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El aislamiento y la soledad se relacionan con la esquizofrenia, según un estudio del Gregorio Marañón publicado en Nature

Dres. González Peñas y Andreu Bernabéu, autores del estudio sobre la relación entre la soledad y el aislamiento y la esquizofrenia
Foto: Comunicación Hospital Gregorio Marañón

..Redacción.
Un estudio pionero ha identificado a través de estudios genéticos un vínculo entre la esquizofrenia y el aislamiento y la soledad. El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, sugiere que existe un riesgo genético compartido entre soledad y esquizofrenia y que puede tener un papel más importante en mujeres que en hombres.

El trabajo sugiere que existe un riesgo genético compartido entre soledad, aislamiento y esquizofrenia y que puede tener un papel más importante en mujeres

El equipo del Dr. Celso Arango, jefe de grupo del Ciber de Salud Mental (Cibersam) en el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, es responsable de este trabajo, dirigido por el Dr. Javier González Peñas en colaboración con el Dr. Álvaro Andreu Bernabéu. Con la participación de otros grupos del Cibersam, han estudiado una muestra de 3.488 personas, casi 2.000 con esquizofrenia y algo más de 1.500 controles sanos, para demostrar la contribución genética de la soledad y el aislamiento social al riesgo de sufrir esquizofrenia.

Para ello se ha estudiado tanto el aislamiento social objetivo, entendido como falta de relaciones sociales, como el aislamiento percibido, es decir, la soledad, un sentimiento subjetivo de angustia asociado a la falta de relaciones significativas, independientemente de la cantidad de contacto social. Aunque las personas aisladas a menudo se sienten solas, el aislamiento no siempre se correlaciona con sentimientos de soledad. Pero ambos son factores de riesgo para la aparición de trastornos mentales.

Este riesgo genético común entre soledad y esquizofrenia «correlaciona con depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, dependencia del alcohol y autismo»

«Subdividimos el riesgo genético que predispone a esquizofrenia en función de su efecto en la soledad y el aislamiento», explica el Dr. González Peñas. Encontraron que «el riesgo genético que era común tanto a esquizofrenia como a soledad y aislamiento era mayor en mujeres que en hombres«. Esto apoyaría que la experiencia subjetiva del aislamiento social, agravado por causa de las restricciones de la pandemia, podría tener más consecuencias negativas en las mujeres, incluido el riesgo de desarrollar psicosis.

Además, viero que este riesgo genético común «correlaciona con depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, dependencia del alcohol y autismo». Según indica el primer firmante del trabajo, el Dr. Álvaro Andreu Bernabéu, «nuestros resultados indican que este riesgo genético compartido entre esquizofrenia y soledad podría ayudarnos a entender las relaciones genéticas entre la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos complejos como el trastorno bipolar, la depresión mayor o el trastorno obsesivo-compulsivo».

Sus autores creen que sus resultados pueden ayudar a entender las relaciones genéticas entre la esquizofrenia y otros trastornos psiquiátricos complejos

En su conjunto, tal y como indica el Dr. Celso Arango, que también ha participado activamente en el estudio, “estos hallazgos abren la posibilidad de desarrollar intervenciones frente la soledad y el aislamiento para la prevención y mejora de la evolución clínica de trastornos de espectro de la esquizofrenia. Sobre todo después de las condiciones de aislamiento social a la que nos hemos visto obligados por la pandemia y el confinamiento”.

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