Luis de Haro. Director general de iSanidad
En un país donde se exige excelencia médica, resulta casi poético que el médico en formación trabaje como si estuviera haciendo prácticas en verano. Según datos de la OMC, los MIR han perdido hasta un 35% de poder adquisitivo desde 2009. Hoy, sin contar las guardias, su sueldo apenas supera al de un mileurista. Resulta ser una forma muy eficaz de asegurarse de que nadie se ilusione demasiado con la profesión.
Resulta casi poético que el médico en formación trabaje como si estuviera haciendo prácticas en verano
La sociedad ha cambiado, pero el sistema sanitario parece no haberse enterado todavía de lo que le atrae al médico en formación. Mientras en Europa se habla de conciliación, flexibilidad y salud mental, aquí seguimos creyendo que un buen médico se forja a base de noches sin dormir, estrés y cafés recalentados. ¿Descanso? ¿Derecho a desconexión? ¿Guardias de menos de 24 horas? Se tratan como si fueran ocurrencias poco heroicas. Pero es que, además, España está a la cola de Europa en salarios para médicos jóvenes. Quizá se la razón por la que cada vez más residentes hacen las maletas.
El salario y la conciliación no son una amenaza al sistema y a la formación, son las condiciones que ponen los nuevos médicos para que sea sostenible. Sin embargo, se sigue penalizando al residente que tiene un hijo, que pide una excedencia o que, simplemente, quiere dormir. Parece que es necesario sufrir para aprender. Incluso ascender por competencias y no por horas acumuladas parece una idea demasiado moderna para el sistema actual.
Si de verdad queremos un sistema sanitario fuerte, necesitamos cuidar al médico residente, al que está en formación y adaptar el sistema
Son todo reflexiones del libro La Formación Médica Especializada en España Retos Presentes y Futuros que la OMC ha presentado de la mano de los Dres. Domingo Sánchez, Juan Pablo Carrasco, Álvaro Cerame y Tomas Cobo. La UE ya ha advertido a España por incumplir la normativa sobre tiempo de trabajo del médico en formación. Sin embargo, su estatus sigue pareciéndose a un superhéroe con bata blanca. Uno que no necesita dormir, ni cobrar bien, ni tener vida propia. El día que quiera algo de esto se irá.









