Juan León García
Los desafíos que plantea el síndrome cardiorrenal metabólico pasan por su mayor conocimiento entre todos los profesionales sanitarios para una mejor detección y seguimiento, y en la apuesta por la educación sanitaria de cara a fomentar en los pacientes cambios de estilo de vida y autocuidado.
La tecnología puede, además, jugar un papel clave en una “coordinación multidisciplinar real” a través del uso de herramientas digitales como la telemedicina y la historia clínica compartida, reflexionan los Dres. Angélica Laurín, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud de Barrio Atlántico (Las Palmas de Gran Canaria) y Francisco Brotons Muntó, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Trinitat (Valencia).
Ambos profesionales, integrantes del grupo de trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) como la Dra. Laurín (también coordinadora del grupo de Cardiorrenal de la Sociedad Canaria de Medicina Familiar y Comunitaria, Socamfyc), o el Dr. Brotons como coordinador del grupo de trabajo de Nefrourología, firman un documento formativo como parte del ciclo AP Day 2025.
¿Qué supuso para la medicina de atención primaria y las especialidades de ámbito hospitalario el reconocimiento del síndrome cardiorrenal metabólico como un ente clínico independiente? ¿Por qué creen que aún no se ha generalizado entre los profesionales esa concepción integrada de este síndrome?
Supuso un cambio de paradigma, al reconocer que la afectación cardiovascular, renal y metabólica no son entidades aisladas, sino que comparten una fisiopatología común (inflamación crónica, estrés oxidativo resistencia a la insulina, alteraciones metabólicas, disfunción endotelial, activación neurohormonal…).
“El médico de familia suele ser el que primero identifica la obesidad, hipertensión, diabetes, o la enfermedad renal incipiente”
Otro punto clave es que el exceso de adiposidad disfuncional constituye el sustrato del S-CRM, ya que genera un “estado proinflamatorio” que contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas.
Para atención primaria, esto ha significado poner en valor su papel clave en la detección temprana, el cribado y seguimiento integral de los pacientes con factores de riesgo. El médico de familia suele ser el que primero identifica la obesidad, hipertensión, diabetes, o la enfermedad renal incipiente.
No se ha generalizado porque en la práctica clínica históricamente, cada especialidad ha trabajado en su propio ámbito. Por otro lado, el concepto es relativamente reciente (formalizado por la American Heart Association en 2023) y todavía no está plenamente integrado en programas docentes ni en guías de práctica clínica nacionales.
Todavía existen barreras organizativas, la coordinación entre niveles asistenciales y especialidades sigue siendo un reto, aunque en los últimos años se han dado pasos importantes para mejorar.
Por lo que señalan en el documento, parece fundamental un abordaje integral del S-CRM. ¿Qué podría pasar si no se actúa de forma coordinada y el paciente recibe los tratamientos adecuados al mismo tiempo?
Si no se aborda de forma coordinada , el paciente queda atrapado en una espacie de “círculo vicioso”, al tratar cada enfermedad de forma aislada se pierde la oportunidad de romper los mecanismos fisiopatológicos comunes que se alimentan entre sí, por lo que existe una progresión rápida de la enfermedad, existe mayor riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad, pérdida de eficacia terapéutica al usar fármacos por separado sin tener en cuenta beneficios cardiorrenales metabólicos globales, generándose fragmentación asistencial, duplicidad de pruebas, de tratamientos, lo que genera peor adherencia terapéutica.
“El exceso de adiposidad disfuncional constituye el sustrato del síndrome cardiorrenal metabólico”
El no abordar el S-CRM de forma integral traduce más mortalidad, morbilidad e ingresos hospitalarios.
Actuar sobre los estilos de vida y la alimentación parece uno de los ejes estratégicos en el abordaje. ¿Qué perfil de paciente suele relacionarse con el S-CRM?
El S-CRM suele asociarse a un perfil de paciente muy frecuente en nuestras consultas de atención primaria: personas con sobrepeso; obesidad; diabetes tipo 2; hipertensión arterial o dislipemia en las que ya pueden coexistir signos iniciales de daño renal o cardiovascular.
No hablamos solo de individuos con enfermedad establecida, sino también de aquellos en fases tempranas donde la adiposidad disfuncional y la resistencia a la insulina actúan con una base fisiopatológica común, por lo que la intervención precoz sobre estilos de vida y alimentación es clave en la prevención y control del S-CRM.
¿Cuáles son las pautas generales para el correcto cribado del S-CRM? ¿Qué rol tiene atención primaria en la parte de cribado y detección precoz?
Se debe realizar un abordaje precoz de los factores de riesgo (exceso de peso u obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipemia…) así como el cribado de la enfermedad renal crónica (ERC) y diagnóstico precoz de la insuficiencia cardíaca.
Es fundamental la estratificación del riesgo y el diagnóstico, identificando factores de riesgo cardiovasculares, renales y metabólicos. También la determinación de biomarcadores (BNP /NT-proBNP), filtrado glomerular estimado con albuminuria, hemoglobina glicosilada y perfil lipídico.
Atención primaria desempeña un papel clave en la detección precoz, dada su accesibilidad a la población general y su longitudinalidad.
“Todavía existen barreras organizativas y la coordinación entre niveles asistenciales y especialidades sigue siendo un reto, aunque en los últimos años se han dado pasos importantes para mejorar”
En cuanto al manejo subrayan la importancia de la coordinación y colaboración multidisciplinar. ¿Cómo es esta ahora en nuestro SNS? ¿Qué áreas de mejora presenta y qué propuestas hacen para potenciarla?
Actualmente se está intentando mejorar esta coordinación, pero de forma heterogénea y fragmentada según comunidades autónomas y centros. La consultoría virtual supone un avance importante para mejorar la accesibilidad y la comunicación bidireccional entre atención primaria y hospitalaria, facilitando decisiones compartidas.
En cuanto a las áreas de mejora, se deben destinar más esfuerzos a los protocolos compartidos entre atención primaria, cardiología, nefrología, endocrinología y medicina interna. Asimismo, ayudaría integrar las historias clínicas que faciliten el seguimiento conjunto.
Además, haría falta una mayor formación en el concepto de S-CRM. Entre las propuestas para mejorar, están algunas como las unidades multidisciplinares; unos circuitos de derivación más ágiles y el fomento de la comunicación bidireccional primaria-hospital.
Destacar el papel fundamental de enfermería, tanto en la educación del paciente como en el seguimiento estructurado, la adherencia terapéutica y la implementación de programas comunitarios de prevención.
“Los pacientes con síndrome cardiorrenal metabólico considerados prioritarios para el tratamiento son aquellos con diabetes de tipo 2; insuficiencia cardíaca; enfermedad renal crónica; obesidad o riesgo cardiovascular elevado”
¿Cómo han cambiado el paradigma del tratamiento los iSGLT2 y los arGLP1? ¿Son sus pacientes con S-CRM candidatos idóneos y prioritarios a estas terapias?
El paradigma del tratamiento ha cambiado de forma sustancial con la llegada de ISGLT2 y los ar GLP-1, porque no solo actúan sobre el control glucémico o el peso, sino que han demostrado beneficios cardiovasculares y renales relevantes. Los ISGLT2 reducen hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, mortalidad cardiovascular y enlentecen la progresión de la enfermedad renal, mientras que los ar-GLP-1 mejoran el control glucémico, el peso, y además aportan beneficios cardiovasculares, renales y antiinflamatorios.
Por ello, los pacientes con S-CRM especialmente aquellos con diabetes de tipo 2; insuficiencia cardíaca; enfermedad renal crónica; obesidad; riesgo cardiovascular elevado… Son considerados candidatos prioritarios a estas terapias, recomendándose su inicio precoz como parte del abordaje integral. Sin olvidar que es fundamental adoptar hábitos de vida saludables.
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