«La ley del Medicamento debe reconocer el liderazgo del médico en la gobernanza del medicamento»

La Dra. Cristina Avendaño, presidenta de Facme, defiende en una entrevista con iSanidad una revisión técnica y participada de la Ley del Medicamento

Juan Pablo Ramírez / Paula Baena
El Ministerio de Sanidad trabaja en la actualidad en las alegaciones que han presentado los diferentes agentes sanitarios al Anteproyecto de Ley del Medicamento. La presidenta de Federación de Asociaciones Científico-Médicas de España (Facme), la Dra. Cristina Avendaño, defiende en una entrevista con iSanidad una revisión técnica y participada de la Ley del Medicamento, en la que se refuerce el papel del médico en la prescripción, el uso racional del fármaco y el acceso precoz a tratamientos. Aunque la federación médica respalda la prescripción por principio activo, advierte de los riesgos de sustituciones automáticas en farmacia sin beneficios para el SNS y reclama que se respete la elección del médico cuando el medicamento prescrito esté dentro del grupo financiado.

La prescripción es uno de los puntos fundamentales en sus alegaciones al anteproyecto de Ley del Medicamento, ¿qué propuestas han trasladado al Ministerio de Sanidad?
Hemos pedido una mayor claridad en el texto sobre las responsabilidades de cada uno de los profesionales. Hemos planteado las competencias y la responsabilidad del médico en el manejo, en el diagnóstico del paciente, en el establecimiento del tratamiento y en su seguimiento. A continuación, tiene que plantearse la responsabilidad de odontólogos y podólogos en la prescripción de los medicamentos en su campo de competencia, así como de las enfermeras en su indicación de medicamentos. Pero no se puede mezclar todo en una línea tal y como está redactado.

¿Y en el caso de las enfermeras y de los fisioterapeutas?
También es una cuestión de seguridad para el propio profesional de enfermería. No son prescriptores de todo el arsenal terapéutico, y entendemos que tampoco es lo que están reclamando. El sistema actual, con guías de indicación previamente aprobadas, nos parece razonable. Creemos que la ley lo mantiene, pero sería importante que lo dejara expresado de forma clara. Ahora mismo se introduce la enfermería en la misma línea que la prescripción médica, y eso genera confusión.

«Hemos pedido una mayor claridad en el texto sobre las responsabilidades de cada uno de los profesionales»

La ley debería dejar claro cuáles son las competencias y responsabilidades, y también especificar si estamos hablando de orden de dispensación a cargo del SNS, por parte de enfermería, de medicamentos, de productos sanitarios y también de otros productos de higiene personal u otros financiados por el sistema. En cualquier caso, cuando se revisen las alegaciones, creemos que el texto mejorará en ese sentido. No hay una discrepancia de fondo: el problema es la falta de claridad en la redacción, que está generando confusión.

No estamos en contra de la indicación por parte de enfermería, en absoluto. Queremos que se mantenga dentro del marco actual, con guías elaboradas de forma colaborativa, donde participen las sociedades científicas que representan a los médicos responsables del manejo de esas patologías. Hasta ahora, esa colaboración no siempre ha funcionado bien, y es algo que habría que reforzar.

¿Cuál debe ser el papel del médico en la gestión del medicamento?
Creemos en la colaboración multidisciplinar. Quizá lo más relevante de las aportaciones de Facme es la defensa del papel del médico en la gobernanza del medicamento. Es decir, su papel como responsable de la prescripción y del seguimiento del tratamiento. Y no solo en relación con otros profesionales, sino también en todo lo que tiene que ver con el uso racional del medicamento.

«Quizá lo más relevante de las aportaciones de Facme es la defensa del papel del médico en la gobernanza del medicamento. Es decir, su papel como responsable de la prescripción y del seguimiento del tratamiento»

En estas alegaciones estamos defendiendo que hay que reconocer al médico, como responsable de la prescripción, el papel que le corresponde en la gestión del uso racional. No podemos mantener esta orientación que venimos arrastrando desde hace años, donde el médico queda fuera de esa gobernanza, y se abusa de medidas administrativas para controlar la prescripción, pero sin contar con su liderazgo y sin medir resultados.

Muchos de los cambios que hemos propuesto (que no son muchos) van precisamente en esa dirección de uso racional del medicamento: implicar al prescriptor, reconocer su liderazgo, porque es quien asume la responsabilidad del tratamiento. Y para eso necesita información, herramientas y un marco claro. Solo así se le puede exigir responsabilidad y evaluar tanto los resultados como el coste que supone alcanzarlos.

Hay que dejar atrás esta idea de que basta con que el médico tenga la responsabilidad, pero desinformado, rodeado de una maraña de restricciones administrativas impuestas por otros, sin haber participado en su diseño y sin compartir los indicadores con los que se le mide. Ese modelo hay que cambiarlo.

«Uno de esos cambios es dejar claro que el médico es el responsable de la prescripción, tal como ya recoge la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias»

Y creemos que eso requiere introducir algunos ajustes en los artículos dedicados al uso racional del medicamento, para recuperar ese liderazgo del médico. Las estructuras de soporte tienen que ser eso, soporte, no herramientas para coartar o modificar la prescripción médica.

¿Cómo deberían reorientarse esos cambios? ¿Qué se está proponiendo?
Uno de esos cambios es dejar claro que el médico es el responsable de la prescripción, tal como ya recoge la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Y, por tanto, quien debe liderar el equipo multidisciplinar en todo lo relacionado con las medidas sobre medicamentos es el médico.

Es decir, las acciones dirigidas al uso racional tienen que estar lideradas, dentro de ese equipo multidisciplinar, por médicos. La mejora en el uso de los medicamentos no puede hacerse al margen del médico, ni basarse en medidas administrativas tomadas sin su participación. Tiene que ser al revés: hay que situar al médico en el centro, liderando ese proceso.

En relación con el Grupo de Adopción, que parece que se plantea ahora en lugar del posicionamiento, ¿se ha incluido alguna alegación sobre los plazos de aprobación de medicamentos?
Nosotros hemos defendido con gran entusiasmo el artículo que habla del acceso precoz. Como sociedades médicas estamos totalmente a favor y, de hecho, muy satisfechos de que se haya incluido esa previsión. Nos parece fundamental que, mientras no haya una decisión definitiva sobre financiación, se contemple un acceso precoz para determinados medicamentos.

«Las acciones dirigidas al uso racional tienen que estar lideradas, dentro de ese equipo multidisciplinar, por médicos»

Hemos hecho algunas propuestas de mejora, porque creemos que en ese intervalo entre la autorización de comercialización por parte de las agencias y la decisión sobre su financiación en el sistema público, tiene que existir una vía de acceso para ciertos medicamentos. No para todos, evidentemente, pero sí para aquellos en los que se valore que hay pacientes que no pueden esperar, por el beneficio clínico que pueden aportar.

Lo importante ahí es definir bien cuáles son esos criterios restrictivos que van a permitir ese acceso anticipado, y asegurar que se tomen en base al conocimiento clínico. Por eso, hemos pedido que en ese proceso participen los médicos responsables del manejo de la enfermedad, junto con los pacientes, el titular del medicamento y, por supuesto, guiados por informes técnicos elaborados por los propios clínicos. Son ellos quienes pueden identificar a los pacientes que realmente no pueden esperar.

También nos parece clave que esos criterios sean establecidos por el Ministerio, que sean válidos y aplicables de forma homogénea en todo el sistema, para evitar desigualdades. Porque ahora mismo lo que sucede, en la práctica, es que ese acceso anticipado depende del esfuerzo personal de un médico, de su colaboración con servicios como Farmacología Clínica, Anatomía Patológica, Farmacia  y otros, que logran obtener el medicamento para un paciente concreto. Pero eso no es un acceso regular para los que pacientes que no pueden esperar. Lo que queremos es que haya un procedimiento claro, con criterios definidos, que garantice el mismo acceso en todo el territorio a los pacientes que realmente lo necesitan. Que no dependa del empeño individual del médico.

«Cuando el médico prescribe un medicamento concreto, o el paciente elige uno concreto, si ese fármaco está dentro del grupo cubierto por el sistema, el farmacéutico debe dispensar ese en particular»

¿Hay algún otro punto en el que se considere importante reforzar el papel del médico?
Sí, también hemos hecho algunas precisiones en relación con la dispensación. Nosotros estamos totalmente de acuerdo con la prescripción por principio activo y con que  se seleccione la marca más económica para el sistema. Eso lo apoyamos.

Ahora bien, creemos que el sistema que se implante para lograr ese objetivo también debe garantizar que, cuando el médico prescribe un medicamento concreto, o el paciente elige uno concreto, si ese fármaco está dentro del grupo cubierto por el sistema, el farmacéutico debe dispensar ese en particular. Nos parece fundamental, porque la práctica de cambiar constantemente el medicamento por el que la farmacia tenga en ese momento genera problemas. Afecta a la adherencia, a la continuidad del tratamiento y aumenta el riesgo de errores de medicación, sin que realmente suponga un ahorro adicional para el sistema.

«Hemos defendido con gran entusiasmo el artículo que habla del acceso precoz»

En esos casos, si el medicamento prescrito está dentro del grupo financiado, no debería sustituirse por otro. Esa sustitución no representa un ahorro real para el sistema y, en cambio, puede tener consecuencias clínicas. Por eso hemos propuesto algunas modificaciones en la redacción para proteger este principio: apoyar la prescripción por principio activo y el ahorro, sí, pero evitando sustituciones arbitrarias dentro de un mismo grupo, dejadas al criterio de la oficina de farmacia. Eso no puede ser.

¿Habéis tenido ocasión en este tiempo de trasladar estas preocupaciones al Ministerio?
Sí, nuestra percepción es bastante positiva. Desde Facme estamos claramente a favor de la revisión de la ley. Estamos de acuerdo con los objetivos que plantea y creemos que es oportuno revisarla.

«La impresión que tenemos es que existe una actitud de escucha y de mejora, y creemos que se puede llegar a una ley mejor que la actual»

La impresión que tenemos es que existe una actitud de escucha y de mejora, y creemos que se puede llegar a una ley mejor que la actual. Ya sé que, en el contexto en el que estamos, esto puede parecer un brindis al sol, pero sinceramente pienso que se trata de una ley con un alto contenido técnico y que hay voluntad de mejorarla entre todos. Al menos por nuestra parte, y también por lo que percibimos en el Ministerio.

Solo la inclusión del acceso precoz ya nos parece una justificación suficiente para apoyar que la ley salga adelante. Consideramos que es una necesidad. Las propuestas que hemos presentado buscan mejorar el texto. No se trata de corregir un verbo: son mejoras con calado, razonables, y creemos que contribuyen a que la ley cumpla sus propios objetivos. No otros, sino los que se anuncian como tales: uso racional, acceso adecuado de los pacientes a los medicamentos que necesitan… Nuestras propuestas van completamente alineadas con eso.

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