Paula Baena (Las Palmas de Gran Canaria)
La relación médico-paciente es aun más estrecha si hablamos del «médico del pueblo». Los médicos rurales desempeñan una labor clave para modernizar las tareas y la atención en estos núcleos, que cuentan con perfiles y herramientas diferentes. No obstante, la escasez de profesionales en estas áreas, la escasa formación y el desconocimiento general acerca de las necesidades específicas de cada zona son graves problemas a los que se enfrenta la especialidad. La mesa Medicina rural: Lo que un médico de familia necesita saber, que formó parte del 31 Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), sirvió para poner de manifiesto todos los retos a las que se enfrentan los médicos rurales. Además, se utilizó también para enaltecer su labor en el cuidado de los pacientes. La Dra. Natalia Pérez Rodríguez, médico de familia y miembro del área de conocimiento clínico de la SEMG, abarcó con iSanidad todas estas cuestiones.
¿Qué diferencias se encuentran entre ejercer en un área rural frente a un entorno urbano, tanto en lo clínico como en lo organizativo?
En la parte organizativa, los transportes suponen un papel crucial. Tanto es así que en muchas ocasiones depende de nuestros medios. Por ejemplo, en Galicia comenzamos a tener más facilidades a raíz de la pandemia, algo que ahora nos ayuda a acudir a los domicilios. No solo eso. A veces no tienes medios, no puedes hacer un electro, no hay para hacer una radiografía y además dependes de tu propio vehículo. En ocasiones, incluso, en zonas en las que no llegan los GPS. No sabes cómo llegar y, si tienes suerte, algún vecino te guía. Existen todos esos hándicaps.
«No tienes medios, no puedes hacer un electro, no hay para hacer una radiografía y además dependes de tu propio vehículo»
Además, otra de las cuestiones más relevantes es que contamos con equipos más pequeños. A lo mejor no hay pediatra y tienes que asumir la consulta de los niños; o no hay matrona y tienes que hacer los controles obstétricos tras un embarazo. También varía la gravedad con la que puedan llegar los pacientes. Si estás en un centro de salud que tiene un hospital cercano, el paciente irá directamente al hospital. En un ámbito más rural el hospital más cercano puede estar a media hora, por lo que tienes que estabilizarlo solo para llegar, bien sea un infarto o un traumatismo de alto impacto.
En medicina rural se agrupan realidades muy distintas, ¿existen diferencias importantes entre las zonas rurales, población, acceso a los recursos? ¿Cómo impacta esto en el día a día?
Siempre he ejercido en Galicia, pero es cierto que cada zona tiene sus peculiaridades. En Galicia tenemos mucho monte y muchas carreteras complejas. Otras zonas pueden ser más accesibles, por lo menos a nivel logístico. Además, también en cada parte existen patologías diferentes. En una zona rural costera, el perfil de paciente va a ser diferente a otra que sea de montaña. Cada zona necesita tener unos recursos específicos accesibles para, sobre todo, atender a los pacientes más complejos e inestables. A lo mejor en Ciudad Real sí es posible tener una ambulancia medicalizada o que llegue el helicóptero, pero en otras zonas no. Hay que personalizar las necesidades.
«Cada zona necesita tener unos recursos específicos accesibles para atender a los pacientes más complejos e inestables»
¿Qué tipo de habilidades o competencias necesita un médico de familia en la medicina rural?
Un médico de familia que ejerce en el ámbito rural debe saber utilizar todas las herramientas que tenga a su disposición y, en ocasiones, buscar usos creativos. Durante la carrera nos enseñan cómo realizar una descompresión de un neumotórax con el dedo de un guante y recursos limitados. En un entorno urbano es poco probable que tengamos que hacerlo, pero en el medio rural es más común tener que improvisar: hacer un torniquete con un cinturón, una descompresión con una aguja o aprovechar cualquier recurso disponible, por ejemplo. Al final se debe tener imaginación, tener el mayor conocimiento posible y utilizar los medios que tengamos a nuestro alcance.
¿La formación actual contempla las particularidades de la medicina rural?
La formación actual no contempla las particularidades de la medicina rural, al menos no de forma suficiente. De hecho, la formación universitaria apenas aborda la medicina de familia, y mucho menos las características específicas del entorno rural. Aunque el programa formativo de la especialidad incluye contenidos sobre medicina rural, no todos los servicios ni todas las unidades docentes los imparten, o lo hacen como formación optativa. En la práctica, las peculiaridades del ejercicio profesional en el ámbito rural no están siendo adecuadamente contempladas.
«La formación universitaria apenas aborda la medicina de familia, y mucho menos las características específicas del entorno rural»
¿Cómo se maneja la incertidumbre diagnóstica en zonas rurales, donde hay menor acceso a pruebas o especialistas?
En esos contextos, somos más médicos que nunca. Quienes sentimos vocación por la medicina de familia solemos encajar muy bien con el ejercicio rural, porque allí se vuelve imprescindible esa medicina de siempre: la de la mano, la mirada, la exploración clínica bien hecha.
Dependemos mucho más de nuestras habilidades y conocimientos clínicos. Y también está la posibilidad, y la responsabilidad, de resolver más desde la consulta, sin derivar tanto. La teleconsulta o el contacto telefónico con especialistas son herramientas útiles, pero muchas decisiones recaen directamente sobre nosotros. Eso hace que el vínculo con el paciente sea también más fuerte.
Además, los pacientes del entorno rural no siempre reclaman ser derivados o hacerse pruebas complementarias. Para muchos de ellos, tener que desplazarse una hora supone un trastorno importante. Y eso también hace que confíen más en nuestro criterio clínico. Nos permite ejercer la medicina con autonomía, profundidad y confianza.








