Redacción
El Ministerio de Sanidad ha presentado las Recomendaciones de vacunación frente a la gripe para la temporada 2025-2026, aprobadas por la Comisión de Salud Pública el 3 de julio de 2025. La principal novedad radica en la separación de la campaña antigripal respecto a la de Covid-19, una decisión justificada por la escasa circulación del SARS-CoV-2 en España y que marca un punto de inflexión tras la pandemia. Además, Sanidad recuerda que la vigilancia del coronavirus se realiza de forma específica y diferenciada, por lo que resulta más eficiente diseñar estrategias de comunicación y logística independientes.
La estrategia desvincula por primera vez la campaña de gripe de la de Covid-19, por la baja circulación del SARS-CoV-2
Con esta medida, Sanidad otorga protagonismo propio a la gripe estacional, considerada aún una amenaza de primer orden en salud pública. El documento recalca que el objetivo fundamental de la vacunación es «disminuir la frecuencia de complicaciones graves, hospitalizaciones y fallecimientos asociados al virus», al tiempo que se reduce la presión sobre el sistema sanitario durante los meses invernales.
Impacto de la gripe en la temporada 2024-2025
Los datos epidemiológicos de la pasada temporada ponen de relieve la importancia de la estrategia vacunal. Según las estimaciones, en 2024-2025 se registraron alrededor de 1,71 millones de casos de gripe en España. Aunque se trató de una epidemia de baja intensidad, se prolongó durante diez semanas, frente a las siete de la campaña anterior.
Se amplía la población diana con más perfiles sanitarios y sociosanitarios, además de niños de 6 a 59 meses
La carga asistencial fue significativa: 33.600 hospitalizaciones relacionadas con la gripe, con más de 1.800 ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCI) y aproximadamente 1.930 muertes atribuibles al virus. Estas cifras confirman que, incluso en temporadas catalogadas como leves, la gripe representa un problema sanitario de envergadura.
Inicio escalonado entre septiembre y octubre
El Ministerio recomienda que la campaña comience entre la «última semana de septiembre y el mes de octubre», siempre en función de la disponibilidad de las dosis. Para garantizar una cobertura eficaz, el documento establece un orden de prioridad en la administración de la vacuna.
En primer lugar, se debe vacunar a los mayores de 80 años y a los residentes en centros sociosanitarios, dado que constituyen el grupo con mayor riesgo de complicaciones y mortalidad. A continuación, se sitúan los niños de 6 a 59 meses y las mujeres embarazadas, colectivos cuya protección es considerada prioritaria.
La campaña arrancará entre septiembre y octubre con prioridad para mayores de 80 años, embarazadas y residentes en instituciones
Una de las decisiones más relevantes de esta temporada es la «ampliación de la población diana». A los grupos clásicos, personas de edad avanzada, pacientes con patologías crónicas y embarazadas, se suman ahora los niños de entre seis meses y cinco años, alineándose con las recomendaciones internacionales de la OMS y la Unión Europea. Además, el documento incorpora la vacunación de nuevos perfiles sanitarios y sociosanitarios, con el objetivo de limitar la transmisión del virus en entornos de especial vulnerabilidad.
Más perfiles sanitarios en la estrategia
El texto oficial especifica que la vacunación frente a la gripe se extiende a un espectro más amplio de profesionales. Así, además de los colectivos ya habituales, se incluyen los trabajadores de oficinas de farmacia, tanto farmacéuticos como personal auxiliar que mantiene contacto directo con la población, los estudiantes en prácticas clínicas de titulaciones sanitarias y los profesionales que desarrollan su labor en centros de atención a menores o en instituciones que acogen a personas con discapacidad.
Con ello, la campaña 2025-2026 refuerza el mensaje de que la vacunación no solo protege al individuo, sino que constituye una herramienta de prevención comunitaria, al reducir la transmisión del virus entre quienes atienden a colectivos especialmente vulnerables.
La campaña española se integra en el marco de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Unión Europea, que coinciden en recomendar la vacunación sistemática de mayores, embarazadas, niños y profesionales de la salud. Esta coordinación garantiza que la estrategia nacional esté en sintonía con la europea, lo que facilita la vigilancia conjunta y la comparación de datos epidemiológicos entre países.











