el paciente, no siempre tienen la razón. Los gerentes y directivos quieren unos índices de satisfacción impolutos y el escándalo de una agresión puede generar mala prensa.

La cifras nos indican que se producen como mínimo cerca de seis casos de violencia al día en nuestros hospitales y centros sanitarios

Esto no significa que las comunidades autónomas deban dejar de medir la experiencia de los usuarios. El paciente es el centro y la razón del sistema sanitario. Pero deben proteger a sus profesionales. En primer lugar, facilitando los trámites burocráticos, que tanta frustración generan; ofreciendo unas instalaciones en las mejores condiciones, y adecuando el número de profesionales a las necesidades de la población, entre otras muchas medidas. Al final el médico y la enfermera están de cara al paciente y a sus familiares y en multitud de ocasiones deben responder por cuestiones que van más allá de su labor asistencial. Esta realidad debe obligar también a los profesionales a mejorar sus habilidades comunicativas y colocarse siempre en el lugar del que sufre.

No podemos negar tampoco que las administraciones han comenzado a tomar conciencia del problema. Se ha incluido en el Código Penal el reconocimiento del profesional sanitario como autoridad en el ejercicio de su función y la agresión como delito de atentado. Otro avance ha sido el acuerdo que firmaron el año pasado la Organización Médico Colegial y el Ministerio de Interior para la puesta en marcha de un protocolo de actuación. Queda mucho por hacer, pero son avances significativos.

Las estadísticas solo muestran la punta del iceberg. Todavía hay miedo a denunciar las agresiones tanto físicas como verbales

Por este motivo en iSanidad queremos aportar nuestro grano de arena. Vamos a iniciar una campaña en la que participarán los principales agentes del Sistema Nacional de Salud para denunciar estas agresiones. La sanidad es uno de los grandes pilares de  nuestro estado de derecho y tenemos que defender a los que lo sostienen, los profesionales sanitarios. Decía Martin Luther King que “la violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”. Si este pilar cae, se resentirá nuestro derecho a la salud y como consecuencia nuestra democracia, de la que nos sentimos tan orgullosos 40 años después a pesar de la corrupción política.

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