Nieves Sebastián Mongares
En 2024 el número de ensayos clínicos en oncología se incrementó ligeramente respecto al ejercicio anterior, tras una tendencia descendente de que se registrase un pico en 2021. Así lo refleja el informe ‘Tendencias globales en oncología 2025’ llevado a cabo por la consultora especializada Iqvia.
Otro de los datos que se desprende del informe es que las terapias con mecanismos de acción innovadores, entre las que destacan las terapias celulares, los anticuerpos conjugados y los anticuerpos multiespecíficos suponen ya el 35% de los ensayos clínicos en oncología. Por otra parte, se ha producido un descenso del 16% en el inicio de ensayos con inhibidores de PD-1 y PD-L1, a excepción de China, donde han aumentado un 50%. En cuanto a las terapias celulares, las investigaciones se centran en terapias CAR-T en tumores hematológicos, aunque algunas como las terapias con linfocitos infiltrantes de tumor (TILs) están testándose también en tumores sólidos.
Actividad en ensayos clínicos
Los ensayos clínicos en oncología suponen ya el 41% del total de ensayos en curso. En 2021 estos alcanzaron su máximo histórico y, tras un descenso hasta 2023, en 2024 -último año del que se registraron datos- se volvió a recuperar la tendencia ascendente.
Actualmente, los ensayos en fase II (entre los que se engloban los I/II, IIa y IIb) representan la mayor parte de los estudios en curso. En cifras, el porcentaje de estudios que iniciaron su fase II en 2024 fue del 48%, respecto al 28% de proyectos en fase I y el 14% en fase III.
En cuanto a las áreas de investigación, los tumores menos frecuentes son los que aglutinan un mayor número de proyectos, representando el 74% del total. Además, el 79% de los ensayos que se iniciaron en 2024 son relativos a tumores sólidos. Por otra parte, aunque el número de ensayos en oncohematología sea menor, la cifra en esta área se ha incrementado un 30% en la última década, iniciándose más de 450 ensayos en 2024 en tumores hematológicos.
El 79% de ensayos en oncología corresponde a tumores sólidos, aunque el número de proyectos en oncohematología ha crecido un 30%
Las compañías que no cuentan con ningún fármaco aprobado y cuya inversión en I+D es menor a 200 millones de dólares anuales (denominadas precomerciales en el informe de Iqvia) impulsan ya el 53% de la actividad de ensayos en oncología, duplicando la cifra de hace una década. Asimismo, aquellas compañías emergentes acumulan el 8% de la actividad investigadora en este ámbito.
Por otra parte, en las compañías de mayor tamaño ha bajado el porcentaje de ensayos que se impulsan del 60% en 2015 al 28% en 2024. Analizando el origen de las empresas que más ensayos impulsan, las compañías con base en China despuntan acumulando el 39% del total de ensayos en oncología iniciados en 2024.
Mecanismos de acción innovadores
Las terapias celulares son las que siguen acumulando el mayor número de ensayos clínicos en marcha en oncología, tanto en tumores sólidos como en hematológicos. Le siguen los anticuerpos multiespecíficos y los anticuerpos conjugados (ADCs), quedando en la cuarta posición los compuestos de inmunoterapia basados en inhibidores de PD-1 y PD-L1.
Respecto a las investigaciones en terapias celulares, estas han aumentado tanto en tumores sólidos como hematológicos en los últimos 10 años, representando a día de hoy el 24% de la actividad investigadora en oncohematología. Además, dentro de esta categoría sobresalen las terapias CAR-T en hematología suponiendo el 78% de proyectos activos en esta área. Uno de los puntos que destaca el informe es que estos tratamientos están explorando cada vez un mayor número de dianas terapéuticas.
Las terapias celulares despuntan en cuanto a la investigación en oncología, suponiendo las CAR-T el 78% de ensayos activos en este ámbito
Mientras, aunque también ha crecido el número de estudios con estas terapias en tumores sólidos, despunta la investigación en terapias con receptores de células (TCR) o TILs. Cabe destacar que, aunque en ejercicios anteriores se había registrado un alto número de ensayos con terapias génicas en cáncer su investigación se ha reducido por el momento por los efectos adversos observados en estudios anteriores.
Los anticuerpos multiespecíficos representan ya el 10% de los ensayos en tumores sólidos y el 14% de los oncohematológicos. Esto se debe a su capacidad para actuar sobre diferentes dianas terapéuticas o combinar varios mecanismos de acción, mejorando la eficacia en diferentes neoplasias. No obstante, existe una gran diferencia entre los ensayos con ADCs iniciados en 2024 dirigidos a tumores sólidos (228) y los que se orientan a cánceres hematológicos (21). Además, más allá del rápido avance de los biespecíficos, los siguientes pasos se orientan hacia el uso de triespecíficos y tetraespecíficos.
Los anticuerpos multiespecíficos representan ya el 10% de los ensayos en tumores sólidos y el 14% de los oncohematológicos
Con esto, se produce un cambio de tendencia respecto a la década anterior donde los inhibidores de PD-1 y PD-L1 experimentaron un crecimiento sustancial. Dentro del informe se precisa que esto puede deberse, además de a la aparición de nuevos formatos terapéuticos, a un mercado saturado de este tipo de fármacos que avanza cada vez hacia terapias más específicas.
También cabe prestar atención a otro tipo de terapias, como las basadas en radioligandos, que por el momento ponen el foco en tumores de próstata o neuroendocrinos como origen primario. Y es que, en los últimos 10 años, se han iniciado un total del 168 ensayos clínicos con radioligandos, de los cuales 75 se dirigen a cáncer de próstata, 36 a tumores neuroendocrinos y también con 14 dirigidos a cáncer de mama. Además, estas investigaciones se dirigen casi en su totalidad a tumores sólidos, con sólo un 4% evaluándose en cánceres hematológicos, específicamente en linfomas no Hodgkin. También, la desregulación de la vía de señalización dependiente de la proteína quinasa de activación mitogénica (MAPK) y la degradación de proteínas están haciéndose hueco en la actividad investigadora en oncología por su potencial en la reducción de la actividad cancerígena y la superación de resistencias, respectivamente.








