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La muerte bajo un sol abrasador, y el sistema sanitario “deshaciéndose”

Calor abrasador

..Luis de Haro. Director general de iSanidad.
Ola de calor, sol abrasador, calentamiento global… en la oficina, entre los amigos o a la prensa se le acaban los apelativos para explicar lo que está sucediendo en España (y en Europa). Parece que con los 40 grados llega el fin de la humanidad. Aunque otros años también haya pasado, en esta ocasión parece que hay miedo, se cuenta como si fuera “algo especial”.

El calor es real, pero parece una moda de verano. Sin embargo, otros problemas más graves, con mayor recorrido y de mayor dificultad para afrontarlos no tienen ningún protagonismo. El sistema sanitario es uno de los mayores baluartes del estado del bienestar, pero nadie atiende su situación decadente.

La percepción del sistema sanitario español ha caído considerablemente. Según un ranking elaborado y publicado por The Lancet, ha caído del Top Ten (estaba el octavo) hasta el puesto 19. Parece que será necesario un sol abrasador específico para que el sistema sanitario tenga la atención debida.

¿Qué merece más atención, el sol abrasador o la decadencia del sistema sanitario?

Los gráficos de colores, las comparativas o las imágenes de los termómetros están a la orden del día. Sin embargo, las estadísticas de las listas de espera no aparecen; los problemas de los profesionales se diluyen en la vorágine mediática de los pactos post electorales; y la percepción de los pacientes sobre el sistema se evita. La realidad es que el sistema está cayendo y nadie toma el protagonismo necesario. No hay acuerdo político ni para decir que el sistema tiene muchos problemas.

Sol abrasadorMuchos partidos tienen una profunda preocupación para evitar que haya derivaciones del sistema público al privado; tienen mucho interés en consejerías y ministerios; les preocupa que haya empresas que inviertan en sanidad; pero no presentan estudios o planes para incentivar al profesional; afrontar el cambio tecnológico; o conocer los índices de satisfacción de los pacientes. Además, también se percibe una reducción de los presupuestos para sanidad. Por otro lado, hay falta de control sobre las necesidades de los profesionales. También se sabe que los pacientes se asocian para afrontar la realidad que les toca vivir.

Es muy importante atender y proteger el sistema. Sin embargo, nos han llegado cientos de correos electrónicos sobre cómo protegerse del calor y ninguno sobre qué hacer para mitigar el negro futuro del sistema si no se hacen cambios.

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