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El control del peso corporal, pieza clave para la prevención y tratamiento de la diabetes tipo 2

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El control del peso corporal es una pieza “clave” para la prevención y tratamiento de la diabetes tipo 2, y es que así lo ha recordado la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), con motivo de la celebración reciente de los ‘Encuentros de Otoño en DM2′.

La diabetes tipo 2 que, suele presentarse en personas a partir de los 40 años, y es cuando el cuerpo produce insulina pero no la suficiente o no puede aprovecharla adecuadamente, tiene una tasa de prevalencia mayor, representando el 90% de los casos.

Como señala la SEMG, más de la mitad de los pacientes diabéticos tiene obesidad, por lo que los expertos destacan la importancia de detectar y vigilar el perímetro de la cintura como medida crucial para controlar el peso corporal, y es que como explica Carlos Miranda, coordinador científico de la jornada y responsable del Grupo de Diabetes de la SEMG, “ya está demostrado que si se logra una reducción de peso corporal, acompañada de otras medidas higiénico dietéticas, estilos de vida saludable, conseguimos una reducción en el desarrollo de la diabetes”, que puede ser igual o superior a la obtenida con tratamiento un farmacológico.

En los pacientes diabéticos, afirman los expertos, estas intervenciones no farmacológicas tienen especialmente eficiencia si se conjugan con un enfoque individualizado y multidisciplinar, en el que se parta de la base de que se debe llevar hábitos de vida saludables en el que el ejercicio físico, adecuado a cada persona, y una dieta equilibrada, en que se contemple la disminución del aporte energético para bajar de peso, lo más cercana al concepto de la dieta mediterránea, son las “piedras angulares” para lograr esa eficiencia.

La importancia de bajar peso tiene muchos beneficios para los diabéticos
Como explica Miranda, bajar de peso les supone a los diabéticos múltiples beneficios, y es que “por un lado disminuye considerablemente la resistencia a la insulina y facilita por tanto el control glucémico” pero además, añade, “más allá de que también mejora los factores de riesgo cardiovascular, es reseñable que la pérdida de peso consigue que podamos retrasar la introducción de tratamiento farmacológico hipoglucemiante”.

El responsable del Grupo de Diabetes de la SEMG añade también que si se suma la modificación de los estilos de vida, aumentan las posibilidades de remisión y mejoran en mucho otros parámetros, como las apneas, los síntomas depresivos o incluso la disfunción eréctil o la incontinencia, todos ellos, en su mayoría, asociados a la obesidad, además de reducir la morbilidad.

El aumento del peso es motivo de abandono en el tratamiento por los diabéticos
La metformina sigue siendo la primera línea de elección en cuanto al tratamiento farmacológico, pero como ha apuntado el especialista, las recomendaciones de los últimos tiempos ya tienen presente que el segundo fármaco asociado sea neutro en cuanto a la ganancia de peso o incluso consiga reducir el peso corporal.

En este sentido, Miranda ha recordado que tradicionalmente el tratamiento antidiabético implicaba un aumento de peso asociado que no solamente dificulta el control glucémico y empeora el perfil de riesgo cardiovascular, sino que también influye negativamente en la adherencia terapéutica y dificulta la capacidad de lograr por parte del paciente objetivos asumibles, lo que hace que en ocasiones se desmotive, llegando incluso a abandonar el tratamiento.

Al respecto, considera que “el aumento de peso es a menudo el motivo del abandono del tratamiento. Por lo que luchar contra él es al mismo tiempo un punto en contra para la diabetes y un gran paso hacia la victoria para los pacientes” que, concluye “que es en definitiva lo que buscan las jornadas científicas que impulsa la SEMG, a través de su Grupo de Diabetes”.

La OMS calcula que actualmente el 39% de las personas adultas de 18 o más años tiene sobrepeso y el 13% es obeso. En el caso de la diabetes, la progresión prevista para los próximos años debe hace saltar las alarmas a la comunidad médica y autoridades sanitarias, y es que se espera que sí a día de hoy quienes padecen la “enfermedad silenciosa” por excelencia son más de 382 millones de personas en todo el mundo, para 2035 se prevé que pueda aumentar hasta un 55%, llegando de esta manera a afectar a casi 600 millones de personas en el mundo.

En el congreso Europrevent (European Society of Cardiology) que se celebró en Amsterdam entre el 8 y 10 de mayo, los especialistas indicaron que mientras que en Estados Unidos las últimas encuestas señalan que las tasas se estabilizan y hay una mayor conciencia general en la población sobre la obesidad, lo que que implicaría una mejora, en Europa no se puede decir que esté sucediendo lo mismo. Según la OMS, los 53 países de la región europea deberán estar en alerta durante los próximos años, ya que para el 2030 se prevé un incremento del porcentaje de sobrepeso y obesidad en varones que en países como Irlanda alcanzará el 90%, y en Polonia, República Checa y España oscilará en el 80%, mientras que la proyección más baja se daría en Bélgica con un 44%.

Actualmente, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, estima que el 39% de la población ya tiene sobrepeso y que el 23% es obesa. La frecuencia de obesidad además es mayor en hombres que en mujeres.
..Emilio Ramirez