Paula Baena
España ha vivido en la última década una revolución silenciosa en salud pública: la hepatitis C, que hace tan solo diez años era la primera causa de trasplante hepático y una de las infecciones más letales, ha pasado a ser una enfermedad residual. En 2015, el 32% de los pacientes en lista de espera para un trasplante de hígado lo estaban por complicaciones derivadas de esta infección. A cierre de 2024, ese porcentaje se ha reducido al 7%. «Estamos ante una transformación sin precedentes, una demostración de que cuando la ciencia, la política y la sociedad civil se alinean, se pueden lograr resultados históricos», ha afirmado la ministra de Sanidad, Mónica García, durante el acto conmemorativo del décimo aniversario del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C (Peahc).
«Hemos conseguido lo impensable: curar a más de 172.000 personas, cambiar la historia natural de una enfermedad mortal y liberar al sistema sanitario de una enorme carga asistencial», ha señalado el Dr. Javier García Samaniego, coordinador de la Aehve.
El esfuerzo coordinado y multidisciplinar ha situado a España como líder mundial en la lucha contra la hepatitis C
El Ministerio de Sanidad ha celebrado este viernes el décimo aniversario del Peahc. El acto ha reunido a diferentes personalidades que, durante una década, han tejido una alianza ejemplar para combatir la hepatitis C en España. Este esfuerzo coordinado y multidisciplinar ha situado a nuestro país como líder mundial en la lucha contra esta infección.
Un plan nacido de la urgencia, consolidado con visión de futuro
A finales de 2014, la situación era crítica. La aparición de antivirales de acción directa (AADs), con tasas de curación cercanas al 100%, contrastaba con su elevado coste (hasta 60.000 euros por tratamiento). La presión de la ciudadanía, liderada por la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, acampada frente al Ministerio, obligó a actuar con celeridad, ha manifestado el Dr. Rubén Moreno, ex secretario general del Ministerio de Sanidad.
«Era un problema de salud pública, pero también una cuestión de justicia social», ha recordado García, quien ha reconocido la labor de sus predecesores y de quienes impulsaron el plan en los momentos más difíciles.
El plan se estructuró en torno a cuatro ejes estratégicos: cuantificar la magnitud del problema, garantizar el acceso equitativo a los tratamientos, coordinar la actuación de todos los actores implicados y fomentar la investigación. La colaboración con la industria farmacéutica permitió negociar acuerdos de riesgo compartido y rebajar significativamente los costes. «Logramos pasar de un coste inicial estimado de 3.000 millones a una inversión asumible de 1.000 millones, que el Ministerio de Hacienda aprobó tras ver la solidez del proyecto», ha explicado el Dr. Moreno.
La Dra. Isabel Piñeros, ex vocal asesora de la Dirección General de Farmacia del Ministerio de Sanidad y directora del departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria, ha señalado el reto que supuso: «Recibimos la presión de cinco compañías farmacéuticas en solo tres años y logramos incorporar diez medicamentos, algunos en apenas dos días tras recibir la autorización nacional. Tuvimos que actuar con rapidez, pero también con rigor», ha recordado.
172.312 personas han recibido tratamiento con AADs en España, con una tasa de curación del 95%
Los resultados del Peahc son contundentes. A cierre de 2024, 172.312 personas han recibido tratamiento con AADs en España, con una tasa de curación del 95%. La prevalencia de la hepatitis C activa en la población general ha descendido del 1,2% en 2014 al 0,12% en 2022. En personas en prisión, la prevalencia ha pasado del 11% en 2016 al 0,86% en 2023. Y en personas con coinfección VIH-VHC, del 52% en 2002 al 0,9% en 2023.
Este éxito ha tenido un reflejo inmediato en el sistema sanitario. La hepatitis C ha dejado de ser la principal causa de cirrosis descompensada, cáncer hepático y trasplante. «En nuestros hospitales ya no vemos esos casos devastadores que llenaban nuestras plantas de hepatología. El impacto en la mortalidad ha sido enorme», ha señalado el Dr. García Samaniego. Además, la carga económica derivada de las complicaciones hepáticas se ha reducido de forma significativa. «Hemos invertido, sí, pero los retornos estimados en términos de productividad, ahorro sanitario y calidad de vida oscilan entre 4.000 y 7.000 millones de euros», ha añadido el Dr. Moreno.
La carga económica derivada de las complicaciones hepáticas se ha reducido de forma significativa
Uno de los aspectos más destacados del plan ha sido su modelo de gobernanza. El trabajo conjunto entre el Ministerio, las comunidades autónomas, sociedades científicas, organizaciones de pacientes y la industria farmacéutica ha sido clave.
Desde el ámbito penitenciario, la Dra. Carmen Martínez, subdirectora general de Sanidad Penitenciaria del Ministerio del Interior, ha destacado el esfuerzo realizado: «Pusimos más de 6.200 tratamientos en diez años, reduciendo la transmisión intramuros y mejorando la salud de personas altamente vulnerables».
Las comunidades autónomas también jugaron un papel crucial. La Dra. Nieves Martín, directora técnica de farmacia de la gerencia regional de salud de Castilla y León, ha recordado que se debía «garantizar un acceso equitativo, ágil y homogéneo. Fue un reto, pero también una muestra de que cuando hay voluntad, se puede».
Los pacientes, protagonistas del cambio
En el acto, hubo también espacio para la memoria y la emoción. Eva Pérez, presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth), recordó a Antonio Bernal, anterior presidente de la federación y figura clave en la negociación con el Ministerio: «Antonio creía que esta revolución cambiaría la vida de los pacientes. Ya no seríamos enfermos crónicos, sino personas curadas, reintegradas en la sociedad, productivas».
Esa visión optimista, compartida por muchos clínicos, se ha hecho realidad. «Los pacientes curados han vuelto a trabajar, a vivir sin miedo, sin complicaciones, sin hospitales. Hemos roto un ciclo de sufrimiento que se arrastraba durante décadas», ha concluido el Dr. Javier Crespo, hepatólogo miembro del comité científico del Peahc.
Sin embargo, el trabajo no ha terminado. La ministra ha recordado que «quedan retos por delante: alcanzar a los no diagnosticados, asegurar la vigilancia epidemiológica y mantener el compromiso político y presupuestario».
Para ello, se requiere actualizar el Peahc, reforzar la detección precoz y garantizar el seguimiento a largo plazo. «No se trata solo de curar, sino de aprender de esta experiencia para aplicarla a otros retos sanitarios, como la hepatitis B, la enfermedad hepática por alcohol o incluso la NASH», ha concluido el Dr. Samaniego.











