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El ministro de Sanidad no tiene por qué ser un profesional sanitario

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..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad.
Del mismo modo que un ministro de Defensa no tiene que ser militar, un ministro de Sanidad no debería ser obligatoriamente profesional sanitario. Pero es cierto que nuestro Sistema Nacional Salud es tan complejo que conviene una experiencia sanitaria, al menos en el ámbito de la gestión. Salvador Illa afronta un gran número de retos al frente del Ministerio de Sanidad. Que salga con éxito dependerá de su capacidad para rodearse de personas capaces de entender nuestro sistema sanitario.

Hasta ahora Pedro Sánchez había confiado la sede del Paseo del Prado a dos médicos. Esta vez ha optado por un perfil más político con la intención de cubrir la necesaria cuota catalana, sobre todo en un entorno como el actual. Illa liderará un ministerio específico de sanidad, sin consumo, ni servicios sociales ni igualdad. Resulta extraño una cartera de Sanidad sin Servicios Sociales, que ha acabado en manos del vicepresidente Pablo Iglesias. Las negociaciones de Gobierno no han tenido en cuenta algo tan obvio como la integración del espacio sociosanitario. En un contexto marcado por la cronicidad y el envejecimiento de la población, tan vinculadas a la dependencia, sorprende esta decisión. Pero Podemos nunca ha querido sanidad. Ni en las negociaciones de la pasada y frustrada legislatura ni ahora. Quizás Iglesias ha aplicado esa máxima de que el sistema sanitario no da votos pero sí puede quitarlos.

Pedro Sánchez no ha optado esta vez por un profesional sanitario para el cargo de ministro de Sanidad

Illa coge un ministerio prácticamente sin competencias pero con una función importante. Deberá liderar y arbitrar un sistema sanitario con un problema de equidad en el acceso. Diferentes asociaciones de pacientes y sociedades científicas han lamentado en más ce una ocasión las desigualdades entre comunidades autónomas, por un lado, y la tardanza con la que llegan los nuevos medicamentos a los pacientes tras la aprobación europea, por otro.

Tendrá que hacer gala del espíritu dialogante que le atribuyen. Primero con las comunidades autónomas y después con la industria farmacéutica y con los pacientes. Todo el sector sanitario se ha puesto ya a disposición del nuevo ministro. Confiemos en que Illla coja la mano tendida.

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