Fátima Del Reino Iniesta
El dolor crónico es una de las enfermedades con mayor repercusión en la calidad de vida de los pacientes y en el bienestar social. Los pacientes con dolor crónico experimentan una pérdida en su bienestar individual que equivale a un valor medio per cápita de 13.300 euros y aquellos que sufren dolor crónico intenso sufren una pérdida adicional de bienestar igual a 34.600 euros, lo que implica que cada uno de los pacientes de dolor crónico intenso necesitaría 47.900 euros adicionales por año para recuperar el bienestar previo a la enfermedad.
Así lo pone de manifiesto el informe El impacto del dolor crónico en el bienestar social, elaborado por la Fundación Grünenthal, en colaboración con la consultora Kreab. Este estudio emplea un modelo econométrico para estimar la pérdida de bienestar asociada al dolor crónico, calculando el equivalente monetario que una persona con esta condición necesitaría para compensar su reducción en calidad de vida.
El coste humano del dolor crónico
Ana Martins, presidenta de la Fundación Grünenthal, ha enfatizado que «este estudio no busca medir el impacto económico, sino cuantificar el coste humano y personal del dolor crónico. Aunque es complejo traducir este impacto en cifras, hacer este ejercicio académico puede ayudar a generar conciencia sobre la magnitud del problema”.
Según Martins, “el dolor crónico es una enfermedad por si misma, no solo un síntoma y, además, afecta no solo físicamente, si no también emocional y socialmente”. Según datos del Barómetro del Dolor Crónico en España 2022, el 25,9% de la población española sufre dolor crónico, con un 33,3% experimentando dolor moderado, un 57,6% sufriendo mucho dolor y un 4,4% padeciendo un dolor insoportable.
«Este estudio no busca medir el impacto económico, sino cuantificar el coste humano y personal del dolor crónico»
Por su parte, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), destaca que «el dolor crónico no solo afecta la salud, sino que también limita la vida personal, social y laboral». En su opinión, es urgente priorizar su abordaje con un enfoque integral que garantice acceso a tratamientos, apoyo psicológico y medidas de protección social.
Necesidad de nuevos indicadores
El estudio también subraya la importancia de desarrollar nuevos indicadores para medir el bienestar social, complementando los datos económicos tradicionales. Alberto Muelas, socio de Negocio Sostenible de Kreab España y coordinador del informe, ha señalado que «las pérdidas en términos de bienestar causadas por el dolor crónico superan significativamente las económicas».
«Las pérdidas en términos de bienestar causadas por el dolor crónico superan significativamente las económicas»
Muelas ha explicado que estas cifras contrastan con la carga económica que el Barómetro mencionado atribuye a la enfermedad, que estima que el dolor crónico supone un impacto del 2,5% en el PIB español y del 3% en el PIB mundial. Asimismo, el documento detalla que futuras investigaciones deberían considerar aspectos como el impacto del dolor en el desempeño laboral, los gastos sanitarios nacionales y las implicaciones en el entorno de los pacientes, que no fueron tomados en cuenta en este estudio.
Por su parte, Carina Escobar ha subrayado la importancia de destinar recursos al tratamiento del dolor crónico, afirmando que «no invertir en salud y retrasar diagnósticos y tratamientos tiene un alto impacto económico«. En su opinión, «no es eficiente tener a tantas personas con dolor«, por lo que se requiere un abordaje holístico para mejorar la calidad de vida de los afectados.
Dolor crónico en España
El dolor crónico interfiere en la vida cotidiana, afecta el estado de ánimo, provoca trastornos del sueño y genera estrés emocional. Además, puede limitar la capacidad de trabajar y participar en actividades sociales. Su origen multifactorial implica diversas causas biológicas, psicológicas y ambientales.
El impacto total en España podría alcanzar los 479.165 millones de euros al año, un 32,8% del PIB
Más de nueve millones de personas experimentan dolor crónico en España, según el Barómetro del Dolor Crónico 2022, elaborado por la Fundación Grünenthal y Boston Consulting. Del total de afectados, un 21,3% son hombres y un 30,5% mujeres, con una edad media de 51,5 años. La intensidad media del dolor percibido es de 6,8 sobre 10, situándose en 7 puntos la frontera entre el dolor moderado e intenso.
El impacto del dolor crónico no se limita a la salud física, sino que afecta la salud mental y el ámbito laboral. Según el barómetro, un 22,2% de los pacientes padece depresión, un 27,6% sufre ansiedad, un 28,6% ha tenido una baja laboral en el último año, un 32,3% ha dejado su trabajo y un 17,3% ha cambiado de puesto de trabajo.







