Gema Maldonado Cantero
Hace 30 años que nació el Grupo Geicam en Investigación en Cáncer de Mama por iniciativa de unos cuantos oncólogos liderados por el Dr. Miguel Martín, que ha estado al frente de su desarrollo todo este tiempo. Su reciente jubilación ha llevado al Dr. Ander Urruticoechea a la presidencia del grupo, que ha renovado su Junta Directiva.
Este miembro de la Unidad de Oncología de Guipúzcoa-Osakidetza e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, reconoce que se presentan «retos muy importantes» y quiere abrir una nueva etapa en el reputado grupo cooperativo, con un liderazgo más amplio. «Hoy se entienden menos los modelos de liderazgo de una sola persona», afirmaba este lunes en Madrid, en un encuentro informativo con periodistas.
El Dr. Ander Urruticoechea, nombrado presidente de Geicam, es miembro de la Unidad de Oncología de Guipúzcoa-Osakidetza e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa
Urruticoechea cuenta que uno se pone a investigar «por rabia». «Cuando ves que hay muchas pacientes a las que no les puedes dar una solución adecuada hay que investigar, no podemos esperar a que esa investigación venga de fuera». Y ese es su objetivo: hacer crecer el volumen de la investigación en cáncer de mama en España. El grupo está bien posicionado en Europa, forma parte de grupos y redes internacionales y es uno de los que más pacientes consigue reclutar, pero en volumen de investigación y en financiación «estamos muy por detrás» de países de nuestro entorno, admite el oncológico.
Desde su creación, Geicam ha desarrollado 172 estudios científicos, el 57% promovido por el propio grupo cooperativo. Pero, por el camino, se han quedado preguntas científicas a las que dar respuesta que no siempre se han podido llevar a la práctica. La Junta Directiva ha dado el visto bueno a 24 proyectos que están pendientes de financiación. «Desgraciadamente algunos de ellos no saldrán adelante», lamenta la Dra. Eva Carrasco, directora científica de Geicam.
Son estudios que tratan de responder a preguntas, muchas de ellas que surgen de las necesidades de las propias pacientes, a las que la industria farmacéutica no tiene interés en contestar. «Nos peleamos mucho con la industria para hacer ensayos que nos interesan. A veces lo conseguimos, pero cada vez es más difícil», señala el nuevo presidente de Geicam.
Geicam ha desarrollado 172 estudios científicos, el 57% promovido por el propio grupo cooperativo, pero otros se han quedado por el camino por falta de financiación
La mayor parte de la financiación con la que hacen sus estudios provienen de la propia industria: colaboran en múltiples ensayos de fármacos que están cambiando el abordaje de esta enfermedad. Una parte del dinero que recibe por hacer esos estudios, Geicam lo destina a financiar esas otras preguntas de investigación que pueden ser clave para las pacientes y también para ser más coste-efectivos.
Geicam ha aprobado 24 estudios que no se sabe si verán la luz por falta de financiación, con costes que van «desde miles de euros hasta hasta ensayos que pueden ser de cuatro o cinco millones de euros»
Pero hacer un ensayo clínico con el suficiente número de participantes para poder generar evidencia científica es «extremadamente caro». La normativa que tienen que cumplir estas investigaciones en la Unión Europea los convierte en una misión «imposible para una entidad sin ánimo de lucro», lamenta la Dra. Carrasco. Esos 24 estudios que no se sabe si verán la luz tienen costes muy variados, que van «desde miles de euros hasta hasta ensayos que pueden ser de cuatro o cinco millones de euros», calcula.
La Junta Directiva ha decidido dar prioridad a algunos que considera «estratégicos» y marcarán el camino del grupo cooperativo en los próximos años. Uno de ellos es la plataforma NEO-Agora, que ya ha generado un protocolo que deben seguir todos los centros participantes con pacientes que están recibiendo tratamiento neoadyuvante, una estrategia que se está demostrando útil: tratar antes de la intervención quirúrgica. El objetivo del trabajo es que todos recojan muestras de imagen, con la vista puesta en la inteligencia artificial, histológicas, de suero y de plasma, para trabajar en biopsia líquida. Todas estas muestras y datos pueden convertirse en una fuente de información fundamental.
El apoyo económico de las administraciones públicas en el último ejercicio, según las cuentas de Geicam, «fue cero euros»
Este proyecto va a costar 1,9 millones de euros, que saldrán de esa «bolsa» que Geicam guarda para responde a esas preguntas académicas o que surgen de la práctica clínica diaria. Confían en que también llegarán donaciones de particulares, de asociaciones o de otro tipo de entidades, ya que el apoyo económico de las administraciones públicas en el último ejercicio «fue cero euros», apunta la Dra. Carrasco.
Los intereses del grupo se enfocan en «generar evidencia científica de cada gesto médico», de ahí el desarrollo de registros de pacientes y del biobanco. Ya cuentan con uno con 60.000 muestras de tumores. Quieren saber más para poder individualiza mejor los tratamientos, ver «qué grupo de pacientes es el que más se beneficia de un fármaco«, un objetivo que viene muy marcado por la llegada de las nuevas terapias dirigidas contra dianas específicas.
«Queremos hacer ensayos de adyuvancia con menos pacientes, usando los fármacos de forma mucho más precisa, y eso se consigue solo con biomarcadores que permiten conocer bien a la población que tratamos», explica el nuevo presidente de Geicam. Esta estrategia les permitirá hacer ensayos «más pequeños y económicos».
Dr. Urruticoechea: «Queremos hacer ensayos de adyuvancia con menos pacientes, usando los fármacos de forma mucho más precisa, y eso se consigue solo con biomarcadores»
Otro de sus intereses se encaminan a estudios de desescalada de tratamiento y ensayos vinculados al cáncer de mama metastásico, donde «empieza a haber pacientes que se curan», con resultados que muestran que están en remisión durante años, pero siguen tratándose constantemente porque «si un grupo académico no hace un estudio para ver si se pueden dejar de tratar, nadie lo va a hacer, porque no interesa«, añade el Dr. Urruticoechea.
Ensayos clínicos, registros, estudios epidemiológicos, investigación traslacional y trabajo con pacientes, a los que quieren incorporar ya al diseño de sus ensayos, dependen de la capacidad de encontrar financiación para llevarlos a cabo en este tipo de grupos cooperativos, donde todos los investigadores «invertimos nuestro esfuerzo y tiempo» sin ánimo de lucro, puntualiza el presidente de Geicam.
Y este es uno de los grandes retos dela nueva junta directiva, que también cuenta entre sus miembros con la Dra. Sara López-Tarruella Cobo, del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, ocupando la vicepresidencia; con el Dr. José Ángel García Sáenz, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, en la secretaría, y con el Dr. Ángel Luis Guerrero-Zotano, del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), como tesorero, además de otros profesionales hasta sumar 27 miembros.









