Redacción
Durante años, las muelas del juicio han sido consideradas una pieza dental sin utilidad real. Su extracción, habitual en la práctica odontológica, se indicaba por razones preventivas, ortodóncicas o ante complicaciones inflamatorias. Sin embargo, investigaciones recientes sitúan a estas piezas, junto a premolares extraídos durante tratamientos de ortodoncia y dientes de leche como una fuente de células madre mesenquimales (CMM), un tipo de células capaces de regenerar tejidos, reparar órganos y combatir enfermedades degenerativas.
Las células madre dentales se están posicionando como una alternativa poderosa frente a fuentes más invasivas como la médula ósea o el cordón umbilical. Estas células tienen la capacidad de diferenciarse en tejidos óseos, musculares, neuronales e incluso cardíacos, lo que abre la puerta a su uso potencial en tratamientos para enfermedades como párkinson, diabetes tipo 1, infartos y dolencias cardiacas, lesiones de médula espinal, reparación de córnea y regeneración ósea y nerviosa.
Las muelas del juicio y otros dientes extraídos contienen células madre mesenquimales con potencial terapéutico
Según el Journal of Dental Research y otras publicaciones científicas de prestigio como Stem Cells International, estas células no solo son altamente versátiles, sino también más fáciles de obtener y conservar que otras fuentes celulares. Lo más impresionante es que, si se almacenan correctamente en condiciones de criopreservación, pueden mantenerse viables durante años, convirtiéndose en una especie de “seguro biológico” personalizado.
Bancos dentales
Para el odontólogo Iván Malagón se trata de un hallazgo que redefine completamente la forma de entender la salud bucodental. «Lo que antes se eliminaba sin más, hoy podría ser una inversión en vida y bienestar futuro. Estamos entrando en la era de la medicina personalizada. Conservar tus dientes extraídos en un banco dental puede marcar la diferencia en tratamientos que hoy parecen ciencia ficción», destaca.
El especialista, que lidera una de las clínicas dentales más innovadoras de Europa, destaca que este descubrimiento no sólo afecta a las muelas del juicio, sino que todos los dientes tienen potencial, especialmente si son extraídos a edades tempranas, cuando la vitalidad celular es mayor.
Iván Malagón: «Lo que antes se eliminaba sin más, hoy podría ser una inversión en vida y bienestar futuro»
El auge de los bancos dentales ya es una realidad. En estos centros especializados se conservan dientes extraídos con el objetivo de utilizarlos en terapias futuras, de manera similar a cómo se hace con las células del cordón umbilical. Es un servicio aún emergente, pero con un potencial que crece al mismo ritmo que los avances biomédicos. El Dr. Iván Malagón recomienda consultar siempre antes de extraer un diente, almacenarlo en un banco dental certificado lo antes posible, así como mantenerse informados sobre los avances en medicina regenerativa.
“Cada diente extraído es una oportunidad”
En un mundo donde la prevención y la medicina personalizada son las claves del bienestar a largo plazo, este descubrimiento plantea un cambio de mentalidad: lo que antes era desecho clínico, hoy puede ser esperanza médica. “Cada diente extraído es una oportunidad. La odontología ya no es sólo una cuestión de sonrisa o masticación. Es un punto de partida hacia terapias que podrían salvar o transformar vidas», concluye Iván Malagón.








