Inicio ASP La pérdida de miedos y la percepción de riesgos en salud

La pérdida de miedos y la percepción de riesgos en salud

percepción-de-riesgos-en-salud

..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad 
Andan los médicos preocupados estos días. La percepción de riesgos en salud ha caído considerablemente en nuestra sociedad. Los especialistas en enfermedades infecciosas hablan de que se le ha perdido el miedo al VIH. Los hepatólogos advierten de un problema similar con respecto al virus de la hepatitis C. Por un lado, resulta lógico. Los avances contra estas enfermedades víricas han sido espectaculares en los últimos años. Pero, por otro, estamos hablando de enfermedades graves.

Es cierto que la respuesta no puede ser más eficaz. En el caso del VIH, los medicamentos han conseguido dejar la carga viral indetectable. Y solo con una pastilla al día. En esta situación no se transmite el virus a través de las relaciones sexuales o tampoco de la madre gestante al feto. Los avances no cesan estos días. Los últimos ensayos muestran que con una inyección al mes los pacientes se podrán olvidar de la pastilla diaria. El problema radica en que tenemos una de las tasas más altas de infección por VIH de Occidente. Alrededor de 4.000 pacientes son diagnosticados en España cada año. Y lo peor es que un 50% de los diagnósticos llegan tarde, con lo que el organismo ya se ha sometido a daños, que el paciente arrastrará de por vida.

Esta baja percepción de riesgos en salud llega a otro colectivo que suena cada vez más: los antivacunas

En el caso de la hepatitis C sí podemos hablar ya de curación. Pero existen colectivos que carecen hoy de esa percepción de riesgos en salud. Existen colectivos como los usuarios de drogas u hombres que practican sexo con hombres y se someten a actividades peligrosas. Los hepatólogos están observando casos de reinfecciones. Y al igual que en el VIH un diagnóstico tardío supone daños importantes en el paciente. Son grupos de riesgo, pero nadie estás exento. Incluso los heterosexuales caen en la tentación de pensar que el VIH y el VHC son solo problemas del colectivo gay. Y no es así.

Esta baja percepción de riesgos en salud llega a otro colectivo que suena cada vez más: los antivacunas. En España no han adquirido la fuerza aún que en otros países de la Unión Europea. Francia e Italia han sufrido brotes de sarampión. Lo más lamentable es que se trata de una enfermedad que estaba al borde de la eliminación, igual que la poliomielitis. En Francia y en Italia es obligatorio hoy la vacunación. Incluso se han dictado sentencias que prohiben a los padres llevar a los niños al colegio sin vacunar. Confiamos que en España nunca tengamos que recurrir a este extremo. Para evitarlo es necesario una estrategia de concienciación social clara sobre este tipo de enfermedades, así como una inversión realista en políticas de salud pública.

Enlaces de interés