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La RICET analiza el manejo clínico de los casos de ébola en España y dos enfermedades “olvidadas”, leishmaniosis y el chagas

13 de mayo, 2015
RICET

El peor brote de ébola de la historia ha puesto a prueba a toda la comunidad médica y sanitaria del mundo, y es que esta experiencia ha permitido mejorar el conocimiento clínico y las complicaciones que se derivan por el contagio del virus del ébola, patología que desde que el pasado 21 de marzo de 2014 comenzase, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay contabilizados más de 25.500 casos confirmados, sospechosos y probables, de los cuales, más de 10.000 han muerto en África Occidental, siendo Liberia, Guinea y Sierra Leona los países más afectados.

Científicos de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales (RICET) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III de Madrid, se reunirán ahora para analizar conjuntamente todo el proceso de manejo clínico de los casos de ébola tratados en España, los dos casos importados (Miguel Pajares y Manuel García Viejo) y el autóctono (Teresa Romero). Un asunto importante a analizar será la carga viral de estos pacientes. También estudiarán el papel de los tratamientos utilizados, tanto los de mantenimiento como los sueros hiperinmunes de pacientes que habían resuelto la infección por ébola.

Cronología del ébola en España
En España, tres fueron los casos que se confirmaron. El 7 de agosto de 2014, el religioso Miguel Pajares, el primer español contagiado de ébola en suelo africano, y la misionera Juliana Bohi, llegan a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) procedentes de Liberia e ingresan a las 9:30 horas en el hospital Carlos III, donde recibirán tratamiento. Allí les atienden 12 sanitarios, entre ellos la auxiliar Teresa Romero. A pesar de recibir el fármaco experimental Zmapp, el 12 de agosto a los 75 años muere el misionero y se convierte en el primer fallecido por ébola en Europa.

El 22 de septiembre, el hermano Manuel García Viejo es repatriado de Sierra Leona donde ha contraído el ébola. Se le ingresa en el Hospital Carlos III de Madrid, en la misma habitación en la que estuvo Pajares. Allí le atiende una vez Teresa Romero, quien le cambia el pañal, las sábanas y limpia los vómitos. A diferencia de Pajares, no recibe el ZMapp al no haber existencias. El 25 de septiembre fallece García Viejo a los 70 años.

El 6 de octubre a las cuatro de la mañana, Teresa Romero llama al sistema de alerta de Salud Pública con fiebre de 37,3 grados y tos, además de astenia y mialgias. Desde Salud Pública se decide trasladar un equipo del SUMMA 112 al domicilio de la paciente y llevarla a Urgencias del Hospital Fundación de Alcorcón. Según denuncian los enfermeros que la atendieron en el centro, no llevaban al principio las medidas de protección adecuadas. Allí le realizan una primera prueba del ébola y da positivo. Una segunda prueba más tarde confirmará el primer caso positivo por ébola fuera de África en el mundo. Teresa afirma que se entera de la noticia por la prensa. Será trasladada al Hospital Carlos III de Madrid e ingresada en la sexta planta.

No sería hasta el 21 de octubre cuando fue declarada oficialmente curada de ébola, pero el equipo médico decidió que para extremar las precauciones siguiera aislada en el Hospital Carlos III de Madrid unos días más, así, finalmente el 5 de noviembre sería dada de alta tras superar la enfermedad.

Casos de que puede permanecer el ébola en esperma 
Una enfermedad tan devastadora como el ébola hace que cualquier dato que se pueda obtener sobre el estado del paciente es crucial para la toma de decisiones del médico. Uno de estos datos es la denominada “carga viral” que es la medida de la cantidad de virus presente en el organismo del paciente.

En el Centro Nacional de Microbiología del instituto de Salud Carlos III se implementaron las medidas necesarias para, no solamente poder hacer el diagnóstico microbiológico, sino también para poder cuantificar el nivel de viremia del paciente, en otras palabras, la cantidad de virus que está presente en la sangre del paciente.

Al parecer 101 días después de haber sido resuelta su infección por ébola, todavía se detectan trazas de carga viral en el esperma de ciertos pacientes. Esto significa que la posibilidad de reproducción de una infección después de casi tres meses “aparentemente curado” puede ser viable. Esto abre muchas cuestiones medicocientíficas sobre por qué el sistema inmunológico no consigue terminar del todo con el virus en ese tiempo.

Hasta ahora la recomendación de evitar relaciones sexuales tras pasar el virus se limitaba a tres meses después de la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad, y es que hay pruebas de que los líquidos seminales de hombres convalecientes pueden contener el virus durante al menos 82 días a partir de la aparición de los síntomas. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos que, están llevando a cabo más estudios para determinar cuánto tiempo el virus puede mantenerse en los fluidos corporales en supervivientes masculinos y femeninos, y la posibilidad de que se produzca una transmisión sexual, recomiendan que hasta que se tenga más información, si los supervivientes hombres tienen sexo (oral, vaginal o anal) siempre usen condones.

El Dr. José Ramón Arribas aportará además en esta reunión los últimos datos sobre vacunas para ébola y hará referencia a una investigación en primates con un 100% de efectividad que ya se está utilizando en África y será publicada próximamente en una revista científica.

Enfermedad de Chagas, una de las 17 “enfermedades olvidadas” por la OMS
Declarada como una de las 17 “enfermedades olvidadas” por la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de ocho millones de personas en todo el mundo están afectadas por la enfermedad de Chagas aunque solamente el 30% la desarrolla. En España, unas 80.000 personas la padecen.

Se trata de una infección parasitaria, sistémica y crónica, que es causada por un parásito protozoario, el Trypanosoma cruzi. En sus orígenes, la enfermedad de Chagas estaba asentada principalmente en América Latina, pero en la actualidad se ha propagado a otros continentes debido a la movilidad de la población entre América Latina y el resto de países del mundo. Así, en las últimas décadas se aprecia una mayor incidencia de la enfermedad en Estados Unidos, Canadá, y muchos países europeos y algunos del Pacífico Occidental.

Recientemente, con motivo de la celebración del Día Internacional del Chagas, el pasado 14 de abril, el coordinador general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Bolivia, Martin Cazenave, en declaraciones a Europa Press, explicaba que “la mayoría de los afectados viven en zonas rurales, lo que hace que sea una enfermedad silenciosa y a veces olvidada”, y es que una de las particularidades de esta patología, es que puede permanecer mucho tiempo en el cuerpo, en silencio, incluso para las dos terceras partes de las personas que la padecen durante toda su vida, es asintomática, es decir, no presenta ningún tipo de síntomas.

La enfermedad comienza con síntomas similares a los de una gripe y si no es tratada en esta primera fase los enfermos pasan durante 20 o 30 años por una fase crónica indeterminada en la que el parásito está dentro del organismo reproduciéndose y provocando “en silencio” daños en diferentes tejidos sin que afloren los síntomas hasta provocar la muerte.

Actualmente existen dos tratamientos, el benznidazol y el nifurtimox, que pese a haberse demostrado eficaces, son tratamientos muy antiguos, bastantes tóxicos y con efectos secundarios importantes.

La Dra. Mª Jesús Pinazo analizará los biomarcadores que descubiertos por investigadores de la RICET permiten conocer en cada caso cómo están siendo afectados los tejidos durante los 20-30 años en que la enfermedad es asintomática y la velocidad a la que progresa la enfermedad dependiendo de la capacidad de respuesta del sistema inmunológico de cada persona frente a la actividad del parásito.

La leishmaniosis, otra “enfermedad olvidada”
La leishmaniosis es una “enfermedad olvidada” que nos afecta en España y no termina de erradicarse porque la Leishmania se está haciendo resistente a los actuales tratamientos. La pregunta del millón: ¿por qué está sucediendo esto?

La leishmaniosis es una enfermedad autóctona en nuestro país cuya mayor morbilidad y mortalidad se produce en el cuerno de Africa, en la India, Bangladesh y en Brasil. Causada por el protozoo parásito Leishmania, se transmite por la picadura de un mosquito permitiendo que el parásito entre en nuestro organismo y se multiplique. En pocas semanas se padecen infecciones recurrentes que hacen de la leishmaniasis una asesina silenciosa.

La RICET  tiene en marcha varios grupos de investigación destinados a estudiar el por qué de las resistencias. Coordinados por el Dr. Francisco Gamaro, han estandarizado estudios de fallos terapéuticos de tratamientos de leishmaniosis, estudios desarrollados a partir de  muestras clínicas de pacientes tratados en hospitales españoles. Los pacientes estudiados son de tres tipos diferentes: pacientes con VIH y Leishmania; pacientes inmunodeprimidos con Leishmania, y pacientes que sólo tienen leishmaniosis y son inmunocompetentes.

Analizar el por qué de las resistencias de la Leishmania permitirá desarrollar nuevos tratamientos antiprotozoarios combinados o nuevos tratamientos alternativos.
..Emilio Ramirez