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Dra. Ana Lluch: «Estamos viendo tumores de mama inflamatorios que ya no veíamos en nuestro país»

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Los servicios de oncología están viendo en sus consultas tumores de mama más avanzados, con un crecimiento más rápido y que ya no se veían de forma tan frecuente. Es una consecuencia de la pandemia de Covid-19. Lo explica la investigadora y oncóloga especialista en cáncer de mama Ana Lluch, jefa de Servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario de Valencia, en un diálogo con la presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) para iSanidad.

Dra. Lluch: «Recibimos pacientes con tumores de mama más avanzados, de rápido crecimiento como son los triple negativos»

«Recibimos ahora más pacientes de cáncer de mama de intervalo de los que recibíamos antes, lo que influye en que sean tumores más avanzados, de rápido crecimiento como son los que menos posibilidades tenemos para ellos, los triple negativo en los que un retraso en el diagnóstico puede influir de forma muy desfavorable. Vemos cánceres inflamatorios que ya no veíamos en nuestro país», señala la Dra. Lluch.

Los servicios de oncología «no han tenido sus puertas cerradas para ninguna paciente que ha llegado en primera visita», apunta, ni tampoco se han suspendido los tratamientos, pero sí «estuvieron cerradas durante dos o tres meses las unidades de diagnóstico precoz». Esta circunstancia, unida al miedo entre las pacientes a acudir al hospital durante el confinamiento «aunque se notaran cualquier alteración en la mama» y a una atención primaria telefónica «que hace más difícil todavía diagnosticar alteraciones», son las razones que para la Dra. Lluch pueden explicar el aumento de casos de tumores inflamatorios.

En el caso de las pacientes con cáncer de mama consideradas largas supervivientes «se pararon los programas de control de la enfermedad» durante el confinamiento, señala la Toñi Gimón. Así lo recoge una encuesta realizada por Fecma en colaboraciín con Lilly y en la que han participado 400 mujeres de 47 organizaciones. Pero todas las pacientes han tenido seguimiento telefónico de sus oncólogos. «Los hospitales y administraciones han hecho lo que han podido, muchas veces, por encima de sus posibilidades», afirma.

El cierre de las unidades de detección precoz durante el confinamiento y el miedo a asistir al hospital, entre las razones que explican que lleguen a oncología tumores de mama más avanzados

Tanto la Dra. Lluch como la presidenta de Fecma destacan la falta de «registros homogéneos» sobre cáncer en España con los que habría «más datos para saber hasta qué punto nos ha afectado la pandemia», lamenta Gimón. «En nuestro país estamos todavía muy lejos de poder tener datos fiables que nos ayuden a tomar decisiones», añade la doctora.

El desafío de los tumores triple negativo
Entre un 12% y un 15% de casos de cáncer de mama son clasificados como triple negativo, «un cajón de sastre donde hemos incluido los tumores que no dependen de las hormonas ni de una diana» que sea conocida, explica la oncóloga. Son los cánceres que más investigación requiere «porque son para los que menos terapias tenemos», apunta.

Dra. Lluch: «Tratábamos a todas las pacientes con quimioterapia y con ello hemos fracasado, porque la quimio ayuda pero no controla la enfermedad triple negativa»

individualizar-tratamiento-pacienteHasta hace unos años y antes de la llegada del diagnóstico genómico no se diferenciaban los tratamientos para abordar este tipo de tumor de mama. «Tratábamos a todas las pacientes con quimioterapia y con ello hemos fracasado, porque la quimio ayuda pero no controla la enfermedad triple negativa. La tenemos que unir a algo más».

Actualmente ya es posible dividir este tipo de tumor en diferentes subtipos que han abierto las posibilidades de terapias para estas pacientes, según explica Lluch, «hoy tenemos un punto de esperanza con la inmunoterapia en el subgrupo de pacientes que expresan las moléculas PD1 PLD1, que se determinan en un laboratorio y nos dice quién puede beneficiarse de tratamiento inmune y quimioterapia. Hay otro grupo que presenta una alteración en la reparación de las moléculas de DNA afectadas, son principalmente las que expresan el gen BRCA que pueden responder muy bien a un tipo de quimio con sales de platino o a tratamientos para no reparación de DNA para acabar con las células con alteración».

En el caso de la enfermedad metastásica es necesario «hacer un estudio genómico de las alteraciones donde la enfermedad ha metastatizado»

Para esta clase de tumor, como para otros cáncer de mama o de cualquier tipo, el diagnóstico genómico se ha convertido en un análisis clave para conocer las alteraciones genéticas implicadas en su desarrollo y poder ser mucho más preciosos en los tratamientos. En el caso de la enfermedad metastásica es necesario «hacer un estudio genómico de las alteraciones donde la enfermedad ha metastatizado, por si ha cambiado con respecto al diagnóstico inicial» para poder administrar «fármacos dirigidos a esas alteraciones», siempre y cuando existan el tratamiento.

Inequidad en el diagnóstico genómico
Pero, una vez más, el problema está en el «acceso y los medios en cada hospital público». No todos tienen la capacidad de secuenciación genómica. Por eso, la Dra. Lluch habla de la importancia de una «interrelación entre los distintos servicios hospitalarios para poder remitir muestras de las pacientes» al hospital que tenga medios para un diagnóstico genómico y con ello, tener acceso a un estudio en igualdad de oportunidades que otra paciente del hospital que tiene esa capacidad. «Si no, no tendremos equidad; tendremos pacientes de primera y de segunda». Esta práctica de intercambio se está llevando a cabo de manera informal entre hospitales de la Comunidad Valenciana. Y para la doctora «es una exigencia que tendrían que tener las pacientes».

El acceso a nuevos fármacos para tumores de mama no es equitativo en todas las CCAA, explica Toñi Gimón

En este sentido, Toñi Gimón añade otros problemas de inequidad, como las dificultades de solicitar una segunda opinión «en una comunidad autónoma que no es la tuya» o el acceso a determinados fármacos, que «llegan a una comunidad, pero no todas tienen la suerte de tenerlo inmediatamente».

cancer-mama-investigacion-fecma-antonia-gimonLa presidenta de Fecma considera que las pacientes son «sujetos activos» en el proceso asistencial, conocer su enfermedad y «ser dueñas de decidir cómo queremos que se haga ese recorrido». Por eso cree fundamental «compartir información» entre comunidades, porque «es vida para muchas personas» y no tener miedo a plantear posibilidades a los oncólogos.

Toñi Gimón: «Compartir información es vida para muchas personas»

«A los médicos residentes y a los adjuntos jóvenes les digo que no pueden dejarse abatir por el primero o el segundo no que reciban. Luchas por el paciente que tienes delante, por eso tienes toda la fuerza y el ánimo para que ese no se convierta en un sí», añade la Dra. Lluch.

Qué le falta al sistema en el manejo del cáncer de mama metastásico
Toñi Gimón y la Dra. Anna Lluch han participado, junto a otras organizaciones de pacientes y expertos en oncología médica en la elaboración del Estudio sobre el manejo del Cáncer de Mama Metastásico en España, un documento que analiza la situación actual del abordaje de esta enfermedad.

Toñi Gimón: «El cáncer de mama metastásico tiene una dimensión sociolaboral. Necesitamos que los trabajadores sociales de los hospitales trabajen con el equipo médico»

El documento detalla las necesidades no cubiertas por el sistema de salud para estas pacientes y para los médicos que las tratan. «Sentimos como necesidades el apoyo social a estas pacientes», explica la presidenta de Fecma, «el cáncer de mama metastásico tiene una dimensión sociolaboral, necesitamos que los trabajadores sociales de los hospitales trabajen con el equipo médico; las pacientes necesitan información comprensible sobre su situación y recibir apoyo psicológico, también sus familias».

El aumento en los cuidados paliativos o «cuidados continuos», como prefiere llamarlos la Dra. Lluch, «deben empezar antes y con más personal, porque es un apoyo muy grande para el paciente y sus familias», apunta Gimón, que suma a estas demandas la figura de la enfermera tutora o gestora de casos. «Es importantísima porque humaniza el tránsito de las pacientes por el hospital». 

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