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La Unidad de Cirugía Oral, Maxilofacial e Implantología del Hospital La Luz ofrece la posibilidad de implantar una prótesis o malla de titanio a medida de cada paciente que restituye la función del hueso alveolar y así fijar los nuevos dientes. La principal ventaja de esta técnica es su inmediatez, ya que el paciente recupera su dentición definitiva en muy pocos meses. Y es que, el hueso del maxilar superior, si carece de piezas dentales, pierde con el tiempo anchura, grosor y altura, hasta el punto en el que ni siquiera las dentaduras postizas son capaces de solucionar el problema e, incluso, lo agravan.
Hospital La Luz: La prótesis de titanio que reconstruye el hueso maxilar superior

Esta técnica, aunque efectiva, tiene varios inconvenientes. «Se necesita abrir un segundo campo quirúrgico, no solo intervenimos la boca sino también la cadera o el cráneo y hace falta esperar bastante tiempo, prácticamente un año, para recuperar la dentición«, ha explicado el doctor. El siguiente avance fue utilizar los llamados implantes cigomáticos que pueden provocar sinusitis severas. La tercera alternativa es el uso de un implante o malla de titanio que soporte el maxilar superior atrófico o directamente perdido. Esta malla está hecha de titanio por ser un material biocompatible.
Néstor Montesdeoca: «El movimiento de esa prótesis contra los dientes de la mandíbula causa pequeños traumatismos que aceleran la desaparición del hueso»

La estructura se ajusta a las medidas de cada paciente
Una vez adaptada la malla de titanio, el siguiente paso es fijarla. «La fijamos con unos tornillos también de titanio al hueso más duro del maxilar y simplemente le damos cobertura con la mucosa que hemos levantado«, ha argumentado Cebrián. La propia malla incorpora las conexiones o «huecos» sobre las que se insertarán posteriormente las nuevas piezas dentales. Como ha recordado Montesdeoca, los implantes dentales van integrados a la propia estructura de titanio. «El implante no va enterrado en el hueso. La conexión va integrada a la malla de titanio«, ha detallado.
Gracias a esta prótesis el paciente puede recuperar sus dientes en un periodo muy breve de tiempo
Por otro lado, la prótesis tiene cierta capacidad de osteointegración, es decir, de fijarse al hueso remanente que queda del maxilar. Gracias a esta prótesis el paciente puede recuperar sus dientes en un periodo muy breve de tiempo. Esto se debe a que no se necesita que se integre el implante en el hueso. «La rigidez proviene del propio soporte pasivo de la malla en el hueso remanente, sumado con el anclaje que hacemos con los tornillos de titanio en el hueso«, ha argumentado Montesdeoca.
Un mes después de la operación se coloca al paciente una prótesis provisional, hecha de resina. «Cuando vemos que el paciente come bien con ella puesta, la estética le gusta y comprobamos que no tiene ningún fallo estructural fabricamos entonces la versión definitiva de cerámica«, han zanjado estos expertos.
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