Cristina Cebrián
La prevención y el seguimiento de los problemas de salud mental no puede entenderse sin la figura del farmacéutico. Por su cercanía y confianza con los ciudadanos, son ellos quienes, detrás del mostrador de la farmacia, pueden detectar los primeros síntomas y signos de que algo no va bien. Marta Galipienzo, vicepresidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof) y expresidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra, detalla que, dentro de las 22.000 farmacias comunitarias que hay en España, más de 56.000 farmacéuticos asisten cada día a más de 2,3 millones de personas.
Galipienzo define el papel del farmacéutico como “un sensor para detectar malestares” que podrían derivar en problemas de salud mental. Entre las consultas más habituales, la farmacéutica destaca los problemas para conciliar el sueño, la dificultad para concentrarse, los estados de angustia y ansiedad o ciertas preocupaciones que pueden estar al límite de convertirse en obsesiones.
¿Qué tipo de consultas relacionadas con la salud mental son las más habituales en la farmacia?
Los farmacéuticos tenemos un papel fundamental en la prevención y el seguimiento de la salud mental, por la situación de cercanía y accesibilidad en el seno del Sistema Nacional de Salud y por la confianza que tienen los ciudadanos en nosotros, que nos permite detectar los primeros síntomas en el mostrador.
Las consultas más habituales pueden ser problemas para conciliar el sueño, dificultad para concentrarse o estados de angustia y ansiedad
En la actualidad son 22.220 farmacias comunitarias en las que desarrollan su labor asistencial más de 56.000 farmacéuticos que asisten cada día a más de 2.3 millones de personas. Un sensor que nos permite detectar “malestares” que podrían derivar en problemas de salud mental si no son atendidos adecuadamente o derivados al médico o especialista. Las consultas más habituales pueden ser problemas para conciliar el sueño, dificultad para concentrarse, estados de angustia y ansiedad o ciertas preocupaciones que pueden estar al límite de convertirse en obsesiones.

El suicidio es la primera causa de muerte externa en Navarra, superando ampliamente a otras causas, motivo por el que desde el Colegio de Farmacéuticos de Navarra quisimos sumar a la red de farmacias y sus profesionales y lanzamos la campaña Detrás de esta cruz hay vida. Entra, y hablemos de suicidio. El objetivo fue convertir a las farmacias en lugares de referencia donde abordar este grave problema, que se conviertan en un punto importante donde detectar a personas en riesgo de suicidio y que funcionen como altavoces para hablar y concienciar sobre este grave problema.
El primer paso para poder actuar es estar bien informado. Por ello, además de los materiales de la campaña distribuidos por toda Navarra, organizamos dos mesas redondas con el título de Suicidio: miradas al problema, perspectivas para la solución y una sesión formativa Prevención del suicido desde la oficina de farmacia que están disponibles para su visualización tanto a ciudadanos como a los farmacéuticos que se quieran sumar a esta lucha.
Uno de nuestros objetivos es desestigmatizar los problemas de salud mental y, entre todos, estamos normalizando estos temas que son cada vez más comentados en la farmacia

En el caso de menores de 18 años, ¿existe una regulación adecuada sobre la dispensación de fármacos para evitar el abuso de analgésicos o psicofármacos y prevenir posibles conductas autolesivas?
Aunque no existe una legislación específica respecto a la dispensación de medicamentos a menores de edad, es importante tener en cuenta que los psicofármacos son medicamentos que requieren receta médica, por lo que deben ser prescritos por un facultativo que controle que estos medicamentos se adapten a las necesidades del paciente. Además, toda la legislación que regula con carácter general la dispensación de medicamentos en España supone una garantía para prevenir el mal uso de todo medicamento, como en este caso.
En cuanto a los analgésicos, no siempre requieren prescripción. Por eso es tan importante que cualquier medicamento, por sencillo que parezca, solo pueda ser dispensado por un farmacéutico y desde una farmacia. Es decir, bajo la responsabilidad de un profesional sanitario experto en el medicamento y su uso, además de en salud comunitaria, y desde un establecimiento sanitario autorizado y controlado por las administraciones sanitarias.
Existe un doble filtro de profesionales sanitarios (prescriptor y farmacéutico) dirigido a prevenir los malos usos de esta clase de medicamentos
Además, la normativa vigente sobre receta médica exige al farmacéutico que, en caso de dudas, se ponga en contacto con el facultativo para comprobar la legitimidad de la prescripción. Y, en caso de no poder verificar con el prescriptor, deberá denegar la misma e informar a las autoridades. Por tanto, existe un doble filtro de profesionales sanitarios (prescriptor y farmacéutico) dirigido a prevenir los malos usos de esta clase de medicamentos.

Cerca del 75% de los farmacéuticos afirma haber experimentado un incremento en las consultas sobre salud mental, según un sondeo realizado por Cofares. ¿Está preparado el sector farmacéutico para atender esta elevada demanda?
Como profesional sanitario más cercano a los ciudadanos y, muchas veces, el único, el farmacéutico tiene la capacidad y los conocimientos para actuar con un rol activo en la identificación de problemas relacionados con la salud mental. Es cierto que las farmacias están sometidas a una gran presión asistencial que se responde con la labor de los más de 56.000 farmacéuticos que trabajan en las mismas, cifra que crece anualmente conforme a las demandas sanitarias de la población. Por ello, las farmacias deben de disponer de una estabilidad que las haga sostenibles a largo plazo para hacer frente a este y otros retos asistenciales.
El farmacéutico tiene la capacidad y los conocimientos para actuar con un rol activo en la identificación de problemas relacionados con la salud mental
¿Los farmacéuticos están suficientemente formados en este ámbito? ¿Qué herramientas necesitan para afrontar estos casos desde el mostrador de la farmacia?
Los farmacéuticos, como expertos del medicamento, son los profesionales indicados para optimizar el uso de todos los medicamentos, sensibilizando sobre la importancia de una utilización responsable y mejorando la adherencia terapéutica. Además, es necesario actualizar los conocimientos y dar respuesta a los nuevos retos.

¿Cómo de importante es la coordinación con otros profesionales sanitarios para mejorar la asistencia a personas con problemas de salud mental?
Esta fue una de las conclusiones del Informe La Salud Mental en España que presentamos el pasado mes de febrero, promovido por nuestro Consejo Asesor Social. Es necesario promover modelos sostenibles y colaborativos de atención a la salud mental para maximizar el uso de los recursos existentes por medio de la inclusión en los circuitos de atención de los profesionales sanitarios de diferentes niveles asistenciales.
Así, además de las profesiones sanitarias como medicina, farmacia, psicología o enfermería, debe incorporarse y coordinar la labor de profesionales no sanitarios que pueden tener un impacto en la salud de las personas (ayuntamientos, escuelas, empleadores, etc.). Estos modelos deben incluir prácticas y protocolos de intervención compartidos y consensuados, con el fin de incorporar a todos en la detección y seguimiento de los problemas detectados.











