Redacción
El impacto del microbioma intestinal en la inmunoterapia oncológica fue clave durante una de las sesiones del primer Simposio de Investigación Traslacional en cáncer de pulmón, celebrado el pasado 8 de julio en Madrid. Durante el encuentro se presentaron avances clave sobre cómo la microbiota del paciente puede influir en la respuesta al tratamiento, especialmente en el contexto del estudio Migrant, impulsado por el Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP).
Uno de los bloques del simposio se dedicó a las relaciones entre el microambiente tumoral, la respuesta inmune y la flora intestinal. En este marco, se expusieron datos del ensayo Cubik, investigaciones del Instituto Gustave Roussy (París) y el Hospital Ramón y Cajal, así como nuevos análisis del ensayo Nadim II. Todas estas líneas apuntan a la importancia del ecosistema intestinal como modulador inmunológico en pacientes con cáncer de pulmón tratados con inmunoterapia.
Dra. Rosa del Campo (GECP): «La microbiota mantiene un diálogo continuo con el sistema inmune, cuya respuesta es clave en la inmunoterapia»
La microbiota podría marcar la diferencia en la respuesta del paciente a la inmunoterapia. Según explicó la Dra. Rosa del Campo, investigadora del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria y participante en el estudio Migrant, «la microbiota mantiene un diálogo continuo con el sistema inmune, cuya respuesta es clave en la inmunoterapia».
El estudio Migrant parte de la hipótesis de que trasplantar microbiota fecal de pacientes que hayan respondido favorablemente al tratamiento puede inducir una mejor respuesta en otros pacientes. Esta transferencia se llevará a cabo mediante cápsulas con microbiota liofilizada. «Nuestra mayor contribución es administrar cápsulas de microbiota liofilizada, lo que simplifica la posología enormemente», señaló la Dra. Del Campo. Su equipo se encargará de la preparación y administración del material.
El estudio parte de la hipótesis de que trasplantar microbiota fecal de pacientes que hayan respondido favorablemente al tratamiento puede inducir una mejor respuesta en otros pacientes
Las muestras se recogerán en condiciones anaerobias que permitan conservar las bacterias viables. Tras ello, se procesarán en el laboratorio mediante suspensión con crio-preservantes, centrifugación para eliminar residuos sólidos y posterior liofilización. El contenido final se encapsulará en cápsulas gastroresistentes que se liberan en el colon.
Sobre las implicaciones futuras, la Dra. Del Campo apuntó que «las evidencias de las que disponemos sugieren una contribución de los microorganismos en esta terapia. Poder ‘acondicionar’ la microbiota de los pacientes antes de iniciar el tratamiento aseguraría una mayor tasa de respuesta, y por tanto esperamos mayores éxitos clínicos de la inmunoterapia».
El microbioma como herramienta predictiva
También subrayó el potencial del microbioma como herramienta predictiva. «Otra importante faceta es poder predecir quién va a responder y quién no según su microbiota. Esta pregunta está siendo investigada en numerosos centros, para crear algoritmos de predicción de respuesta y/o toxicidad a la inmunoterapia», aclaró.
A modo de cierre, la investigadora recalcó que, si se confirma su relevancia, el análisis de la microbiota deberá incorporarse a la práctica oncológica. “También necesitamos incorporar una visión holística en la que un microbioma variado y saludable ayude a los pacientes a recuperarse de los tratamientos agresivos y a estar bien nutridos para enfrentarse al cáncer”, indicó.
Así, el simposio concluyó con una visión clara: la integración del estudio del microbioma en la investigación traslacional es ya un campo prioritario para avanzar en terapias personalizadas en oncología pulmonar.









