Luis de Haro. Director general de iSanidad
Las ocurrencias de Donald Trump, las comunidades autónomas o incluso personas de dentro del Ministerio están poniendo en riesgo al sistema sanitario. Lo primero que hace falta es dotar al sistema de una seguridad jurídica y económica para que pueda darse un progreso sostenible. El Ministerio está en condiciones de liderar el sistema para una mejora continua al margen de todo tipo de vaivenes externos. Para el sector sanitario es especialmente relevante. En España, garantizar un marco legal estable para el sector farmacéutico no es solo una cuestión de orden administrativo, sino una condición imprescindible. Es obligatorio para poder avanzar en la mejora del sistema y el bienestar de los pacientes.
El Ministerio de Sanidad necesita garantizar un marco legal estable que mitigue las ocurrencias de cualquiera con necesidad de protagonismo
Santiago Cervera lo expresa con claridad en su entrevista para iSanidad: los laboratorios no pueden asumir riesgos ni comprometer inversiones a largo plazo si las reglas del juego cambian constantemente. La investigación biomédica requiere años de trabajo, grandes recursos y una planificación que solo es posible en un entorno predecible. Sin esa base, la innovación se frena y los pacientes pierden.
La seguridad jurídica es el cimiento sobre el que se construyen las infraestructuras científicas y se atrae talento. La medicina del futuro no se hace solo con algoritmos o moléculas, sino con personas formadas, tecnología avanzada y colaboración entre instituciones. Un marco legal claro facilita estas sinergias y fortalece el ecosistema sanitario.
La medicina del futuro no se hace solo con algoritmos o moléculas, sino con personas formadas, tecnología avanzada y colaboración entre instituciones
Así, en un contexto global cada vez más competitivo, España necesita posicionarse como un país atractivo para la inversión en salud. La competencia por atraer ensayos clínicos, centros de excelencia y proyectos internacionales es feroz. Y en esa carrera, la estabilidad normativa es una ventaja estratégica. Si no ofrecemos garantías, otros países lo harán. Pero no se trata solo de economía o prestigio, la seguridad jurídica también tiene un impacto directo en los pacientes. Un sistema regulatorio eficiente reduce la burocracia, acelera la aprobación de medicamentos y permite que las terapias lleguen antes a quienes las necesitan.
Estamos en un momento en que la medicina personalizada y la inteligencia artificial están transformando la atención sanitaria. El Ministerio no puede permitirse cuellos de botella legales ni ocurrencias. Como bien advierte Santiago Cervera, sin reglas claras no hay progreso, y sin progreso, no hay salud. Apostar por la seguridad jurídica es apostar por un sistema sanitario más innovador, más accesible y, en última instancia, más humano.









