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¿Qué puede ofrecer el big data y los datos en vida real a la evaluación de nuevos medicamentos?

Presentación del libro sobre el big datas y los datos en vida real aplicados a la evaluación de nuevos medicamentos

..Gema Maldonado.
¿Puede el big data suponer un salto cualitativo en la evaluación de nuevos medicamentos? Un grupo de expertos responde a esta cuestión analizando ventajas y riesgos del big data aplicado a la valoración de la innovación farmacéutica. Además, ha esbozado una hoja de ruta para integrar estas técnicas de ánalisis de datos e información en la evaluación de nuevos medicamentos. Todo el proceso de análisis y sus conclusiones se recoge en el libro Big data, datos de vida real y evaluación de nuevos medicamentos. El documento, editado por la Fundación Gaspar Casal y Farmaindustria, se ha presentado este miércoles en el Instituto de Salud Carlos III.

Un grupo de expertos analiza ventajas y riesgos del big data aplicado a la evaluación de nuevos medicamentos

Los ensayos clínicos son la base para generar evidencia científica sobre la eficacia de nuevos medicamentos. Pero la informatización de los sistemas de salud genera ingentes cantidades de datos que pueden dar mucha información para evaluar un medicamento. También para conocer su valor con datos de uso en vida real. Son datos que pueden ser clave para la toma de decisiones en el sistema de salud.

«El análisis de datos en vida real va a permitir conocer los resultados de las distintas intervenciones sanitarias, en este caso, de los medicamentos, saber los costes asociados y conocer el valor de ese medicamento», ha afirmado Humberto Arnés, director general de Farmaindustria en la presentación del libro. «También va a permitir a pagadores y compañías llegar a acuerdos que hasta ahora parecían imposible sobre la base de la aportación real del medicamento», ha añadido.

Humberto Arnés: «El big data va a permitir a pagadores y compañías llegar a acuerdos sobre la base de la aportación real del medicamento»

Pero tanto el big data como los datos en vida real «tienen que superar limitaciones», ha reconocido Juan del Llano, director de la Fundación Gaspar Casal. «Los sistemas sanitarios tienen que integrar datos y hacerlos interoperables, han de cualificar a los profesionales con formación continua ad hoc y contar con un marco normativo para garantizar la privacidad», ha enumerado.

Humberto Arnés sobre big data

Desde el punto de vista del epidemiólogo e investigador de la Fundación Fisabio, Salvador Peiró, en el caso de la autorización de medicamentos en España los datos en vida real «tienen poco valor», ya que si el medicamento aún no está autorizado, solamente se ha usado en ensayos y en casos de uso compasivo. «La utilización importante de los datos empieza cuando el fármaco lleve un tiempo usándose o si se fijara el valor del fármaco un año después de la autorización», ha apuntado. Sin embargo, no resta importancia al big data, sobre todo en farmacovigilancia, ya que se perfila como una opción «mucho mejor que los sistemas de notificación que usamos y que son muy primitivos».

Salvador Peiró: «La utilización importante de los datos empieza cuando el fármaco lleve un tiempo usándose»

¿Y la formación? La ciencia de datos aplicada, además, al sistema sanitario, requiere nuevos perfiles profesionales. Y hay déficit de estos perfiles. El profesor de Ingeniería Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, Giussepe Fico, cree que la formación de estos perfiles parte de un itinerario educativo de ciencia de datos, creado ya en su facultad, que debe completarse con «algo parecido al MIR» adaptado al sector. Además, cree que la capacitación tiene que ser «continuada y colaborativa» entre el sector industrial, sanitario y las asociaciones de pacientes. «A la parte técnica hay que añadir factores humanos», ha apuntado.

En este sentido, el director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, Pedro Luis Sánchez, cree que los profesionales sanitarios deben conocer «qué es lo que viene, qué van a poder hacer con ello y cómo les va a cambiar la práctica clínica». Ha destacado, además, el alto nivel de informatización del sistema sanitario español, con «una posición privilegiada» en este aspecto con respecto a otros países. «Aprovechemos y explotemos al máximo la historia clínica digital, la interconexión entre comunidades y con otras bases de datos de pacientes. Esto es algo capital», ha asegurado.

El profesor de Ingeniería Biomédica Giuseppe Fico cree que la formación en ciencia de datos debe completarse con «algo parecido al MIR»

En esta línea también se ha pronunciado Salvador Peiró, que ha calificado como «espectacularmente buenos» los datos de farmacia en España. Ofrecen información de un medicamento desde el momento en el que se fabrica hasta el paciente que lo retira de la farmacia comunitaria. Sin embargo, pese a la alta informatización del sistema sanitario en España, «no hemos invertido en crear la inteligencia para la información que sale del sistema». Desde su experiencia como investigador, señala la falta de plataformas en la Administración para compartir los datos de los que dispone con los investigadores.

¿Y los costes de i+D de nuevos fármacos? ¿Puede el big data reducirlos? Según el directivo de Farmaindustria esta tecnología puede suponer un ahorro en la fase de descubrimiento de fármacos, ya que «puede mejorar las técnicas de predicción para ver qué moléculas pueden ir mejor o peor en el futuro». También pueden reducir costes en la selección y reclutamientos de pacientes para un ensayo y en su monitorización. «Ir en el camino del big data es bueno no solo para la industria, también lo es para los clínicos, los pacientes y los pagadores, que tienen en los datos un arma», ha afirmado.

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