Juan León García
La ciencia de cara a los medios aún sigue teniendo voz masculina y la poca visibilidad que hay de mujeres investigadoras a nivel mediático responde a múltiples causas. Una de las principales, que alegan algo más de 6 de cada 10 investigadores (hombres y mujeres) tiene que ver con la falta de tiempo. Cifra que es aún más alta en el caso de los científicos que trabajan en ámbito hospitalario, y también en aquellos que sin importar dónde investiguen, acumulan más años de experiencia. Los que llevan menos tiempo investigando lo relacionan directamente con los problemas de conciliación que les supone atender a los medios de comunicación, hacer su trabajo y además atender a sus familias.
Todo ello se ha desgranado este martes durante la presentación del informe ‘Participación de las científicas como fuentes expertas en los medios: motivaciones y obstáculos’, realizado por el Science Media Centre España (SMC) con el grupo de investigación Gureiker, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). El acto, organizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Fecyt, se ha celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Como ha indicado la directora general de esta entidad pública, Izaskun Lacunza, el que haya menos mujeres que participen del debate público de temas científicos lo “empobrece porque perdemos su mirada y opiniones, de entrada, muy interesantes”.
Para Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, las conclusiones del estudio llevan a una reflexión más profunda “como sociedad”. Por ejemplo, cómo su falta de presencia muestra el papel predominante que tienen ellas en los roles de cuidados o, también, por qué estas situaciones les llevan a rechazar las propuestas para participar en medios.
La mitad de las 649 personas entrevistadas para este informe aseguró haber recibido algún tipo de ataque o insulto a través de comentarios en las noticias o de las redes sociales
De los 649 científicos entrevistados para este informe, la mitad (51,05%) aseguró haber recibido ataques o insultos a través de comentarios en las noticias publicadas (21,13%) o en las redes sociales, en especial X (antiguo Twitter). Un dato que aumenta si se es mujer. Las voces femeninas reciben más ataques centrados en cuestionar su capacidad científica o profesional, ha desgranado Maider Eizmendi (UPV/EHU), directora científica del estudio. Esto desencadena, en ellas, más inseguridades o ansiedad, y en ellos se ve más dañada su capacidad.
Su compañera Ainara Larrondo Ureta, investigadora principal de Gureiker (UPV/EHU), ha complementado las principales líneas del estudio cuantitativo que ha tenido en cuenta diferentes variables, como lógicamente el propio género, la edad, el trabajo, los años de experiencia o las motivaciones que tienen los periodistas a la hora de contactar a una determinada fuente.
Conocimiento en primera persona
No obstante, Eizmendi ha subrayado la importancia de que este sea un punto de partida de cara a futuros estudios que subrayen la visión cualitativa de las conclusiones obtenidas en este. Es decir, más testimonios en primera persona que cuenten por qué deciden no participar dando su visión en informaciones, o los tipos de ataques sufridos en muchas ocasiones por usuarios que aprovechan su anonimidad en redes sociales.
Sin embargo, la diferencia entre hombres y mujeres investigadores que participan en esta dimensión mediática se ha reducido. Donde sigue habiendo condicionantes es en la razón por la que se da una respuesta positiva a comentar un tema para un medio de comunicación. En mujeres, a cargo más alto es más probable que responda al requerimiento del periodista. Ocho de cada diez científicos aseguran que comunican porque lo consideran parte de su trabajo.
Aunque en ellos pesa más el hipotético beneficio que hacerlo tendrá en su carrera profesional. A ellas les preocupa más hacerlo por una cuestión social, de revertir esos conocimientos para la sociedad.







