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No es la cantidad sino la calidad laboral en atención primaria

..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad.
Cuando el número 11 del MIR escogió medicina de familia, pilló por sorpresa a los asistentes congregados en la sala Ernest Lluch del Ministerio de Sanidad. Su decisión tuvo por respuesta un sonoro aplauso. Hace ya un tiempo que el Sistema Nacional de Salud demanda médicos de familia. El déficit de profesionales se siente con mayor fuerza hoy en los centros de salud, en la puerta de entrada. Ante esta situación, el plan de atención primaria aprobado en el Consejo Interterritorial establece que familia aglutine un 30% de las plazas MIR. El problema es que no es tanto la cantidad sino la calidad laboral en atención primaria.

Todos los años, las jornadas de elección de plazas MIR ponen de manifiesto el escaso interés que familia despierta entre los médicos jóvenes. Los datos de 2019 suponen una ligera mejora pero no es suficiente. Tras las dos primeras jornadas se han adjudicado el 1,41% de las plazas disponibles frente al 1,05% de 2018. De momento, de las 1.394 plazas asignadas, solo 27 licenciados han optado por familia. Es decir, solo el 1,93% ha optado por esta especialidad, casi seis décimas más que el año pasado.

La solución pasa por una mayor calidad laboral en atención primaria. La precariedad afecta especialmente a este colectivo

En el caso de 2018 a falta de cuatro días para que finalizase el proceso de asignación de plazas, quedaba disponible un 45% de la oferta. La última vacante de familia la escogió el 8.018 de la convocatoria. Es decir, alrededor de 1.500 personas dejaron correr el turno el año pasado para presentarse en 2019 porque no les convencía o la especialidad o la ciudad disponible.

Como decíamos, el  Ministerio de Sanidad destinará el año que viene el 30% de la oferta MIR a medicina de familia. La cifra supone una mejora con respecto a 2018 y 2017, pero tampoco supone una diferencia significativa. En estos dos últimos años, esta especialidad supuso el 28,15% y el 27,8%, respectivamente. Por tanto no se trata de incrementar la oferta sino de hacerla más atractiva para nuestros médicos jóvenes.

El primer paso comienza por las facultades de medicina. Es necesario que los planes de formación incluyan más asignaturas y más cátedras capaces de captar a los futuros médicos. Al mismo tiempo, la universidad debe desmentir los tópicos que existen sobre la especialidad. Los resultados preliminares de una encuesta de SEMG ponían de manifiesto que un 90% de los estudiante percibe mensajes negativos sobre la especialidad. Clínicos, profesores y tutores pueden estar generando conceptos que poco o nada ayudan al sistema. Quizás una primera solución pase porque los residentes de familia realicen su formación en los centros de salud y no en los hospitales.

Los resultados preliminares de una encuesta de SEMG ponían de manifiesto que un 90% de los estudiante percibe mensajes negativos sobre la especialidad

Pero pasa también por una mayor calidad laboral en atención primaria. La precariedad afecta especialmente a este colectivo. A este se suma la fuerte presión asistencial. Muchos médicos de familia atienden todos los días más de 40 pacientes en sus consultas. La carga de trabajo se agrava con un importante de trabajo de burocracia que podría ser resuelto por otros profesionales. Como consecuencia, muchos profesionales jóvenes ya formados se marchan fuera de nuestros país en busca de mejores condiciones laborales. Según Medscape el salario de los médicos españoles (de todas las especialidades) se encuentra un 60% de la media europea. La mayoría de estos problemas están contemplados en el plan de primaria. Confiemos que el Ministerio siga el guión sin olvidar el problema de la financiación del primer nivel asistencial.

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