Fernando Bandrés: «La innovación en la atención domiciliaria es clave para mejorar la atención del nuevo paciente del siglo XXI»

Fernando-Bandrés

..Victoria Guillén.
Fernando Bandrés es catedrático de Medicina Legal y Toxicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Fundación Tecnología y Salud. En una entrevista con iSanidad, Bandrés ha explicado los principales beneficios de la atención domiciliaria en la calidad de vida del paciente. En este sentido, ha manifestado que «el perfil del paciente ha cambiado en el siglo XXI. Por ello, es necesario que exista una coordinación entre las diferentes estructuras y que varias formaciones de especializaciones intervengan en los cuidados de este nuevo perfil».

Según subraya el profesor Bandrés, el nuevo concepto de calidad de vida en términos sanitarios para el siglo XXI define la salud como una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa. «Para ello, es necesario dar al paciente la capacidad de tomar decisiones de manera competente. En este nuevo tiempo tecnologizado, la formación y la educación en salud se convierten en elementos imprescindibles».

Fernando Bandrés: «El nuevo perfil de paciente del siglo XII hace necesario que tengan que intervenir en su cuidado varias formaciones de especializaciones»

¿Por qué se debería abordar la atención domiciliaria desde un punto de vista multidisciplinar?
Habría varias razones, pero quizás la más relevante es que ha cambiado el perfil del paciente en el siglo XXI. El paciente del siglo XXI, en un buen porcentaje, es un paciente mayor, pluripatológico, plurimedicado y crónico. Por lo tanto, será muy útil que la atención no sea solo de carácter biológico, sino sanitario y social. Es decir, el paciente del siglo XXI no tiene sólo biología sino también biografía. Esto hace que varias formaciones de especializaciones, no solamente médicas ni tan siquiera sólo sanitarias, las que tengan que intervenir en los cuidados en este nuevo perfil de paciente.

Lo que pide el sistema sanitario europeo, español y mundial es una coordinación entre todas las estructuras. Yo creo que esa es la clave porque ahora si se hacen cosas, pero muy fragmentadas y esto no tiene el objetivo de eficiencia que debemos pretender en este tiempo.

El nuevo concepto de calidad de vida define la salud como una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa

¿Qué beneficios tiene para la calidad de vida del paciente recibir una atención domiciliaria que cubra sus necesidades de manera integral (salud física, psicológica, situación social y familiar, etc.)?
La calidad de vida se suele entender como algo que pasa fuera, que nos repercute a nosotros y nos genera bienestar. Sin embargo, la relación es bidireccional. Si yo me encuentro bien, voy a tener una intervención social más eficaz y adecuada. El bienestar tiene una doble dirección. Por otra parte, el perfil del profesional sanitario también ha cambiado y, sobre todo, ha cambiado la definición de salud. Este estado de bienestar completo físico, psíquico y social que nos dijera la Organización Mundial para la Salud (OMS) se ha corregido.

Decía Winston Churchill: «La salud es un estado transitorio entre dos periodos de enfermedad». Con lo cual, tienen malos augurios. Yo me quedo más con una definición de salud más moderna, quizás española, del profesor Jordi Gol Gurína cuando dijo que «la salud es una manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa».  Ese es el nuevo concepto de calidad de vida en términos sanitarios para este siglo.

Según Bandrés, es necesario la introducción de innovación en la atención sanitaria para reducir las bolsas de ineficacia

A nivel económico, ¿tendría también una repercusión positiva generalizar la atención domiciliaria coordinada y de calidad de ancianos y pacientes crónicos?
Es un tiempo donde se ha hablado hasta la saciedad de la sostenibilidad. ¿Es sostenible o no es sostenible el sistema sanitario? Todo el mundo dice que no, pero es una especie de enfermedad permanente que no acaba nunca. Yo creo que nos tenemos que plantear que las bolsas de insuficiencia, los problemas de posibles despilfarros que se están dando, es necesario la introducción de una verdadera innovación en la atención sanitaria del siglo XXI, como es la atención domiciliaria, va a generar una reducción de bolsas de ineficiencia, una mayor eficacia y una calidad percibida de mayor nivel. Estos serían retos muy relevantes para este tiempo.

Fernando-Brandrés¿Qué acciones se podrían realizar de manera generalizada para alejarnos del enorme protagonismo que tiene hoy por hoy la figura del hospital para el cuidado de los pacientes?
El mundo del siglo XXI, a nivel sanitario, dejará de ser hospitalocéntico. Estará desplazado a centro de especialidades, centros de atención primaria y al propio domicilio de manera muy importante. En el estudio que hemos realizado con la Fundación Edad y Vida queda constancia clara y evidente de que las personas con padecimientos quieren seguir en su domicilio en la medida de lo posible. Es decir, aceptan que la tecnología penetre en su vida para mejorar su calidad de vida y para prevenir acontecimientos adversos de futuro. Eso va a mejorar la percepción de la salud que en este momento se hace imprescindible y necesaria.

La experiencia Covid no lo ha enseñado de manera muy clara, hay estarían aspectos como la telemedicina que ha puesto de manifiesto un nuevo reto. Por lo tanto, yo creo que vivimos tiempos nuevos donde la innovación derivada de la atención domiciliaria, en términos bio-psciosociales, es un elemento clave para la mejor atención en términos de eficiencia en el siglo XXI.

La innovación derivada de la atención domiciliaria es un elemento clave para la mejor la eficiencia de la atención en el siglo XXI

¿Cuáles son las principales tecnologías que se están utilizando en los planes de atención domiciliaria?
Se hacen cosas y se han hecho cosas, pero de manera fragmentada. La realización de pruebas con biomarcadores a distancia y en el domicilio, la nutrición clínica, incluso algunas cosas más complejas como puede ser la intervención en pacientes con insuficiencia renal en el domicilio, la diálisis, y otras muchas cosas. Sin embargo, todas ellas deben estar coordinadas en todo el sistema sanitario. Es decir, tienen que estar coordinadas en términos técnicos, tecnológicos y humanos.

El futuro nos permite vislumbrar que el acto sanitario del siglo XXI no solo es un acto asistencial sino también es un acto docente. Debemos aprender de el como toda experiencia en la vida y es un acto investigador porque de él deducimos nuevas acciones que nos generan esperanza, pero todos ellos, o están bien gestionados en términos de valores y económicos o de lo contrario quedarán como términos fragmentados. Conseguir que esta orquesta toque la partitura de manera armónica será la clave porque de lo contrario no será eficaz.

Bandrés: «Debemos darle al paciente la capacidad de tomar decisiones de manera competente»

¿Es importante que los pacientes participen en el proceso de toma de decisiones relacionados con sus propios cuidados, también en los planes de atención domiciliaria?
Es un elemento fundamental. Se ha hablado de la palabra empoderamiento, palabra que no me gusta demasiado en cuanto a lo que trasmite en nuestra lengua, pero no es tanto darle poder al paciente como darle la capacidad de tomar decisiones de manera competente. Eso exige desarrollar primero a la alfabetización en el ámbito de las nuevas tecnologías sanitarias. Si yo no estoy formado es difícil que me puedan delegar responsabilidades.

La formación sanitaria y la educación en salud en este nuevo tiempo tecnologizado es un elemento clave porque la tecnología es el agua de nuestra pecera existencial. Es decir, primero formación y, a partir de ahí, delegación de responsabilidades. De lo contrario, podríamos crear confusión. También, la experiencia Covid no lo ha puesto de manifiesto. Cuando la ciudadanía entiende y comprende lo que está pasando asume una corresponsabilidad de gestión que hace que sea muy eficaz la actividad sanitaria.

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