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Especialistas europeos en enfermedades respiratorias advierten que los inhaladores pMDI “no son sustituibles” y piden primar la seguridad del paciente

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..Redacción.
Pacientes de asma y epoc y sanitarios que trabajan en medicina respiratoria están preocupados ante la posibilidad de que se restrinja el uso de los inhaladores dosificadores presurizados (pMDI), los más comúnmente utilizados entre la población más vulnerable con enfermedades respiratorias crónicas, con el fin de reducir la huella de carbono en la que trabaja intensamente la Unión Europea.

Pacientes y especialistas temen que se restrinja el uso de inhaladores dosificadores presurizados (pMDI) con el fin de reducir la huella de carbono

Actualmente hay un “debate” que considera que es posible cambiar este tipo de inhaladores por otros de polvo seco a pacientes respiratorios que estén estables. Sin embargo, los especialistas advierten de que no son sustituibles. Recuerdan que la seguridad, la eficacia y la elección del paciente deben primar a la hora de decidir el tipo de inhalador a utilizar.

Los inhaladores dosificadores presurizados contienen hidrofluorocarburos (HFC), un tipo de gases fluorados de efecto invernadero. En los pMDI, este tipo de gas actúa como propelente para liberar el medicamento líquido en los pulmones sin esfuerzo inhalatorio.

Hay un “debate” que considera que es posible cambiar este tipo de inhaladores por otros de polvo seco a pacientes respiratorios que estén estables

La Unión Europea trabaja para ser una zona de cero emisiones netas en 2050 y tiene como objetivo reducir las emisiones de gases fluorados en dos tercios para 2030. Con esta meta en mente, la Comisión Europea está revisando todas las leyes y normativas de la Unión para adaptarlas a los objetivos marcados y generar un nuevo marco regulatorio. La normativa actual ya establece que hay que reducir de manera gradual el uso de gases fluorados, pero los propelentes de HFC para uso farmacéutico están exentos.

Según los datos disponibles, los aerosoles médicos suponen menos del 0,1% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Un porcentaje considerablemente pequeño si se compara con las emisiones de los sistemas de refrigeración, el aire acondicionado y las bombas de calor, que representan el 86% del total de gases fluorados que se emiten a la atmósfera.

Los aerosoles médicos suponen menos del 0,1% de las emisiones de gases de efecto invernadero

El pasado 5 de mayo con motivo del Día Mundial del Asma, la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias (ERS, por sus siglas en inglés), emitió un posicionamiento en el que apoya la revisión de las normativas en la Unión Europea para luchar contra el cambio climático. Pero advierten de que, ante determinadas situaciones, por el momento, no hay otra opción adecuada diferente al uso de los pMDI.

«En situación respiratoria de emergencia, los pacientes deben utilizar un inhalador pMDI junto a una cámara espaciadora ya que los pacientes tienen dificultades para generar un flujo inspiratorio suficiente para liberar el medicamento de los inhaladores en polvo seco de manera óptima a los pulmones», explican. Pero no solo hablan de situaciones de emergencia. También de la necesidad de estos inhaladores para la población infantil con asma, «especialmente para niños preescolares, para quienes puede no haber una alternativa viable». Recuerdan así que los pMDI se utilizan para «salvar vidas» evitando o parando los ataques de asma y las exacerbaciones de la EPOC.

La Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias advierten que ante determinadas situaciones aún no hay alternativa al uso de inhaladores pMDI

La ERS, formada por médicos, profesionales sanitarios, científicos y otros expertos que trabajan en medicina respiratoria, cree que «es muy preocupante» el intento de reducir los gases fluorados procedentes de estos dispositivos y que ha sido «interpretado erróneamente» por algunas autoridades como «cambiarles a los pacientes respiratorios estables su pMDI por un DPI”. Añade que los datos científicos muestran que los dispositivos inhaladores no deben considerarse intercambiables con respecto al rendimiento farmacéutico.

«Cambiar a los pacientes de un tipo de inhalador a otro no es un proceso sencillo y puede provocar un deterioro en su bienestar», continúa. Cada tipo de inhalador disponible en el mercado tiene una técnica diferente para que el paciente inhale el medicamento. «No hay ni un solo dispositivo que se adapte a todos ellos», asegura la ERS. Por tanto, los sanitarios necesitan personalizar el que mejor se adapte al paciente. La propia directiva de la Iniciativa Global para el Asma (GINA, por sus siglas en inglés) destacaba en 2020 que «[hay que] elegir el dispositivo más adecuado para el paciente y el tratamiento individual”.

«Cambiar a los pacientes de un tipo de inhalador a otro no es un proceso sencillo y puede provocar un deterioro en su bienestar»

En su posicionamiento, los integrantes de la ERS advierten: «Como médicos, nuestro deber es priorizar el cuidado del paciente. La seguridad, la eficacia y la elección del paciente deben seguir siendo los factores principales a la hora de decidir el dispositivo más adecuado para los pacientes con problemas respiratorios”. “Nos preocupa que limitar la capacidad de los profesionales sanitarios para utilizar el inhalador más adecuado para cada paciente, suponga un riesgo de deterioro en la atención al paciente”.

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