Redacción
Las intervenciones quirúrgicas combinadas posparto permiten abordar de forma simultánea varias secuelas físicas derivadas del embarazo y la lactancia, especialmente las que afectan al abdomen, las mamas y otras zonas con acúmulo graso localizado. Se trata de procedimientos que, realizados en un único acto quirúrgico, ofrecen ventajas como la reducción del tiempo total de recuperación y la exposición a anestesia, aspectos clave para muchas pacientes con responsabilidades laborales y familiares.
Según explica la Dra. María Dolores Balsalobre, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Universitario Hospiten Rambla, «los procedimientos más frecuentes incluyen abdominoplastia, mastopexia con o sin implantes y liposucción. En algunos casos también se incorpora lifting de glúteos o tratamientos para estrías».
La abdominoplastia es la técnica más solicitada, ya que permite reparar la diástasis de los músculos rectos abdominales, eliminar el exceso cutáneo y mejorar la funcionalidad de la pared abdominal. Por su parte, la mastopexia busca reposicionar la mama y, si está indicado, restaurar el volumen mediante implantes, en función del estado del parénquima y la piel. La liposucción selectiva se aplica en áreas como flancos o abdomen para mejorar el contorno corporal.
Estas cirugías están indicadas exclusivamente en pacientes con buena salud general, sin patologías que contraindiquen la intervención
Estas cirugías están indicadas exclusivamente en pacientes con buena salud general, sin patologías que contraindiquen la intervención. La Dra. Balsalobre enfatiza que «no son sustituto de la pérdida de peso» y recomienda realizarlas cuando no se planeen nuevos embarazos, para preservar los resultados.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general, con ingreso hospitalario de 24 a 48 horas. Hospiten aplica protocolos de seguridad intraoperatoria y monitorización avanzada, asegurando condiciones óptimas durante toda la intervención. El protocolo preoperatorio incluye analítica completa, estudio de coagulación, valoración cardiológica y consulta preanestésica. Se aconseja dejar de fumar al menos cuatro semanas antes de la cirugía y corregir posibles déficits de hierro.
La recuperación incluye reposo relativo durante dos a cuatro semanas, uso de faja abdominal y sujetador postquirúrgico, y en algunos casos drenaje linfático manual supervisado. La vuelta a la actividad física progresiva se inicia tras la primera fase de cicatrización, siempre bajo control médico.
Los resultados comienzan a apreciarse a los 2-3 meses, aunque el resultado definitivo se consolida entre los 6 y 12 meses, dependiendo de factores como la elasticidad de los tejidos, el IMC y la adherencia a las recomendaciones postoperatorias.
Además, la Dra. Balsalobre remarca la importancia de un seguimiento personalizado y multidisciplinar, que puede incluir fisioterapia y apoyo nutricional cuando se requiera.
Esta intervención representa una opción quirúrgica eficaz y segura para restaurar funciones alteradas por la gestación, siempre que la indicación se base en criterios clínicos y se realice en centros con experiencia y medios adecuados.








