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Dra. Nieto (SEMI): “La saturación en AP no nos permite dar una respuesta inmediata a pacientes crónicos sin diagnóstico”

Portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna y jefa de sección del Servicio de Medicina Interna del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

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..Cristina Cebrián.
Horas extra, mucho trabajo de refuerzo y un aumento del número de guardias son algunas de las consecuencias que están viviendo los médicos internistas ante la saturación de las consultas de atención primaria (AP). Al no poder atender de forma presencial a los pacientes crónicos no diagnosticados, estos acuden a los servicios de Urgencias de los hospitales y, de ahí, se les deriva al médico internista. Así lo explica para iSanidad la Dra. María Dolores Nieto, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y jefa de sección del Servicio de Medicina Interna del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

¿Cómo está afectando el colapso que vive la atención primaria a los servicios de medicina interna en los hospitales?
Atender a un paciente telefónicamente, en lugar de presencialmente, te limita mucho para hacer una primera valoración. Esta limitación en AP hace que no se deriven los pacientes a los servicios de medicina interna, ya que no tienen la facilidad de atender a los pacientes como antes. Debido a esto, estamos con demoras muy largas y muchas visitas son telefónicas. En definitiva, las derivaciones no pueden ser tan directas como antes, por el desbordamiento que tiene la AP debido a la pandemia.

Esta limitación en AP hace que no se deriven los pacientes a los servicios de medicina interna, ya que no tienen la facilidad de atender a los pacientes como antes de la pandemia

En cuanto a los pacientes crónicos, que ya estaban dentro del circuito asistencial, sí pueden contactar con nosotros y les seguimos atendiendo, de manera presencial o telefónica. En cambio, para los pacientes de nuevo acceso a nuestra unidad no hay una respuesta inmediata porque, previamente, debe haberlos visto el médico de familia para poder derivarlos. Con estas limitaciones, el paciente termina yendo a Urgencias y de ahí vienen a nuestras consultas. Tenemos consultas directas de medicina interna con una demora de siete días desde el servicio de Urgencias y, si la gravedad del paciente lo requiere, se le ingresa directamente.

De modo que, por un lado, hemos notado retrasos en los diagnósticos de patologías que, en otras circunstancias, se podían haber diagnosticado previamente. Por otro lado, hay pacientes que no estaban dentro del circuito y que lo que podía ser una visita reglada termina en una visita a Urgencias.

A día de hoy, nosotros somos los que vemos a los pacientes Covid-19 hospitalizados y hemos mantenido nuestras consultas abiertas pero, evidentemente, los recursos están limitados. Durante los picos de la pandemia la presión asistencial limitaba o retrasaba estas consultas. Hemos estado trabajando al 200%, a base de muchísimas horas extra, de mucho refuerzo y si antes hacías tres guardias ahora haces seis.

Durante los picos de la pandemia la presión asistencial limitaba o retrasaba estas consultas. Hemos estado trabajando al 200%, a base de muchísimas horas extra, de mucho refuerzo y si antes hacías tres guardias ahora haces seis

¿Existe una buena coordinación entre ambos niveles asistenciales?
Nosotros tenemos una relación bastante fluida con los médicos de AP y llevamos 20 años trabajando conjuntamente con ellos. Cada médico internista del hospital es responsable de un centro de salud de entre todas las áreas que atiende el Hospital Virgen del Rocío. Habitualmente mantenemos reuniones quincenales presenciales en el centro de salud. Además, tenemos un teléfono móvil abierto a AP para que los médicos de familia nos llamen directamente para comentar los casos.

Con la llegada de la pandemia, todas las reuniones presenciales pasaron a ser virtuales al no poder desplazarnos a los centros de salud. Además, nos encontramos con una gran presión asistencial en el propio hospital. Por otro lado, el hecho de que los pacientes no pudieran acudir a los centros de salud durante las primeras olas de la pandemia nos limitó mucho a los facultativos de atención primaria y especializada. 

¿Qué casos son los que más suelen consultar los médicos de atención primaria con los internistas?
Fundamentalmente tenemos dos tipos de pacientes. Por un lado, aquellos que están en fase diagnóstica, puede tratarse de un cáncer o de anemia, por ejemplo. En estos casos, los médicos de AP sospechan que el paciente puede tener un problema de salud. Suele tratarse de tumores, neoplasias, procesos de nueva a parición que se descompensan, problemas del corazón o respiratorios, etc.

Los internistas del Hospital Virgen del Rocío hemos abierto una consulta específica de Covid-19 persistente a través de la cual el médico de familia realiza la exploración al paciente

Por otro lado, están los pacientes diagnosticados a quienes empiezan a descompensarse estos problemas de salud por el avance de su enfermedad crónica. Ahí es cuando el médico de AP necesita que lo veamos los internistas. Tambien hay muchas enfermedades en fase diagnóstica para las que es necesaria esa colaboración entre médicos internistas y AP.  

Ahora que se están analizando los síntomas del Covid-19 persistente, ¿esto empieza a ser una consulta habitual entre AP y medicina interna?
Si, los internistas del Virgen del Rocío hemos abierto una consulta específica de Covid-19 persistente a través de la cual el médico de familia realiza la exploración al paciente. Cuando se trata de casos leves lo llevan ellos, pero, cuando los síntomas son severos o se empiezan a complicar, lo derivan a la consulta de Covid-19 persistente.

Ahora se ha creado un equipo multidisciplinar, con especialistas en salud mental, enfermería, neumología, rehabilitación para dar una respuesta más integral al paciente. Muchas veces lo que hacemos es que el propio internista de referencia del centro de salud realiza una primera valoración y decide si asume él mismo al enfermo o lo deriva a la consulta de Covid-19 persistente con otros compañeros de medicina interna.

Nos hemos adaptado también a la telemedicina y la utilizamos para casos no urgentes y que pueden demorarse dos o tres días

¿Considera que la telemedicina es una herramienta útil para comunicarse entre ambos profesionales?
Si. De hecho, en este año hemos implantado un sistema de telemedicina entre los médicos de familia y los internistas para poder realizar consultas. Aún así, hay ocasiones en las que el médico de familia necesita hacer una interconsulta rápida y, como tiene nuestro teléfono, es una manera más rápida de consultarnos. Si no, tendría que esperar a la reunión que tenemos cada 15 días en el centro de salud y eso retrasaría mucho el trabajo.

Pero nos hemos adaptado también a ese nuevo recurso que es la telemedicina y lo utilizamos para casos o consultas que no son urgentes y que pueden demorarse dos o tres días, como los resultados de una prueba. Para nosotros es un complemento que nos ayuda a lo que ya veníamos haciendo.

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