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Primeras respuestas al Covid persistente: hallan restos del virus en el tracto digestivo tres meses después de la infección

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Imagen extraída del estudio "Evolution of Antibody Immunity to SARS-CoV-2"

..Gema Maldonado.
Un estudio llevado a cabo en Nueva York (EE.UU) en pacientes que han padecido Covid-19 ha revelado que persisten restos del virus SARS-CoV-2 en diferentes puntos del intestino delgado tres meses después de que se detectara la infección, cuando los pacientes están asintomáticos y dan negativo en pruebas PCR. Los resultados del estudio, disponible como preprint, puede ser un primer paso para hallar respuestas a lo que se ha denominado como Covid persistente, pacientes que hasta seis meses después de padecer la enfermedad siguen teniendo numerosos síntomas.

Un estudio en Nueva York revela que persisten restos del virus SARS-CoV-2 en el intestino delgado en pacientes con PCR negativa de Covid-19 

“Es un punto de partida muy interesante”, señala a iSanidad la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta de SEMG y responsable de una investigación en España sobre los pacientes con Covid persistente, un problema que afecta mayoritariamente a mujeres jóvenes. La capacidad del virus de quedar escondido en otros tejidos “es algo que todos sospechamos, aunque quizá la primera prueba contundente que aparece es este estudio”. En este sentido, el Dr. Luis Enjuanes, codirector de una de las vacunas en las que trabaja el CSIC, ya señaló que los restos del virus acantonados pueden ser la razón de algunos de los casos que se han catalogado como reinfecciones.

La investigación de Nueva York estudió la evolución de la inmunidad de los anticuerpos específicos del SARS-CoV-2 en 87 pacientes evaluados en diferentes momentos, el último, seis meses después de la infección. Los investigadores comprobaron cómo evolucionaban, de manera particular, las células B a lo largo de los meses. Y vieron en los análisis cómo se mantenían en el tiempo los anticuerpos IgA frente a la espícula del virus (los RBD). De los 87 pacientes, 38 señalaron que seguían padeciendo síntomas atribuibles al Covid-19. Todos dieron negativo al virus en pruebas PCR basadas en saliva, ya que este método está aprobado en Estados Unidos.

Los investigadores hallaron restos del virus en la mitad de los pacientes que se sometieron a biopsias del tracto digestivo

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Entre tres y cuatro meses después del inicio de la infección, catorce voluntarios se sometieron a biopsias del tracto gastrointestinal superior e inferior para su análisis. Los resultados de estas muestras revelaron restos del virus en siete de los voluntarios, pese a que sus PCR con muestras nasofaríngeas, realizadas a la vez que las biopsias, daban negativo. Se hallaron viriones del SARS-CoV-2 y proteína ACE2 y N del virus en el íleon, el duodeno y en enterocitos intestinales. Los investigadores concluyen que la evolución que detectan en las células B después de la infección es la respuesta a la persistencia del antígeno.

¿Qué supone este estudio? En primer lugar que el virus “puede permanecer acantonado en el tubo digestivo y puede estar presente en algún otro tejido”, pero “deja de ser detectado con las pruebas habituales como la PCR con muestra orofaríngea”, explica la Dra. Rodríguez Ledo. Esta es la primera hipótesis con la que trabajaba desde hace un tiempo la investigadora. Destaca que el SARS-CoV-2 es un virus “con un tropismo muy importante, sobre mucosas, tanto oral como del resto digestivo, y también sabemos que tiene una afinidad especial por el sistema neurológico”, afirma.

Dra. Rodríguez Ledo: “restos del virus puede permanecer acantonado en le tubo digestivo y en algún otro tejido” 

“Esto no quiere decir que el virus persista de forma infectante, como cuando estaba en la mucosa orofaríngea y causaba el cuadro agudo. Pueden persistir fragmentos del virus que sean suficientes para desencadenar una cascada inflamatoria crónica de alteraciones inmunológicas que tome por sí misma suficiente entidad como para seguir produciendo los síntomas de una forma multiorgánica”, explica la doctora, como segunda hipótesis de trabajo.

En su opinión, la evolución de las células B memoria que detectan los investigadores en el artículo, así como la persistencia de los anticuerpos IgA frente al SARS-CoV-2, puede ser causada por esos fragmentos del virus acantonado en tejidos. No son capaces de ser infectivos, pero sí suficientes como para que la inmunidad celular y humoral “produzca una serie de marcadores de inflamación crónica; alteraciones inmunológicas responsables de esa diversidad de síntomas”.

“Restos del virus pueden ser suficientes para desencadenar alteraciones inmunológicas que sigan produciendo síntomas de Covid-19 una forma multiorgánica”

La investigación de la Dra. Rodríguez Ledo mostró en una encuesta a 2.120 pacientes que tuvieron Covid-19 en la primera ola que el 85% de ellos presentaban una gran variedad de síntomas (hasta 200, se recogieron en la encuesta) hasta seis meses después de la infección. De ellos, el 79% son mujeres con una edad media de 43 años. Las consecuencias de esta sintomatología resultaba en muchos casos incapacitante para las tareas del día a día. Por eso, estas pacientes reclamaban más investigación, para hallar respuestas y tratamientos.

“De un modo otro tiene que haber explicación para que, básicamente, mujeres sanas tengan una persistencia de síntomas que no tienen otro tipo de pacientes. Esa explicación puede ser por alteraciones inmunológicas más propias de las mujeres como por alteraciones hormonales. Todavía hay muchas personas que piensan que los síntomas que tienen se explican única y exclusivamente por el estado de ansiedad. No se trata de eso. Tenemos que ser sinceros y honestos con la ciencia y con nosotros mismos y reconocer que no sabemos de esta enfermedad”, afirma la vicepresidenta de SEMG.

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