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Iñaki Comas: “Un confinamiento de 14 días ayudaría mucho a reducir la trasmisión en la tercera ola”

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..Gema Maldonado.
La variante británica del SARS-CoV-2 preocupa por su alta trasmisibilidad, a la que se unen las recién descritas procedentes de Sudáfrica y Brasil. Sin la secuenciación genómica sería imposible tener detalles del nuevo coronavirus, de sus mutaciones y de la trayectoria de sus variantes. El investigador Iñaki Comas colidera desde el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) el consorcio SegCovid-Spain que ya ha secuenciado 6.000 muestras de pacientes con Covid-19, un “gran esfuerzo” con la colaboración de numerosos hospitales, pero que aún tiene un reto por delante: “secuenciar en tiempo real” para ver cómo evolucionan las variantes que circulan en España, especialmente la británica en pleno comienzo de la tercera ola pandémica. Iñaki Comas cree que esta variante va a “terminar creciendo bastante el España” y aboga por un confinamiento corto de 14 días para frenar su expansión y “vacunar lo más rápido posible”

Iñaki Comas: “Aunque no hay recetas 100% efectivas, si hemos aprendido algo: sabemos que los confinamientos son muy efectivos”

En su estudio sobre la expansión de las variantes del SARS-CoV-2 en la primera ola concluyen que un control más temprano de las predominantes podría haber reducido el impacto de la pandemia en España. ¿En qué medida es importante frenar la expansión de la variante británica ahora?
Hemos visto que diferentes variantes han llegado a muchos países que tenían controles de fronteras más estrictos que España. No es una medida que ofrezca una seguridad al 100%, pero sí es muy importante para mitigar la trasmisión que esas variantes tienen después. Cada variante no llega una vez, llega muchísimas veces y, en muchas de ellas, no consigue trasmitirse. Por tanto, cuantas más oportunidades le das, más opciones tiene de establecerse en el país al que llega. No es lo mismo que tengas 100 casos importados, que 1.000 o un millón. De todas estas chispas, algunas terminan generando un fuego. Esto lo vimos en la primera ola en España y en Reino Unido. Y es lo que, probablemente, está pasando con las variantes de la segunda ola.

También indican que lo realmente útil para frenar las variantes que predominaron en la primera ola fue el confinamiento. ¿Sería un nuevo confinamiento la respuesta ahora ante la variante británica?
Sigue siendo muy difícil controlar el coronavirus. Lo vemos en países que tuvieron una primera ola un poco más controlada, como pudo ser Alemania o Irlanda, y ahora están en muchos problemas. Pero, aunque no hay recetas 100% efectivas, si hemos aprendido algo: sabemos que los confinamientos son muy efectivos.

“Este tipo de confinamientos evita ir cambiando de medidas de restricción continuamente”

Probablemente un confinamiento de 14 días que pudiera cortocircuitar el sistema, es decir, parar la transmisión, ayudaría a reducir mucho la expansión del coronavirus en la tercera ola. Igual no un confinamiento tan amplio como el que hubo en su momento, que claramente eliminó mucha de la transmisión y de estas variantes, pero sí uno que cortaría muchas de las cadenas de transmisión que están funcionado ahora.

Hay países que aplican este tipo de confinamientos de forma muy estricta, como Australia, que ha tenido muy poquitos casos y en cuanto aumentan, los aplican localmente. Esto evita ir cambiando de medidas de restricción continuamente, muchas no sabes muy bien si son efectivas o no.

Entre octubre y diciembre no hemos visto prácticamente casos de la variante británica, lo cual indica que muy frecuente no puede ser. Pero, probablemente ahora sí está teniendo una trasmisión sostenida en España”

¿Cree que esta variante británica va a tener repercusión importante en la tercera ola en España?
Es difícil decirlo, porque incluso en el Reino Unido todavía se discute, aunque está muy claro que es más trasmisible, de esto ya tenemos datos muy robustos. Por la prevalencia que tiene en el Reino Unido y el número de vuelos que hay entre ambos países la probabilidad de que entrara antes es alta. Ahora se analizan las sospechas más recientes porque son las más fáciles de identificar y sé que en los hospitales están mirando muestras anteriores. Aunque nuestro muestreo todavía es limitado, entre octubre y diciembre no hemos visto prácticamente casos, lo cual indica que muy frecuente no puede ser. Pero, probablemente ahora sí está teniendo una trasmisión sostenida.

Sin embargo no todo depende de cuánto se trasmite, sino también de las políticas de control que hay en cada país. En el Reino Unido, por ejemplo, las medidas de prevención se habían aplicado de manera muy laxa mientras estaba esta variante. Por muy buena que sea trasmitiéndose, las mascarillas no se las puede saltar. ¿Qué va a pasar en España? Hay que verlo. Aún estamos en las primeras semanas y es difícil seguirla porque no se hace suficiente secuenciación genómica. Pero creo que esta variante sí va a terminar creciendo bastante en España, no sé si dominando como en el Reino Unido. Por tanto las medidas de prevención ahora, más que nunca, deben mantenerse.

Iñaki Comas: “El reto es poder secuenciar en tiempo real para ver la trayectoria de una variante. Pero aún no tenemos suficiente infraestructura para hacerlo”

¿Cuántas muestras han secuenciado hasta ahora dentro del proyecto SegCovid?
Estamos en torno a 6.000 y la idea es secuenciar muchas más: hasta las 20.000. Depende, ya que hay problemas de logística, de coordinaciones, etc. El reto es poder secuenciar en tiempo real para ver la trayectoria de una variante y cómo va cambiando, que es lo que han conseguido los ingleses. Pero aún no tenemos suficiente infraestructura para hacerlo. Es el reto que el Instituto de Salud Carlos III se ha puesto para 2021, poder avanzar hacia eso.

¿No se ha estado secuenciando lo suficiente en España?
El esfuerzo ha sido grande, sobre todo en la primera ola, y ahora también lo está siendo. Llegamos a ser el cuarto país que más secuenciaba. Hay que tener en cuenta que este tipo de consorcio no había existido hasta ahora en España. Montarlo y conseguir que funcione bien todo el engranaje lleva tiempo y esfuerzo. Aun así estamos bastante adelantados con respecto a otros países. Reino Unido lleva 10 o 15 años apostando por este tipo de consorcio de secuenciación genómica para el seguimiento de patógenos. Así la respuesta es mucho mejor y más rápida.

Iñaki Comas: “Estamos haciendo un esfuerzo bastante grande con el consorcio de secuenciación, que hasta ahora no había existido en España”

¿Hace unos días Fernando Simón habló sobre un protocolo en el que trabajaba el Ministerio para establecer estándares para hacer secuenciación. ¿Ahora cómo se hace?
Ahora los hospitales trabajan dentro del consorcio de manera voluntaria. Por decirlo así, todavía estamos ocupando un nicho científico, y la idea de este proyecto era también demostrar el valor que tiene desde un punto de vista de salud pública y sanitario. Los ingleses esto lo tenían muy claro, pero aquí no se visualizaba. Sí que es verdad que en 2020 hemos conseguido que se vea la importancia de seguir todas las variantes. Esto es lo que ha hecho que ahora haya un esfuerzo por parte del SNS de ver cómo se puede incorporar esta vigilancia.

Hasta ahora, existían redes de vigilancia para gripe que han funcionado muy bien. Aquí estás añadiendo un componente nuevo que es la genómica para el que se necesitan centros de secuenciación. Yo creo que estamos en una buena posición para combinar las capacidades que tiene el SNS con las que tiene el sistema nacional de ciencia para poder trabajar juntos en esto. Y creo que es la idea del protocolo es implementarlo cuanto antes.

Iñaki Comas: “Hay países que no están secuenciando, con lo cual, si Italia no secuencia, para nosotros es muy difícil comparar lo que pasa en allí. Son agujeros negros”

También el ECDC europeo ya ha aconsejado  a los países la implementación de este tipo de vigilancia genómica. Actualmente hay países que no están secuenciando, con lo cual, si Italia no secuencia, para nosotros es muy difícil comparar lo que pasa en allí. Conocemos la variante británica porque Reino Unido está secuenciando muchísimo pero hay otros países con un número muy alto de casos, en los que no sabemos qué está pasando o si hay otras variantes circulando. Son agujeros negros.

¿Teméis nuevas variantes que puedan poner en peligro las vacunas?
Hay variantes que son de especial preocupación, una en Sudáfrica y otra que acaba de describirse en Japón en pasajeros procedentes de Brasil, que sí llevan mutaciones preocupantes. Pero no lo son tanto para las vacunas, ya que para que no funcionen, el virus tiene que cambiar bastante más de lo que está cambiando. Puede ser preocupante para usar los cócteles de anticuerpos, porque van a ser más difíciles de neutralizar, parece que es lo que está pasando a nivel experimental.

“Hay variantes de especial preocupación, una en Sudáfrica y otra descrita en Japón en pasajeros procedentes de Brasil”

Por otra parte, las vacunas se pueden actualizar si existiera una versión del virus capaz de escapar a ellas. De momento, no creo que eso vaya a darse porque el virus aún no ha visto la vacuna. Pero, si llega a encontrar forma de escapar de la vacuna, no lo sabemos cuánto tardaría en hacerlo. Por eso es importante tener estos sistemas de vigilancia y poder detectar pronto si una vacuna puede dejar de funcionar.

¿Hay que restringir las comunicaciones con Sudáfrica y Brasil por estas nuevas variantes?
Es difícil, porque tanto con Sudáfrica y Brasil no hay un tráfico de personas muy alto con España. Algo que sí que puede funcionar muy bien, y que está funcionando en otros países, serían las cuarentenas.

Mientras el virus siga circulando seguirá cambiando. ¿La rapidez de la vacunación tiene que ver con reducir las posibilidades de mutaciones del virus?
Sí que tiene que ver. En primer lugar, nos interesa que la vacuna llegue a las personas que más probabilidad de fallecer tienen si se contagian y, en segundo lugar, necesitamos darnos prisa y vacunar lo más rápido posible para que un porcentaje de la población muy alto esté vacunado de aquí a verano. Eso nos permite que se vaya cortando la trasmisión para evitar que al virus le dé tiempo a cambiar o a escaparse. Es muy difícil erradicar las enfermedades infecciosas, pero la vacuna nos permite convivir con el virus igual que convivimos la gripe o con otros patógenos.

Iñaki Comas: “Necesitamos darnos prisa y vacunar lo más rápido posible. Eso nos permite que se vaya cortando la trasmisión para evitar que al virus le dé tiempo a cambiar o a escaparse”

Para ello necesitamos tener vacunada al 70% de la población, aproximadamente. Aunque todavía no lo sabemos, porque depende de lo bien que las vacunas paren la trasmisión. Sabemos que paran muy bien los síntomas, pero hay que ver qué impacto tienen las de Pfizer y Moderna en la trasmisión. y esto no está claro. Los primeros datos probablemente nos van a venir de Israel, porque es de los países más rápidos vacunando, nos permitirán saber hasta qué punto estas vacunas cortan la trasmisión o si tendremos que esperar a las vacunas 2.0: las que cortan la infección en la misma puerta de entrada y, por tanto, la trasmisión.

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