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La microbiota y el eje intestino-cerebro, otro reto para la investigación

Dr. Julián Álvarez

..J.P.R.
El eje intestino-cerebro es una de las dianas a las que se dirige la investigación sobre el papel de la microbiota. En los últimos años, el número de publicaciones científicas sobre la flora intestinal y su impacto en el organismo ha crecido, pero existe aún margen para incrementar esta evidencia. “Todos estos microorganismos producen metabolitos, nutrientes y mediadores metabólicos. Esto influye en la inmunidad y en el nervio vago, que impacta en todos nuestros procesos autonómicos, desde respirar hasta la frecuencia cardiaca y nuestras emociones“, así lo expresa la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Nutrición y Endocrinología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en un coloquio organizado por iSanidad.

Hasta ahora, la investigación sobre la microbiota se ha centrado en la salud digestiva. En este área se encuentran las mayores evidencias a día de hoy. Sin embargo, “todavía no tenemos claro todas las especies existentes ni conocemos bien los llamados postbióticos”, subraya el Dr. Julián Álvarez, médico especialista en medicina deportiva, nutricionista y miembro del Consejo Asesor Nutricional de Herbalife Nutrition. Así, el experto añade que “el ácido butírico u otros productos indólicos pueden tener efecto en otras zonas del organismo. No obstante, aún no conocemos bien ni esa flora ni el propio cerebro como para saber exactamente qué influencia tiene cada una de esas moléculas con capacidad neurotransmisora. Es un sistema muy complejo. Lo que sí es obvio es que el sistema existe y que hay una conexión del eje intestino-cerebro“.

Dr. Álvarez: “Es un sistema muy complejo. Lo que sí es obvio es que el sistema existe y que hay una conexión del eje intestino-cerebro”

La Dra. Vázquez destaca que en 2020 una serie de sociedades científicas publicaron un posicionamiento sobre la relación de la microbiota, no solo con enfermedades digestivas, sino también con la enfermedad mental, desde la depresión hasta la psicosis pasando por el trastorno disfórico premenstrual. “Muchos de nuestros microorganismos producen metabolitos que son precursores de neurotransmisores, por ejemplo, el ácido gamma- aminobutírico (GABA) o la serotonina, que influyen de forma importante en todos los procesos cerebrales de cognición y de estado de ánimo. El intestino es nuestro segundo cerebro o incluso el primero“, destaca la jefa del Departamento de Nutrición y Endocrinología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Dr. Vázquez: “Todos estos microorganismos producen metabolitos, nutrientes y mediadores metabólicos”

Otra de las dudas que se encuentran los investigadores y los clínicos se basa en la causa-efecto. “Sobre la asociación ‘problema en la microbiota – enfermedad’ todavía no estamos seguros de qué ocurre primero y qué después“, subraya la Dra. Vázquez. La ciencia cuenta con un amplio margen en este campo de investigación. “Estamos en una fase que inoculamos ciertos microorganismos, sean bacterias, virus, protozoos u hongos, para conocer cómo afectan al organismo y ver de qué forma se pueden prevenir ciertas enfermedades“, apunta la especialista.

En el ámbito de la salud digestiva, “muchos estudios han demostrado que esa flora patógena favorecía el desarrollo de enfermedades digestivas y se observaban alteraciones de la permeabilidad de la membrana intestinal. Ahí ya se han hecho bastantes avances, pero el campo de investigación es inmenso y yo lo miro con entusiasmo“, relata el Dr. Álvarez.

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