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Los médicos de prisiones, “muy preocupados” por la falta tests y la corta plantilla con la que enfrentan la pandemia

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..Gema Maldonado.
Los médicos de instituciones penitenciarias están “muy preocupados” por la evolución que pueda tener la pandemia de Covid-19 en las prisiones, donde ya se registran 10 internos y 122 trabajadores infectados, al menos siete de ellos son sanitarios. Según señala Instituciones Penitenciarias, en Madrid V, en la prisión de Soto del Real, hay dos internos positivos por lo que uno de los módulos se ha destinado a la cuarentena de los casos sospechosos. No pueden salir a otras áreas y los movimientos de los funcionarios se han restringido al máximo posible.

El personal sanitario afronta esta situación con una plantilla de médicos ya de por sí mermada, que parte de “un 50% de déficit de plazas por cubrir”, según indica el Dr. Pedro Antonio Martínez, responsable de médicos de prisiones del sidicato CEMS. Por el momento pueden cubrir las necesidades médicas de todos, pero el doctor advierte que “como hubiera muchos casos, no sé qué pasaría”.

Dr. Martínez: “Partimos de un 50% de déficit de plazas de médicos de prisiones por cubrir. Como hubiera muchos casos, no sé que pasaría”

Actualmente trabajan en las prisiones 202 médicos según el Dr. Martínez, quien indica que en los próximos días se incorporarán tres médicos procedentes de la compañía Iberdrola y 10 interinos de la convocatoria de empleo que lanzó Instituciones Penitenciarias en enero y que contaba con 21 plazas. “Están intentando poner remedios a la desesperada, porque los tres médicos de empresa estarán acostumbrados a hacer reconocimientos de salud laboral, no otra cosa, y los 10 interinos no son suficientes”, señala el doctor. El pasado 25 de marzo el BOE contenía otra convocatoria de 40 plazas para médicos en prisiones que posiblemente no lleguen a cubrirse, como ha pasado con la de enero.

La actividad sanitaria diaria “es más complicada” en esta situación, con una gran parte de población reclusa de edad avanzada y con muchas morbilidades. “Hay bastantes problemas de enfermedad mental y drogas que ahora no tienen. Los gestionamos como podemos, con mucha paciencia y haciendo mucha pedagogía”, señala el Dr. Martínez, que ejercer como médico en el Centro Penitenciario de Ocaña II. Entre otras patologías, destacan los pacientes inmunodeprimidos que “también tienen gran preocupación”.

“Están intentando poner remedios a la desesperada. Los tres médicos de empresa estarán acostumbrados a hacer reconocimientos de salud laboral, no otra cosa, y los 10 interinos no son suficientes”

El mal control de la pandemia en estas instituciones “podría generar una situación muy grave. No solo sanitaria, también de orden público y podría comprometer seriamente la seguridad de internos y de funcionarios”. Así lo indica el informe de recomendaciones básicas para el control del Covid-19  que un grupo de médicos de prisiones y la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria han redactado. “Como prisiones no ha elaborado ninguno, lo hemos elaborados los médicos”, subraya el Dr. Martínez.

Casi tres semanas después del decreto de estado de alarma siguen sin tener tests del coronavirus para los trabajadores de las prisiones, la principal demanda en estos días. Según el médico de Ocaña II, al ser instituciones cerradas “las transmisiones son más fáciles”, pero, al mismo tiempo, “si la respuesta fuera ágil y tuviéramos tests para el personal sanitario y funcionarios, dejaríamos de ser transmisores de la enfermedad sin saberlo y el control de la enfermedad sería más fácil en estos espacios cerrados”.

“Hay bastantes problemas de enfermedad mental y drogas que ahora no tienen. Los gestionamos como podemos, con mucha paciencia y haciendo mucha pedagogía”

Por el momento se están estableciendo las indicaciones recogidas en el documento de recomendaciones en las que se trata de fomentar la mayor distancia posible entre reclusos, que permanezcan el mayor tiempo posible en las celdas y se establecen turnos para comer, ir al gimnasio o a la biblioteca.

En materia sanitaria, las cárceles deben habilitar al menos dos zonas de aislamiento, una en ingresos con capacidad suficiente para asumir cuarentenas y aislamiento de casos y otra en enfermería para posibles casos más severos. También recomienda habilitar dos circuitos de urgencias y formas de resolver problemas médicos que puedan tratarse sin presencia en la consulta.

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